Tipos de calefacción: cómo funciona cada sistema y cuál consume menos energía

Adrian Villellas
Publicado el 30 de octubre de 2026 a las 14:30
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Unidad exterior de una bomba de calor aire-agua cubierta de escarcha y nieve, con copos cayendo delante de la rejilla del ventilador y un muro de ladrillo a la izquierda

De todos los tipos de calefacción, la bomba de calor es la que menos energía consume. Una aerotermia da de media 3,73 kWh de calor por cada kWh de electricidad, frente a alrededor de 0,89 kWh que saca una caldera de gas, gasóleo, GLP o biomasa de cada kWh de combustible, según la referencia del IDAE para calcular ahorros de energía, publicada en 2025. La geotermia llega a 4,81, un radiador eléctrico se queda en 1 y, con la electricidad que se generó en España en 2025, la aerotermia emite entre 8 y 10 veces menos CO2 por kWh de calor que una caldera de gas.

La elección importa, ya que la calefacción es el primer uso de energía de los hogares españoles: se llevó el 35,8 % del total en 2024, según los datos de consumo residencial del IDAE, y, sumando las filas de esos datos, más del 80 % de la energía que gasta la calefacción sale todavía de quemar biomasa, gas natural, gasóleo o GLP. La electricidad aporta el 10,4 % y el calor ambiente que aprovechan las bombas de calor, el 4,5 %.

Cuánta energía consume cada tipo de calefacción

La comparación útil es cuántos kWh de calor llegan a la casa por cada kWh que consume el sistema, sea gas, gasóleo, pellets o electricidad:

SistemakWh de calor por kWh consumidoFuente
Caldera de gas natural, gasóleo, GLP o biomasaAlrededor de 0,89IDAE (2025)
Caldera de condensaciónMás de 1 si el agua vuelve fríaGuía IDAE-ATECYR
Estufa de pellets0,79 de mínimo legal; 0,70-0,90 o másUE y MITECO
Radiador o resistencia eléctrica1IDAE (2025)
Aerotermia (calor del aire)3,73 de mediaIDAE (2025)
Geotermia (calor del subsuelo)4,81 de mediaIDAE (2025)

Las cifras de las bombas de calor son valores medios de referencia que el IDAE propone a partir de su seguimiento de instalaciones con ayudas entre 2021 y 2025, no una garantía de cada modelo. Para contar el ahorro, el IDAE exige a la bomba de calor un SPF (rendimiento medio de temporada) superior a 2,5.

Los rendimientos de las calderas se suelen dar sobre el PCI (poder calorífico inferior, que no cuenta el calor del vapor de agua de los humos), y por eso una de condensación puede pasar del 100 %. El 0,89 es un valor de referencia del IDAE para una caldera que cumple el ecodiseño europeo, y el IDAE no precisa si se mide sobre el PCI o sobre el PCS (poder calorífico superior, que sí cuenta ese calor).

Calderas de gas, gasóleo y de condensación

Desde el 26 de septiembre de 2015, las calderas de combustible de hasta 70 kW que se venden en la Unión Europea deben tener una eficiencia estacional de al menos el 86 %, salvo algunas pequeñas de tiro natural (Reglamento (UE) 813/2013). La de condensación va más allá, ya que recupera el calor que se escaparía con el vapor de agua de los humos y, medida sobre el PCI, puede superar el 100 %, según la guía técnica de calefacción individual del IDAE y ATECYR.

Caldera de condensación de gran tamaño, con cuerpo cilíndrico gris, carcasa naranja y quemador rojo, rodeada de tuberías blancas en una sala de máquinas
Una caldera de condensación instalada en un edificio de viviendas, con el quemador rojo a la derecha y las tuberías del agua alrededor. Foto: Douglas Dunn (Dunnd74) vía Wikimedia Commons (CC BY 2.5), recortada

Para condensar necesita que el agua de retorno (la que vuelve de los radiadores a la caldera) llegue lo más fría posible. Si vuelve demasiado caliente, condensa poco y su rendimiento medio de temporada no es el óptimo, aunque, según la misma guía, sigue rindiendo más que una caldera estándar.

Entre combustibles, la diferencia está en el CO2. Con los factores de emisión del MITECO para 2025, quemar 1 kWh de gasóleo de calefacción emite 0,267 kg de CO2, un 32 % más que el gas natural (0,202 kg), con el GLP en medio (0,227 kg).

Cómo funcionan la aerotermia y la geotermia

Una bomba de calor no fabrica el calor, lo traslada: usa la electricidad para mover un gas refrigerante que recoge el calor del aire exterior (aerotermia), del subsuelo (geotermia) o del agua (hidrotermia, con 4,50 de media según el IDAE) y lo suelta dentro de casa. De esta forma entrega más energía de la que consume. Es lo que algunos llaman el “nuevo sistema de calefacción”, aunque se trata de una tecnología madura, con mínimos de eficiencia obligatorios en la UE desde 2015.

Su punto débil es la temperatura, ya que rinde menos cuanto más caliente tiene que estar el agua que manda a los radiadores y cuanto más frío hace fuera. El IDAE, en sus ayudas, pide el rendimiento del modelo a 35 °C o a 55 °C, según la temperatura real de la instalación (preguntas frecuentes del RD 1124/2021). Si tu casa tiene radiadores de hierro, aísla mal y está en una zona muy fría, revisa la instalación antes de cambiar la caldera por una bomba de calor. En ECOticias explicamos también cómo funciona la aerotermia por dentro.

La geotermia rinde todavía más (4,81 de media), porque el subsuelo mantiene en invierno una temperatura más estable que el aire, pero necesita sondas o tubos enterrados, con terreno y obra, y encaja mejor en una casa con parcela que en un piso.

Suelo radiante o radiadores

El suelo radiante no produce calor: reparte el que genera una caldera, una bomba de calor o unas resistencias. Trabaja con agua a 40-45 °C y con el suelo a no más de 29 °C, según la guía del IDAE y ATECYR, una temperatura baja que favorece a la caldera de condensación y a la bomba de calor, mientras que un radiador convencional suele pedir agua más caliente. Elegido el sistema, queda decidir a qué temperatura debe funcionar cada estancia.

Tuberías blancas de suelo radiante dispuestas en serpentín sobre una placa de nódulos oscura, en el suelo de una vivienda en construcción
Tuberías de suelo radiante sobre una placa de nódulos, en una vivienda en construcción de Alcalá de Henares (Madrid) preparada para una instalación de aerotermia. Foto: Vanesa Asta vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0), recortada

Calefacción eléctrica: qué aparato consume menos

Cualquier aparato que calienta con una resistencia (radiador de aceite, emisor térmico, acumulador o suelo radiante eléctrico) da 1 kWh de calor por cada kWh de electricidad, sea cual sea su formato. Cambia cómo y cuándo reparte el calor, no lo que gasta para producirlo.

Para gastar menos por el mismo calor hace falta una bomba de calor. Con el rendimiento medio de la aerotermia, consume unas 3,7 veces menos electricidad que una resistencia. Los aparatos de aire acondicionado con modo calor (aire-aire) también son bombas de calor, aunque el IDAE no publica una media para ellos. La cifra de la aerotermia es la que conviene tener delante al revisar el consumo real de los aparatos eléctricos de casa y, si tienes o piensas instalar autoconsumo, al calcular cuántas placas solares necesita una casa.

Estufas y calderas de pellets

Desde el 1 de enero de 2022, una estufa de pellets cerrada debe tener una eficiencia estacional mínima del 79 % y no emitir más de 20 mg/m3 de partículas ni 300 mg/m3 de monóxido de carbono (Reglamento (UE) 2015/1185), y las calderas de pellets deben llegar al 75 % o al 77 %, según su potencia (Reglamento (UE) 2015/1189). La guía del MITECO sobre la quema de leña sitúa las estufas de pellets entre el 70 y el 90 % o más, frente al 10-15 % de una chimenea abierta.

Cada kilo de pellets contiene entre 4,7 y 5,3 kWh (PCI), según una guía del IDAE sobre biomasa (de 2009), así que con un rendimiento del 79-90 % da entre 3,7 y 4,8 kWh de calor útil. La humedad (el MITECO pide menos del 10 %) y la calidad del combustible pesan mucho, como repasamos en esta pieza sobre la calidad y la certificación del pellet.

Que los pellets sean “neutros en CO2” es una convención contable: el MITECO no cuenta el CO2 de quemar biomasa, porque la madera lo absorbió al crecer, y solo suma metano y óxido nitroso, 0,171 kg de CO2 equivalente por kilo (factores de emisión del MITECO). Por la chimenea salen en realidad algo más de 2 kg de CO2 por kilo, y la cuenta solo cuadra si la madera procede de bosques que se gestionan para volver a crecer. El MITECO avisa además de que quemar pellets y leña emite contaminantes que dañan la salud (monóxido de carbono, partículas finas PM2,5 y hollín cuando la combustión es incompleta) y recomienda valorar antes alternativas sin combustión, como la bomba de calor.

Qué calefacción contamina menos

Para la electricidad, el último año completo con datos de Red Eléctrica es 2025: la generación peninsular emitió 86 g de CO2 equivalente por kWh y la del conjunto de España, 108 g, frente a 103 g en 2024. Entre noviembre y febrero, el factor mensual peninsular osciló entre 80 y 104 g (diciembre fue el más alto). El 75,5 % de la electricidad producida ese año no emitió CO2, según el balance anual de Red Eléctrica.

Uniendo esos factores con los rendimientos del IDAE, este es el CO2 por cada kWh de calor que llega a casa (cálculo de ECOticias; entre paréntesis, la cifra alternativa: con el mix nacional en la electricidad y contando el CO2 de la chimenea en los pellets):

Sistemakg de CO2 por kWh de calor
Caldera de gasóleo0,30
Caldera de GLP0,26
Caldera de gas natural0,23
Radiador eléctrico0,086 (0,108)
Estufa de pellets0,04-0,05 (0,42-0,55)
Aerotermia0,023 (0,029)
Geotermia0,018 (0,023)

De esta forma, la aerotermia emite entre 8 y 10 veces menos CO2 por kWh de calor que una caldera de gas, y un radiador eléctrico, entre 2 y 2,6 veces menos. Son emisiones directas: las de la electricidad no incluyen las pérdidas de la red y las de los combustibles cuentan solo la combustión, por kWh de PCI.

Qué sistema conviene según la vivienda

Depende sobre todo del clima, del aislamiento y de si llega la red de gas.

  • Piso o casa bien aislada en clima templado: la bomba de calor es la que menos energía gasta, con radiadores o suelo radiante (aire-agua) o con equipos de aire (aire-aire).
  • Casa con gas natural y radiadores de agua: la caldera de condensación aprovecha la instalación y rinde más si se baja la temperatura del agua.
  • Casa sin gas natural, como muchas de pueblo: el gasóleo es el combustible que más CO2 emite. Los pellets suman poco en la contabilidad oficial, pero piden sitio para almacenarlos y dejan humo y partículas en el entorno.
  • Casa que aísla mal, con radiadores de hierro y en clima frío: antes de cambiar de sistema conviene mejorar fachadas, cubierta y ventanas.

Esta guía no compara precios. El coste depende de la tarifa de cada energía y del contrato, que cambian a menudo, y por eso aquí solo se mide la energía que consume cada sistema.

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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