Una pieza clave del proyecto nuclear de X-energy en Texas empieza a fabricarse en los Alpes franceses. La compañía y SGL Carbon anunciaron el 3 de agosto de 2026 un acuerdo para duplicar la capacidad de producción de grafito NBG-18, un material esencial para su reactor Xe-100.
El caso conecta dos realidades que rara vez aparecen juntas en los titulares, el empleo industrial y los materiales que permiten construir una central. Mientras Chedde recupera actividad, el proyecto estadounidense sigue en tramitación. Los bloques de grafito avanzan antes de que los reactores puedan ponerse en marcha.
Chedde vuelve a contratar
La fábrica está en Passy, en el valle del Arve, cerca del Mont Blanc. Según Radio Mont Blanc, pasó un año con un régimen de reducción de actividad tras una fuerte caída de pedidos relacionada con cambios en el mercado del coche eléctrico.
La emisora informó el 29 de enero de 2026 de unas quince incorporaciones desde finales de 2025. También recogió la previsión de contratar a otras quince personas durante el año siguiente, mediante trabajo temporal o contratos de duración determinada. Para la plantilla, la recuperación ya tenía una traducción concreta.
Por qué importa el grafito
¿Qué hace este material dentro de un reactor? El grafito ralentiza los neutrones, las partículas que permiten mantener la reacción en cadena. En este diseño, reducir su velocidad facilita que provoquen nuevas fisiones, el proceso que libera energía al dividir los núcleos de los átomos.
Además, el NBG-18 cumple una función estructural en el núcleo del Xe-100. Por eso se considera un material crítico para la seguridad y requiere comprobar su comportamiento bajo las condiciones previstas de funcionamiento.
El diseño combina combustible en pequeñas esferas, grafito y helio para transportar el calor. Según X-energy, el gas sale del reactor a unos 750 °C y permite producir vapor a unos 565 °C. Son temperaturas de trabajo, distintas de las necesarias para fabricar el material.
Hornos de hasta 3000 grados
Un estudio publicado en la revista Carbon describe una etapa de fabricación del NBG-18 llamada grafitización, que se realiza entre 2500 y 3000 °C. El proceso incluye un tratamiento de purificación con gases halógenos para reducir las impurezas del material.
Esas temperaturas ayudan a entender por qué obtener grafito nuclear exige instalaciones especializadas. También explican parte de su consumo energético, un aspecto que conviene tener presente cuando se habla de tecnologías destinadas a reducir emisiones. SGL reconoce en su informe anual de 2025 que producir grafito consume mucha energía.
Un contrato a diez años
La ampliación prevé hasta ocho millones de dólares aportados por X-energy mediante pagos ligados a hitos. El objetivo es disponer en Chedde de capacidad para suministrar grafito destinado a hasta ocho reactores al año y completar la duplicación en 2030. Los primeros bloques franceses ya han viajado a Estados Unidos para su mecanizado.

El acuerdo se apoya en un marco de suministro de diez años anunciado en enero de 2026. Su primer contrato, de tres años, supera los 100 millones de dólares y cubre componentes para el primer despliegue comercial del Xe-100.
«Este es un primer hito en el desarrollo de nuevas aplicaciones para nuestros productos», declaró entonces Andreas Klein, consejero delegado de SGL Carbon. Ambas empresas colaboran desde 2015 en las pruebas para verificar que el material cumple los requisitos del reactor.
Calor para la industria
El primer destino previsto es una planta de cuatro reactores junto a las instalaciones de Dow en Seadrift, Texas. Cada Xe-100 está diseñado para proporcionar 80 megavatios eléctricos o 200 megavatios térmicos, con distintas posibilidades de aprovechamiento del calor.
¿Para qué serviría ese vapor? El Departamento de Energía estadounidense explica que el proyecto sustituiría equipos antiguos de suministro eléctrico y vapor de la fábrica. Su actividad está vinculada a productos cotidianos, desde envases alimentarios hasta materiales para cables.
X-energy estima que el proyecto permitiría reducir las emisiones de Seadrift en unas 440 000 toneladas de CO₂ equivalente al año. Es una previsión que la empresa recoge en su documentación de 2026 y que dependerá de la puesta en funcionamiento de la instalación.
Qué falta para arrancar
La Comisión Reguladora Nuclear estadounidense cerró la evaluación ambiental el 18 de mayo de 2026 con una conclusión de ausencia de impacto significativo. Esa resolución corresponde a la evaluación ambiental del permiso solicitado y no equivale a autorizar la construcción. La revisión de seguridad sigue su propio recorrido.
El calendario del regulador sitúa la evaluación final de seguridad en noviembre de 2026 como fecha objetivo, con la decisión sobre el permiso todavía pendiente. Por eso, la ampliación industrial debe entenderse como preparación para un despliegue futuro. El comunicado oficial sobre el aumento de producción fue publicado el 3 de agosto de 2026 en SGL Carbon.
Foto: SGL Carbon











