El centro de datos de Odense, en Dinamarca, propiedad de Meta, cede el calor de sus servidores a la calefacción urbana. Según la ficha informativa más reciente de Meta, entrega 165.000 megavatios hora de calor gratis a Fjernvarme Fyn. La empresa danesa lo reparte después entre hasta unas 9000 viviendas.
El suministro empezó en 2020, según Meta. Desde entonces, Fjernvarme Fyn ha invertido cerca de 400 millones de coronas en plantas de calor sobrante, que además del centro de datos recogen calor de depuradoras y de otras fuentes.
Que el calor salga gratis del edificio no significa que llegue gratis a los radiadores. Antes hacen falta electricidad, bombas de calor y una red de tuberías.
Amoníaco y agua a 75 grados
Según el anuncio de Meta de abril de 2018, el aire caliente de los servidores pasa por serpentines de agua. Un circuito de tuberías lleva esa agua hasta la central vecina de Tietgenbyen.
Allí, grandes bombas de calor eléctricas de amoníaco suben la temperatura hasta 70 o 75 °C. Es la temperatura que pide la red de Odense, y unas bombas de distribución envían el agua a la ciudad. La producción térmica ronda los 45 megavatios, según la página del proyecto de Ramboll, la ingeniería que diseñó la central.

Ramboll la presenta como la mayor instalación danesa de bombas de calor que usa calor de un centro de datos. Lauren Edelman, especialista en energía de Meta, recuerda allí que ni las bombas ni los serpentines son nuevos. Lo novedoso, dice, es «unir las dos cosas a hiperescala».
Dentro de la red de Fyn
Para Jan Strømvig, director gerente de Fjernvarme Fyn, la clave está en el tamaño de su red. En la documentación de Ramboll explica que Meta colocó el centro «completamente dentro de nuestra red de distribución». Así, la empresa aprovecha esa energía con mucha eficiencia.
Meta añade en su ficha la cercanía de la red, la infraestructura compartida y mucha planificación. Según Ramboll, la Comisión Europea propone que los centros de más de 1 megavatio estudien ese aprovechamiento. La patronal danesa del sector calcula que el 63 % de sus centros planea hacerlo pronto.
De 6900 a 12.000 viviendas
Los documentos oficiales dan cifras distintas de hogares casi cada vez. En 2018, Meta preveía recuperar 100.000 megavatios hora al año, suficientes para 6900 casas. En octubre de 2020, al ampliar el campus, subió la previsión a 165.000 megavatios hora y 11.000 viviendas.
Ramboll habla de 215.000 megavatios hora y de más de 12.000 hogares en 2023. Fjernvarme Fyn escribió el 17 de enero de 2025 que el calor de Meta abastecía a unos 11.000 hogares. Con todas sus plantas de calor sobrante, la cifra subía a unos 12.500.
La ficha actual de Meta baja a hasta unos 9000 hogares, con los mismos 165.000 megavatios hora. Ningún documento explica la diferencia, así que esas cifras no miden necesariamente lo mismo.
11.670 coronas por una casa
Aunque Meta llama gratuito a su calor, Fjernvarme Fyn cobra a los clientes la energía y varias cuotas. En su ejemplo para 2026, una casa de 125 metros cuadrados necesita 13,4 megavatios hora de calor. Esa vivienda paga 11.670 coronas al año, unos 1560 euros al cambio.
La factura depende de la diferencia de temperatura entre el agua que entra en casa y la que sale. A eso se suma una cuota fija anual según la superficie de la vivienda, que cubre el funcionamiento y el mantenimiento de las tuberías y de las plantas.
En 2022, Dinamarca puso un tope de precio al calor sobrante y Fjernvarme Fyn congeló sus planes de nuevas plantas. El Gobierno y los partidos del Parlamento acordaron suprimirlo en enero de 2025.
Kim Winther, vicedirector de la empresa, dijo entonces que el tope le hacía correr riesgo de pérdidas. Esa pérdida, añadió, «al final solo podía recaer en el consumidor». Pero avisó de que no podía «prometer que los clientes vayan a notar un precio más bajo».
Fynsværket, sin carbón desde 2024
La red que recibe ese calor también ha cambiado en estos años. Fjernvarme Fyn dejó de quemar carbón en la central de Fynsværket en abril de 2024. Según su informe anual, presentado en mayo de 2026, 2025 fue su primer año completo sin carbón.
Entre 2024 y 2025, su huella de CO2 bajó de 676.705 a 406.446 toneladas, un 39,9 % menos. La compañía lo atribuye a la retirada del carbón, a una caldera reconvertida a gas y a más bombas de calor. En otros puntos del país ya se excavan zanjas con 70.000 m³ de agua para convertir la energía sobrante en calor.
Los servidores, eso sí, siguen gastando electricidad. La Agencia Internacional de la Energía informó el 16 de abril de 2026 de que la demanda eléctrica de los centros de datos creció un 17 % en 2025. La del conjunto del mundo subió un 3 %.
Ese ritmo agrava la falta de energía para alimentar los centros de datos, y Google, por ejemplo, ya ha reservado 396 MW de geotermia mejorada en Utah. Meta, por su parte, iguala su consumo danés con 211 megavatios de tres nuevos parques solares.
Ningún balance público del calor entregado
Ningún documento público ofrece un balance anual medido del calor que llega a los hogares. La cifra de 165.000 megavatios hora coincide con la previsión de 2020, pero la ficha no indica el año. Tampoco explica por qué las viviendas han bajado de 11.000 a unas 9000.
No hay un cálculo público de cuánto ahorra cada cliente con este calor. Falta también saber cuánta electricidad gastan las bombas de Tietgenbyen para subir la temperatura. Y la bajada de emisiones de Fjernvarme Fyn responde a varias medidas, no solo al centro de datos.
Imagen: Meta












