Chile desafía a China con el proyecto más ambicioso de la minería mundial con la construcción de un domo sin precedentes de 106 metros de diámetro y 178.000 toneladas de cobre

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Publicado el: 6 de junio de 2026 a las 18:39
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Domo de almacenamiento de mineral del proyecto Nueva Centinela en Antofagasta, Chile, durante su construcción.

En el norte de Chile avanza una obra que parece sacada de una película de ingeniería minera, pero que tiene una explicación muy concreta. Minera Centinela, parte de Antofagasta Minerals, está construyendo un gran domo de acopio dentro del proyecto Nueva Centinela, una expansión de US$4.400 millones que busca aumentar la producción de cobre desde 2027.

La estructura podrá almacenar 178.000 toneladas de mineral y forma parte de una ampliación mucho mayor, pensada para duplicar la capacidad de procesamiento de la operación y alargar su vida útil durante al menos 30 años. La clave no está solo en el tamaño. También está en cómo producir más cobre en un momento en el que la electrificación, las energías renovables y la movilidad eléctrica presionan cada vez más la demanda mundial.

Una cúpula para guardar una montaña

El domo se está levantando en la región de Antofagasta, una de las zonas mineras más importantes de Chile. No hablamos de una nave cualquiera. Tendrá unos 66 metros de altura, 106,6 metros de diámetro y una estructura de acero de 476 toneladas.

En la práctica, esta cubierta funcionará como un gran punto de almacenamiento antes del procesamiento del mineral. ¿Por qué importa tanto? Porque en una faena minera de gran escala, mover, guardar y alimentar la planta sin interrupciones puede marcar la diferencia entre una operación eficiente y una llena de cuellos de botella.

Además, una estructura cerrada ayuda a ordenar el manejo del material y reduce su exposición directa al viento. Esto es relevante en el desierto de Atacama, donde el polvo no es un detalle menor para los trabajadores, las comunidades cercanas y el entorno.

El año 2027 aparece en rojo

El calendario oficial sitúa el final de la construcción y el inicio de la puesta en marcha en 2027. Si se cumple el plan, Nueva Centinela añadirá 144.000 toneladas de cobre al año, además de 3.500 toneladas de molibdeno y 130.000 onzas de oro. No es poca cosa.

Iván Arriagada, presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, lo resumió de forma clara al señalar que «Nueva Centinela es un proyecto clave para nuestro crecimiento». También defendió que la inversión refleja la confianza de la compañía en el cobre y en su papel dentro de una economía baja en emisiones.

El proyecto incluye una segunda planta concentradora con capacidad para procesar 95.000 toneladas de mineral al día. También contempla una ampliación del rajo autónomo Esperanza Sur, el desarrollo del rajo Encuentro, mejoras en transporte y un nuevo depósito de relaves espesados.

El cobre que pide la transición energética

El cobre está en cables, redes eléctricas, motores, paneles solares, aerogeneradores, cargadores y coches eléctricos. Dicho de otra manera, está metido en casi todo lo que usamos cuando hablamos de descarbonizar la economía. Y eso se nota.

La Agencia Internacional de la Energía calcula que la demanda total de cobre pasaría de 26,7 millones de toneladas en 2024 a 31,3 millones en 2030 en su escenario de políticas actuales. UNCTAD, por su parte, advierte que la demanda mundial podría crecer más de un 40 % de aquí a 2040 y que la oferta no avanza al mismo ritmo.

Chile parte con ventaja. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el país produjo unas 5,3 millones de toneladas de cobre en 2025, muy por delante de otros grandes productores. En reservas, también aparece como uno de los actores centrales del mercado mundial.

La parte ambiental no desaparece

Que el cobre sea necesario para la transición energética no convierte a la minería en una actividad sin impacto. Esa es la parte incómoda del debate. Para fabricar coches eléctricos y redes limpias hacen falta minerales, pero extraerlos exige agua, energía, suelo, transporte y una vigilancia ambiental seria.

En este caso, la compañía asegura que Nueva Centinela seguirá utilizando 100 % de agua de mar sin desalar en su proceso productivo y electricidad procedente solo de fuentes renovables. También mantendrá la tecnología de relaves espesados, que permite un uso más eficiente del agua, e impulsará iniciativas de electromovilidad, eficiencia energética, economía circular y control de material particulado.

¿Qué significa esto en la práctica para el lector? Que el proyecto intenta reducir parte de su huella, pero no elimina la necesidad de control público, mediciones transparentes y seguimiento constante. En minería, los anuncios pesan menos que los datos cuando la operación ya está funcionando.

Relaves, agua y polvo bajo lupa

Los relaves son los residuos que quedan después de separar el mineral útil de la roca. En una gran mina, su gestión es uno de los puntos más sensibles, porque hablamos de enormes volúmenes de material que deben mantenerse estables y controlados durante muchos años.

Por eso el uso de relaves espesados es importante. Al llevar menos agua, pueden mejorar la eficiencia hídrica y facilitar una gestión más ordenada. Aun así, el reto sigue siendo enorme, sobre todo en una región desértica donde cada decisión sobre el agua se mira con lupa.

El domo también encaja en esa lógica de control. No es la solución mágica, pero sí una pieza dentro de una cadena donde cada mejora cuenta. Menos dispersión de partículas, mejor acopio y una alimentación más estable para la planta pueden ayudar a que la operación sea más eficiente.

Lo que hay que vigilar ahora

El primer punto será comprobar si la obra llega a 2027 dentro del plazo y del presupuesto previsto. Antofagasta plc afirmó en su reporte de producción del cuarto trimestre de 2025 que sus principales proyectos seguían «en plazo y dentro del presupuesto», incluida la segunda concentradora de Centinela.

El segundo punto será ver si el aumento de producción llega con los compromisos ambientales prometidos. Agua de mar, energías renovables, control de polvo, relaves espesados y operación remota suenan bien sobre el papel. Pero la prueba real llegará cuando el sistema empiece a funcionar día tras día.

En el fondo, este domo cuenta una historia más grande que una obra minera. La transición energética necesita mucho cobre, pero también necesita una minería más vigilada, más eficiente y menos agresiva con el entorno. Ahí está el verdadero desafío.

El comunicado oficial y la información actualizada del proyecto Nueva Centinela han sido publicados en la web de Minera Centinela.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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