¿De qué iba este aumento y a qué combustible afectaba?
A finales de 2024 se dio a entender desde el Gobierno que había un acuerdo para subir el diésel en 2025, tal y como recogió Xataka. La medida consistía en aumentar el Impuesto Especial sobre los Hidrocarburos que paga el gasóleo. El objetivo era reducir la diferencia fiscal entre el diésel y la gasolina. Sin embargo, la subida necesitaba el apoyo del Congreso y no llegó a aplicarse: la reforma fiscal que la incluía cayó y, a octubre de 2026, el tipo del gasóleo que fija la Ley de Impuestos Especiales sigue sin subir.La forma en que habría afectado a tu bolsillo este aumento del diésel
Según la Ley de Impuestos Especiales 38 / 1992, el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos impone una carga sobre la gasolina sin plomo de 95 octanos de 472,69 euros por cada 1.000 litros (400,69 de tipo general y 72 de tipo especial). Mientras que para el caso del gasóleo esta carga es de solo 379 euros por la misma cantidad de combustible (307 y 72). Desde marzo de 2026, varios reales decretos-leyes modifican estos tipos de forma temporal: en octubre de 2026, el gasóleo tributa a 179 euros por 1.000 litros. Ahora bien, para equiparar ambos carburantes, desde el punto de vista impositivo, habría que incrementar el impuesto del gasóleo en 9,37 céntimos de euro por litro. Pero la cosa no para ahí, puesto que sobre ese aumento del Impuesto Especial se aplicaría además el IVA. Con el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) del 21 %, para no enredarte más con los números, solo te diremos que el aumento real habría sido de unos 11,3 céntimos por litro. Por lo que, si el litro de diésel costara 1,50 euros, con ese incremento habría pasado a costar unos 1,61 euros. Para hacerte una idea, esos 379 euros por 1.000 litros que fija la ley para el gasóleo equivalen a 37,9 céntimos por litro, y a eso se suma el 21 % de IVA. Así que tendría un importante efecto en la cartera del usuario. Poniendo como ejemplo un vehículo cuyo tanque de combustible sea de 45 litros, llenarlo habría salido alrededor de cinco euros más caro que en el 2024. Este incremento, que corresponde decidir al Gobierno y al Congreso (la Agencia Estatal de Administración Tributaria solo aplica los impuestos), no respondía solo a razones fiscales: Bruselas lo puso como condición para liberar parte de los fondos europeos de recuperación, con la idea de desincentivar el uso de combustibles que generan emisiones contaminantes del aire.Los efectos que habría tenido este aumento para la población en general
El efecto más importante de una subida de precio del litro de este combustible es que no solo se vería reflejado en la gasolinera, sino que podría trasladarse a los alimentos y otros productos, puesto que el transporte de mercancías depende en su inmensa mayoría del diésel, sobre todo porque aumentaría los costes del transportista. En conclusión, la subida del diésel prevista para 2025 no llegó a aplicarse. De haberlo hecho, habría afectado sobre todo a quienes llenan el depósito con este combustible y, de forma indirecta, a los precios de otros productos. Según Xataka, España dejó de recibir 1.100 millones de euros del quinto pago de los fondos de recuperación por incumplir dos reformas, una de ellas la subida del diésel.Este artículo se publicó por primera vez el 30 de diciembre de 2024 y se corrigió el 28 de octubre de 2026 para eliminar afirmaciones inexactas sobre la subida del diésel.













