Las crías de suricata aprenden a manejar escorpiones gracias a los adultos de su grupo. Primero reciben presas muertas o sin aguijón y, con la edad, animales vivos.
Alex Thornton y Katherine McAuliffe, de la Universidad de Cambridge, lo estudiaron en el Kalahari sudafricano. Su trabajo salió en Science el 14 de julio de 2006. Concluyó que los ayudantes dan a las crías ocasiones de practicar con presas vivas.
Veinte años después, una revisión coescrita por Thornton sigue discutiendo cómo enseñan los animales. El debate ya alcanza a los abejorros que transmiten lo aprendido.
Escorpiones desarmados en el Kuruman
El trabajo de campo se hizo en la reserva del río Kuruman, en Sudáfrica, dentro del Proyecto Suricatas del Kalahari. Según la Universidad de Cambridge, cada grupo reúne de 3 a 40 animales. Una pareja dominante produce más del 80 % de las crías.
En la crianza colaboran los padres y los ayudantes, suricatas de más de 90 días. Al principio, los cachorros no saben buscar presas. Dependen de lo que les traen los demás cuando piden comida con sus llamadas.

Entre sus presas habituales hay animales difíciles y a veces peligrosos, como los escorpiones. Cambridge explica que los ayudantes matan o inmovilizan la presa antes de dársela a los más pequeños. A los escorpiones, a menudo, les quitan el aguijón.
Sin aguijón, el escorpión sigue siendo una presa difícil, pero mucho menos peligrosa para un cachorro. Conserva, eso sí, las pinzas del escorpión.
Una de cada once comidas
Thornton precisó después, en Proceedings of the Royal Society B, que los escorpiones son el 9,3 % de las comidas que reciben las crías. Es casi una de cada once. Son, además, las presas más difíciles y potencialmente más peligrosas que les ofrecen.
El análisis reunió 1070 comidas de escorpión, dadas por 347 ayudantes a 339 crías de 137 camadas y 15 grupos. Salen unas tres comidas por ayudante de media.
Los escorpiones grandes se entregaban desarmados con más frecuencia que los pequeños. Con la edad de la cría bajaba la probabilidad de recibirlos muertos o desarmados. Subía la de recibirlos intactos, y los ayudantes mayores daban más escorpiones intactos que los jóvenes.
Tres días de práctica
Según las reseñas del estudio, los investigadores alimentaron a dos grupos de crías durante 3 días. Querían medir el efecto de la práctica. Unas recibieron escorpiones vivos sin aguijón y otras huevo duro, que servía de comparación.
Al final de ese periodo, todas las crías que habían practicado con escorpiones vivos atraparon y mataron uno por su cuenta. Entre las alimentadas con huevo lo consiguió solo alrededor de un tercio.
En su trabajo de 2008, Thornton resumió que la experiencia con presas vivas mejora la rapidez y la seguridad con que las crías matan y comen presas difíciles. La nota oficial no detalla más cifras del ensayo, y el texto completo del artículo de 2006 es de pago.
Las llamadas delatan la edad
Los ayudantes reconocen la edad de las crías por sus llamadas de petición de comida. Con esa pista cambian cuántas presas matan o inmovilizan. Pasan poco a poco a las vivas cuando los cachorros crecen.
Según el resumen de Science, esos cambios aceleran el aprendizaje «sin el uso de una cognición compleja». Para Cambridge, el ayudante sigue pendiente después de la entrega.
Si la cría duda, le acerca la presa con el hocico. Si el escorpión se escapa, lo recupera y a veces lo inmoviliza un poco más antes de devolverlo.
Thornton también observó que los ayudantes vigilaban más tiempo a las crías cuando la presa era grande y estaba viva. Esa vigilancia disminuía según crecían los cachorros.
Qué cuenta como enseñanza hoy
Thornton defendía en la nota de Cambridge que entender la evolución de la enseñanza es «esencial» para conocer mejor la evolución cultural humana. La comparación con otras especies sirve para ver qué tiene de propio la cultura de nuestra especie.
La revisión de Evolutionary Anthropology salió el 22 de mayo de 2026, firmada por Matthew Lomas, Thornton y otros tres autores. Separa la función de enseñar, que es «promover el aprendizaje en otros», de la manera de conseguirlo.
Los autores señalan que mecanismos sencillos, como las reglas prácticas que siguen algunos animales, también pueden sostener la enseñanza. En el estudio de la cognición animal han entrado desde cuervos puestos a prueba con geometría hasta urracas que se quitan arneses.
Lo que el ensayo no prueba
El experimento probó solo una parte de la ayuda que se ve en el campo. Durante esos tres días, cada grupo de crías recibió siempre el mismo tipo de comida. En la naturaleza, en cambio, se pasa poco a poco de presas muertas a vivas.
Que unas crías superen la prueba con un escorpión sin aguijón tampoco garantiza que lo hagan con uno intacto. Además, el texto completo del estudio de 2006 no está abierto. Por eso no damos el número de camadas, de crías ni de escorpiones del ensayo.
El resumen de Science habla de ocasiones de practicar y de un cambio de conducta de los ayudantes según la edad de las crías. No dice que planifiquen lecciones, y eso conviene tenerlo presente antes de comparar a una suricata con un maestro.
Foto: Kalahari Meerkat Project









