Una fortaleza egipcia de hace más de 3000 años en el delta del Nilo guardaba el entierro completo de un caballo joven, y a pocos metros aparecen piezas que pudieron adornar el arnés de un carro de guerra

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Por HoyECO
Publicado el 10 de octubre de 2026 a las 18:44
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Piezas de arnés y escarabeos hallados en una excavación fortaleza egipcia

En una habitación de una fortaleza egipcia levantada hace más de 3000 años en el límite occidental del delta del Nilo, un equipo de arqueólogos ha encontrado el esqueleto completo de un caballo macho y joven, colocado con un orden que los investigadores atribuyen a un entierro deliberado.

El Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto anunció el hallazgo el 16 de septiembre de 2026. Procede de Tell al-Abqain, en la provincia de Beheira, al norte del país, donde una misión arqueológica egipcia excava un fuerte del Imperio Nuevo, el periodo de la historia egipcia que va aproximadamente de 1550 a 1070 a. C.

Según el comunicado oficial, la postura completa del cuerpo, la orientación de la cabeza y la regularidad del enterramiento indican que el animal fue sepultado «de forma intencionada y organizada», lo que hace probable que se tratara de un entierro honorífico.

Un caballo de raza mediana pensado para la velocidad

Los estudios preliminares describen un macho joven de una raza de tamaño mediano que se caracteriza por su agilidad y su velocidad. El ministerio señala que este tipo de caballos se empleaba probablemente en el adiestramiento, en actividades militares o en el tiro de los carros de guerra durante el Imperio Nuevo.

En aquella época los caballos pertenecían sobre todo a la realeza y a las élites militares, que en lugar de montarlos los enganchaban por parejas a los carros, según recuerda la revista Smithsonian.

A pocos metros de la habitación donde apareció el animal, el equipo recuperó piezas cilíndricas de alabastro y de piedra caliza. El comunicado indica que probablemente formaban parte de la decoración del arnés del caballo de un carro de guerra.

Los especialistas destacan la rareza del hallazgo

«Es un hallazgo asombroso, sencillamente porque tenemos muy pocos restos de caballos del Egipto faraónico», sobre todo esqueletos completos, explicó por correo electrónico a Live Science Lonneke Delpeut, investigadora de la Universidad de Viena que ha estudiado a fondo los caballos del antiguo Egipto y ajena a la excavación.

Delpeut recordó que se han encontrado restos de establos, como los de la antigua capital de Pi-Ramsés, mientras que los huesos de los propios animales escasean. «Por eso este caballo contribuirá sin duda a lo que sabemos sobre el uso de los caballos en los fuertes militares, que abundan en la región», añadió.

Para Carolyn Willekes, experta en caballos de la Antigüedad de la Universidad Mount Royal, en Calgary (Canadá), «unos restos de caballo bien conservados pueden aportar información importante sobre la vida de ese caballo en concreto», dijo a la misma publicación, y el hecho de que parezca un enterramiento intencionado «ofrece pistas tentadoras sobre la relación entre los équidos y los humanos en el antiguo Egipto y sobre la importancia cultural del caballo».

Un fuerte que vigilaba la frontera con los libios

La fortaleza formaba parte de las defensas que Egipto levantó en el borde occidental del delta para protegerse de los ataques de las tribus libias. En 2024 el ministerio ya había anunciado allí el hallazgo de barracones militares y almacenes de armas, y entre los objetos recuperados figuraba una espada de bronce con el cartucho de Ramsés II.

«Es un descubrimiento importante que pone de relieve el papel estratégico de la zona de Tell al-Abqain como puesto militar crucial en la ruta militar occidental, que protegía las fronteras noroccidentales de Egipto de posibles invasiones de tribus libias y de los Pueblos del Mar», declaró entonces a Ahram Online Mohamed Ismail Khaled, que era secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades.

El actual secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham El-Leithy, explicó que la nueva campaña ha descubierto un gran complejo residencial de adobe. En su lado norte discurre una calle principal de unos cuatro metros de anchura, de este a oeste, cruzada por otra de sur a norte.

Trigo carbonizado, hornos y pozos con el nombre de Ramsés II

El complejo se divide en habitaciones con silos para guardar el grano y hornos cilíndricos de cerámica, que servían para preparar la comida y cocer el cereal para quienes vivían dentro del fuerte. Para El-Leithy, el conjunto refleja «un sistema integrado de abastecimiento y de gestión de los recursos».

Mohamed Abdel-Badie, jefe del Sector de Antigüedades Egipcias, añadió que algunas habitaciones situadas al norte de la calle principal se usaban como almacenes de trigo. Dentro aparecieron grandes jarras de cerámica que todavía contenían granos de trigo carbonizados.

Otro grupo de viviendas se levantaba junto a la zona de los pozos, en la esquina sureste del fuerte. Allí se habían encontrado antes tres pozos de piedra con inscripciones de los títulos de Ramsés II, el mismo faraón al que pertenece la estatua colosal cuya mitad superior apareció en 2024 en Ashmunein, 94 años después que la inferior.

Una estela de Merneptah y un prisionero libio

Khaled Abdel-Ghany Farhat, director general de la zona arqueológica de Beheira y supervisor de la excavación, explicó que por primera vez en la historia de las excavaciones de la zona ha aparecido un fragmento de estela de piedra caliza con restos de un texto hierático del faraón Merneptah, hijo y sucesor de Ramsés II. El hierático es una escritura cursiva derivada de los jeroglíficos que se usaba en documentos y textos cotidianos.

El texto describe la fuerza del rey y la compara con la del dios Seth, además de mencionar a Ptah como dios creador. Otra estela, grabada en jeroglíficos, conserva el nombre de nacimiento, el nombre de coronación y el nombre de Horus de Ramsés II.

Una tercera muestra a un cautivo con el cuerpo inclinado en posición de sumisión y las manos atadas. Por su vestimenta, los arqueólogos lo identifican como un prisionero libio de las tribus mashauash, un pueblo con el que Egipto estuvo en conflicto con frecuencia.

Amuletos, escarabeos y una cantimplora de peregrino

La misión recuperó escarabeos con los nombres de Ramsés II y de Seti I, y otros con los nombres y títulos de dioses como Amón, Sejmet, Ptah y Seth. Según el comunicado, los habitantes del fuerte acudían a ellos en busca de protección.

También aparecieron amuletos asociados a la protección, la fertilidad, la renovación y la fuerza, con forma de pez, flor de loto, cobra, signo nefer y babuino. Entre la cerámica destaca una cantimplora vinculada a la peregrinación a Abidos, la ciudad sagrada del Alto Egipto donde se halló una tumba real de unos 3600 años.

Había además pesas de telar, fragmentos de molinos de piedra, pesas de balanza y joyas. El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, afirmó que el hallazgo aporta «una nueva dimensión para entender el sistema de fortificaciones militares» que levantaron los antiguos egipcios y que muestra también la vida diaria, económica y religiosa de quienes vivieron allí.

Es la misma mezcla de vida diaria, defensa y culto que han revelado otros yacimientos recientes del país, como la ciudad bizantina del oasis de Dajla con calles planificadas, hornos y una fortificación, o el templo circular de Tell el-Farama conectado con un ramal del Nilo.

Lo que el enterramiento todavía no explica

Los datos del caballo proceden de estudios preliminares, sin un artículo científico detrás, y el comunicado no precisa la edad exacta del animal, la causa de su muerte ni una fecha concreta del enterramiento dentro del Imperio Nuevo.

Delpeut pidió prudencia con la etiqueta de caballo de guerra, «sobre todo porque no tenemos una definición de lo que es un caballo de guerra en el antiguo Egipto». «Era sin duda un caballo de carro. Los caballos revolucionaron la movilidad y la guerra en el antiguo Egipto, así que este caballo era sin duda un animal valioso, algo que refleja su cuidadoso enterramiento», añadió.

La cercanía de las piezas del arnés tampoco demuestra que pertenecieran a este animal en concreto, y un único enterramiento no basta para hablar de una costumbre extendida entre las guarniciones de la frontera. Live Science intentó contactar con el equipo de la excavación, sin obtener respuesta antes de publicar su artículo.

El comunicado completo, en árabe, puede leerse en la web del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

El ministerio ha adelantado que la misión seguirá trabajando en Tell al-Abqain para sacar a la luz más partes del fuerte.

Imagen: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto

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