Los buscadores de oro han llegado a Castilla-La Mancha y avisan: van a explorar 14.000 hectáreas en una zona clave para los ecologistas

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Publicado el: 16 de abril de 2026 a las 15:32
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Buscador de oro realizando bateo en un río durante trabajos de prospección minera.

La “fiebre del oro” ha vuelto a colarse en el debate rural de Castilla-La Mancha. Una empresa ha solicitado permisos para investigar la posible presencia de oro en unas 14.000 hectáreas de los Montes de Toledo, entre Toledo y Ciudad Real, en un área próxima al Parque Nacional de Cabañeros.

No hay mina todavía, pero el tamaño y la ubicación importan. Los anuncios oficiales se publicaron en el BOE a finales de septiembre y comienzos de octubre de 2025, y el tema vuelve a sonar ahora porque toca de lleno un territorio con figuras de protección, agua que abastece a pueblos y una biodiversidad muy sensible.

Qué se ha pedido y quién está detrás

Los dos permisos se llaman “Cabrahigos” y “Patagallina” y los tramita la Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible de Toledo. La solicitante es Oroberia S.L.U. y el recurso declarado es oro, dentro de los recursos de la Sección C.

La iniciativa llega además con lupa añadida. La Razón apunta que la primera fase plantea una inversión superior a dos millones de euros y que el proyecto está impulsado por una empresa de reciente creación. En 2025, Cadena SER informó de que Oroberia se constituyó ese mismo año, con sede en Salamanca y un capital social de 3.000 euros.

“Cabrahigos” afecta a Hontanar, Menasalbas y San Pablo de los Montes en Toledo, además de Navas de Estena y Retuerta del Bullaque en Ciudad Real. “Patagallina” incluye San Pablo de los Montes y Las Ventas con Peña Aguilera en Toledo y también Retuerta del Bullaque en Ciudad Real. Dicho de forma simple, hablamos de un mismo corredor de sierra que conecta varios términos municipales.

Cuadrículas mineras y la escala real del proyecto

En los expedientes aparecen 234 cuadrículas mineras para “Cabrahigos” y 236 para “Patagallina”. La “cuadrícula minera” es una unidad administrativa definida en la normativa minera, delimitada por paralelos y meridianos separados por 20 segundos de arco, y por eso su superficie cambia ligeramente según la latitud.

Eso ayuda a entender el dato que más se repite, las 14.000 hectáreas. En divulgación minera se suele explicar que una cuadrícula ronda las 27 a 30 hectáreas según la zona, así que al sumar 470 cuadrículas se llega al orden de magnitud que se está manejando en Castilla-La Mancha.

Un entorno protegido donde el margen es pequeño

Cabañeros es Parque Nacional y, además, cuenta con reconocimientos como ZEPA y ZEC, vinculados a la Red Natura 2000. Esto no significa que “nunca” se pueda hacer nada alrededor, pero sí que cualquier actividad con posible impacto se mira con lupa y debe encajar con obligaciones de conservación.

En paralelo, medios como La Razón advierten de que parte del terreno objeto de investigación se solapa con Red Natura 2000 y con áreas donde viven especies protegidas. También señalan la preocupación por los recursos hídricos que abastecen a poblaciones cercanas.

El propio Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico recoge en su visita virtual del parque especies tan emblemáticas como el águila imperial ibérica y el buitre negro. Son animales que dependen de tranquilidad, alimento y territorios amplios, y por eso la fragmentación del hábitat o el aumento del tránsito y el ruido generan inquietud.

La fase de sondeos también deja huella

Conviene separar conceptos. Un permiso de investigación no es lo mismo que una concesión de explotación, y no autoriza por sí solo a abrir una mina. Sirve para estudiar el subsuelo y, si hubiera resultados, ya se hablaría de otros trámites y otras evaluaciones.

Pero “investigar” no es sinónimo de “cero impacto”. Los sondeos suelen requerir accesos, plataformas de perforación, movimiento de maquinaria y una gestión cuidadosa de lodos, residuos y agua. ¿Cuánta huella deja todo eso cuando se repite en varios puntos de una sierra?

Por eso, los anuncios del BOE no solo publican la solicitud, también mencionan un plan de restauración y abrieron un periodo de información pública de 30 días, contando desde el día siguiente a su publicación. En “Cabrahigos” se publicó el 25 de septiembre de 2025 y en “Patagallina” el 3 de octubre de 2025.

El precedente de Guadalajara y lo que viene ahora

Este asunto no llega en vacío. En Guadalajara, proyectos de investigación de oro de la misma empresa generaron una oposición muy amplia y la Junta determinó que tres iniciativas separadas debían tramitarse como una sola para “tener una valoración conjunta de los efectos sobre el medio ambiente”, según informó EFE citando resoluciones en el DOCM.

En esas resoluciones se añade una frase que pesa, incluso para quien no siga la minería de cerca. “Tras la lectura de todas las alegaciones, se deduce que este proyecto ha generado una elevada alarma social y una oposición muy generalizada”, pese a tratarse de investigación y no de explotación. Es un aviso de hasta qué punto estos expedientes tensan el territorio.

En los Montes de Toledo, la administración tendrá que decidir si autoriza los trabajos y con qué condiciones, y ahí importan detalles muy concretos, ubicación de sondeos, accesos, medidas de restauración y protección del agua. Mientras tanto, lo más útil para vecinos y ayuntamientos es mirar la documentación oficial y pedir claridad, porque en estos temas el matiz cambia el resultado. Y eso se nota.

Los anuncios oficiales de admisión a información pública de los permisos “Cabrahigos” y “Patagallina” han sido publicados en Boletín Oficial del Estado.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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