Samhain: qué era la fiesta celta del fin del verano y qué tiene que ver con Halloween

Adrian Villellas
Publicado el 31 de octubre de 2026 a las 07:31
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Dos calabazas talladas e iluminadas por dentro en la noche de Halloween

Los textos irlandeses medievales le dan a Samhain un sentido muy de campo: era el día en que acababa el verano. Una de las cuatro fiestas que dividían el año en Irlanda, junto a Imbolc, Beltaine y Lughnasadh, y una fecha de transición agrícola hacia el invierno. Así aparece en Tochmarc Emire (el cortejo de Emer), un relato irlandés medieval en el que Emer reta a Cúchulainn a pasar las noches en vela «desde Samain, cuando el verano se va a descansar» (from Samain, when the summer goes to its rest, en la traducción de Thomas Kinsella). Lo recoge la celtista Dimitra Fimi en un artículo sobre los orígenes de Halloween en el que repasa qué dicen de verdad las fuentes y qué se ha añadido después.

Esa es la respuesta corta a qué es Samhain (pronunciado aproximadamente «sáuin»): una fiesta estacional irlandesa asociada al 1 de noviembre y a su víspera. La respuesta larga, la de su relación con Halloween, tiene más capas, y no todas aguantan una comprobación.

Lo que dicen las fuentes y lo que se les ha añadido

Todo el registro de costumbres de Samhain depende, según los estudios que cita Fimi (Davis, 2009), de material exclusivamente irlandés. La autora, que cita al historiador británico Ronald Hutton (The Stations of the Sun, 1996), insiste en un matiz que se pierde cada octubre. En los cuentos medievales pasan cosas sobrenaturales en Samhain, sí, pero Hutton recuerda que reunir a personajes legendarios en un banquete, con tiempo libre, es un buen arranque para cualquier historia. Que en esas noches aparezcan seres del otro mundo no demuestra que existiera un rito pagano concreto.

Con el famoso «Año Nuevo celta» pasa algo parecido. La idea de que los celtas empezaban el año el 1 de noviembre la propuso Sir John Rhys en Celtic Folklore (1901), a partir de folclore tardío de la isla de Man y de textos irlandeses que él mismo cuestionaba o había modificado. La conclusión de Fimi es tajante: «there is no evidence whatsoever that the New Year started on 1 November» (no hay prueba alguna de que el año nuevo empezara el 1 de noviembre). El único calendario celta precristiano conservado, el de Coligny (hallado en Francia), parece situar el inicio del año en verano, aunque se conserva fragmentado y se ha reconstruido de varias maneras, ninguna concluyente. Muchas enciclopedias siguen repitiendo lo del año nuevo, de modo que lo más honesto es tratarlo como una hipótesis de principios del siglo XX que tuvo mucho éxito.

Fimi atribuye además a Frazer y a otros autores la extensión errónea de las hogueras de Beltaine a Samhain y Halloween, con Hutton como referencia. Lo de las hogueras de Samhain, por tanto, es otra capa añadida después.

Cómo se cruzó con Todos los Santos

La otra explicación clásica, popularizada por el antropólogo James Frazer, sostiene que la Iglesia colocó Todos los Santos el 1 de noviembre para absorber una fiesta pagana. Fimi defiende que esa hipótesis se derrumba en cuanto se mira la historia eclesiástica, y la cronología le da bastante la razón.

Según la Enciclopedia Católica de 1913/All_Saints%27_Day), la primera gran fiesta de todos los santos en Roma ni siquiera caía en otoño. El papa Bonifacio IV consagró el Panteón a la Virgen y a todos los mártires un 13 de mayo, en el año 609 o 610. Más tarde, Gregorio III (papa entre 731 y 741) dedicó una capilla de San Pedro a todos los santos y fijó su aniversario el 1 de noviembre. Gregorio IV (827-844) extendió esa celebración a toda la Iglesia. Fimi, apoyándose en Davis y Hutton, señala que la fiesta no tuvo una fecha estable hasta el siglo IX.

Es decir, la fecha llegó desde Roma, no desde Irlanda. Lo que sí ocurrió es que en Irlanda y Gran Bretaña la fiesta cristiana acabó superponiéndose a una fecha que ya marcaba el calendario agrícola. Su víspera, All Hallows’ Eve (la víspera de Todos los Santos), es la que con los siglos se contrajo en Halloween. Para la parte cristiana de este fin de semana, en ECOticias explicamos también el Día de Todos los Santos.

Del nabo irlandés a la calabaza americana

La calabaza tallada es el ejemplo más claro de cómo viajó la costumbre. En Irlanda no se tallaban calabazas, sino nabos. Según la Biblioteca de Libros Raros y Colecciones Especiales de la Universidad de Notre Dame, los irlandeses tallaban caras en frutas y hortalizas para ahuyentar a las almas inquietas hacia Samhain. En otras versiones de la leyenda de Jack, el tipo que engañó al Diablo, el carbón encendido va dentro de un nabo y no de una calabaza. El Dublin Penny Journal ya mencionaba en 1836 a «Jack o’ the Lantern», aunque en ese texto el nombre se refiere a las luces que se ven sobre los pantanos y no a ningún nabo.

Linterna de Halloween tallada en un nabo junto a un gato negro
Linterna tallada en un nabo, la hortaliza que se usaba antes de que la calabaza ganara terreno (foto de 2022 en Escocia, donde se llama «tumshie»). Foto: LornaMCampbell / Wikimedia Commons / CC BY-SA 4.0, recortada

Turismo de Irlanda explica la elección del nabo por pura disponibilidad (abundaba después de la cosecha) y recuerda que el llamado Ghost Turnip, de hacia 1900, se expone en el Museo Nacional de Irlanda en Castlebar (condado de Mayo).

Cuando los emigrantes irlandeses llegaron a América, se encontraron con la calabaza, una planta nativa, más fácil de tallar que el nabo. Aun así, el cambio no fue inmediato. La revista Harper’s Weekly publicó en noviembre de 1867 una ilustración con una calabaza tallada, pero atribuía la costumbre a los ingleses y no la relacionaba con Halloween, tal y como recoge la misma colección de Notre Dame.

El Samaín gallego, una recuperación reciente

En Galicia, la palabra Samaín se ha extendido en las últimas décadas como alternativa propia a Halloween. El blog oficial de Turismo de Galicia explica que el término podría unir las ideas de «fin» y «verano», aunque otros lo relacionan con «asamblea». El mismo texto, de octubre de 2019, habla de una recuperación reciente, impulsada por la comunidad educativa, asociaciones y administraciones locales, en parte para contrarrestar la influencia creciente de la fiesta estadounidense. Señala como precursor al maestro Rafael López Loureiro, de Cedeira (A Coruña), que empezó hace más de 30 años (contados desde 2019).

Lo que Turismo de Galicia sí documenta son costumbres populares de estas fechas en el noroeste: vaciar y tallar calabazas, dejar la mesa sin recoger tras la cena de la noche de difuntos, encender hogueras para guiar a las almas y juntarlo todo con los magostos de castañas. Son tradiciones de otoño y de difuntos con raíces en el mundo rural gallego. Lo moderno es haberlas reunido bajo el nombre de Samaín y convertirlas en fiesta.

El caso de Cedeira sirve de calendario. Según el Diario de Ferrol, la villa celebra en 2026 la XXXVIII edición de su Samaín, el viernes 30 y el sábado 31 de octubre. Hoy sábado, desde las 17:00, hay en el Paseo da Mariña exposición de calabazas talladas y talleres infantiles de tallado y maquillaje, y a las 20:30 sale el pasacalles de fantasmas por el casco viejo, iluminado solo con velas o linternas. Lo organizan el Concello, la Asociación Amigos do Samaín, Buxainas, la Escola e Banda de Música y los vecinos. Treinta y ocho ediciones sitúan el arranque a finales de los años ochenta o principios de los noventa. Es una fiesta con casi cuatro décadas de historia, no una celebración ininterrumpida desde tiempos de los celtas.

Lo que conviene descontar cuando se habla de Samhain

Resumido en lo que las fuentes consultadas no sostienen:

  • Que Samhain fuera el Año Nuevo celta: es una propuesta de John Rhys de 1901, sin pruebas directas.
  • Que la Iglesia trasladara Todos los Santos al 1 de noviembre para tapar una fiesta pagana: la fecha se fijó en Roma en el siglo VIII, se extendió a toda la Iglesia en el IX y la primera fiesta romana de todos los santos fue en mayo.
  • Que los relatos medievales describan ritos reales: lo sobrenatural de los cuentos no basta para demostrarlo.
  • Que el Samaín gallego sea una fiesta ancestral sin interrupción: las costumbres de difuntos son antiguas, pero la fiesta con ese nombre arrancó en Cedeira hace menos de 40 años.

Lo que sí queda en pie es bastante: una fiesta irlandesa del fin del verano atestiguada desde la Edad Media, una víspera cristiana que le dio nombre a Halloween y una costumbre de tallar nabos que cruzó el Atlántico y volvió convertida en calabaza. Si este año vas a celebrarlo, aquí van algunas ideas para un Halloween más sostenible, con disfraces reutilizados y menos plástico.

Adrian Villellas

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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