Stephen Hawking, científico: «Si los extraterrestres nos visitaran, ocurriría lo mismo que cuando Cristóbal Colón desembarcó en América y nada salió bien para los nativo americanos»

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Publicado el: 22 de abril de 2026 a las 12:36
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Stephen Hawking en su silla de ruedas durante una aparición pública hablando sobre el futuro de la humanidad.

Stephen Hawking dejó una advertencia que hoy suena menos a filosofía y más a parte meteorológico. «El peligro radica en que nuestro poder para dañar o destruir el medio ambiente o a nuestros pares, aumenta a mucha mayor velocidad que nuestra sabiduría en el uso de ese poder». No hace falta mirar muy lejos para entender por qué esa frase vuelve a circular.

Los últimos informes internacionales dibujan un 2025 con señales claras. El CO2 sigue subiendo y el calor ya no es un pico aislado, sino una racha que se alarga año tras año. A la vez, las soluciones se mueven, con un crecimiento enorme de renovables y una movilidad eléctrica que empieza a normalizarse. ¿La clave? Que el ritmo de la respuesta no se quede corto.

Una advertencia muy actual

La frase de Hawking no hablaba solo de ciencia, también de decisiones. La tecnología nos permite extraer, fabricar, movernos y consumir como nunca, pero eso no siempre va acompañado de prudencia. Y cuando el medio ambiente paga la factura, luego la pagamos nosotros en forma de olas de calor, sequías, inundaciones o alimentos más caros.

Hawking también lo resumió con otra idea que encaja de lleno con la transición ecológica. «La inteligencia es la capacidad de adaptarse al cambio». En la práctica, adaptarse significa cambiar energía, transporte, residuos y hábitos antes de que el cambio nos empuje por la fuerza. Y eso se nota.

CO2 en el aire y en la economía

El Global Carbon Project, en su Global Carbon Budget 2025, proyectó que las emisiones de CO2 de origen fósil alcanzarían 38,1 mil millones de toneladas en 2025, un nuevo máximo, con un aumento estimado del 1,1%. La lectura es incómoda, pero es directa: se avanza en descarbonización en muchos países, pero el crecimiento de la demanda energética mundial todavía pesa más.

Ese mismo balance añade otro dato que ayuda a aterrizar el problema. La concentración de CO2 en la atmósfera se situaría en 425,7 ppm en 2025 (partes por millón), alrededor de un 52% por encima de los niveles preindustriales. Dicho en limpio, el “colchón” de CO2 que el planeta puede absorber sin calentarse más se está llenando.

Aquí entra la naturaleza, que funciona como aliada cuando puede. El propio informe advierte de señales preocupantes en los sumideros de carbono (ecosistemas que absorben CO2) y menciona que, en el caso de bosques tropicales del sudeste asiático y de grandes zonas de Sudamérica, el equilibrio se está desplazando hacia ser fuente en lugar de sumidero. Aun así, también apunta a descensos de deforestación en la Amazonia en la última temporada respecto a años anteriores, lo que recuerda que las políticas ambientales pueden cambiar tendencias.

El calor se queda

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirma que 2015-2025 han sido los 11 años más cálidos registrados. Y sitúa 2025 como el segundo o tercer año más cálido, en torno a 1,43 °C por encima del promedio de 1850-1900. No es un matiz menor, porque ese número resume un planeta que acumula energía extra y multiplica los extremos.

Copernicus, operado por ECMWF, lo concreta con su propia serie. Según sus datos, 2025 fue el tercer año más cálido a nivel global, solo 0,01 °C por debajo de 2023 y 0,13 °C por debajo de 2024, que se mantiene como el año más cálido. Además, el promedio de 2023-2025 superó los 1,5 °C sobre el nivel preindustrial, algo que no se había visto en un periodo de tres años.

La OMM añade otra imagen potente. El océano lleva dos décadas absorbiendo cada año el equivalente a unas 18 veces el uso anual de energía humana, lo que ayuda a entender por qué el mar sigue calentándose y por qué el sistema climático cambia aunque un año sea “menos extremo” que el anterior. También apunta a hielo marino en mínimos o cerca de mínimos en el Ártico y a un nivel muy bajo en la Antártida, junto con deshielo de glaciares que continúa.

Renovables a toda velocidad

En energía, las cifras son enormes y se notan. Datos compartidos por IRENA sitúan la capacidad renovable mundial en 5.149 GW a finales de 2025, tras sumar 692 GW en un solo año. Con eso, las renovables rozaron la mitad de la capacidad eléctrica instalada global (49,4%), con un empujón muy fuerte de la solar, que añadió 511 GW y llegó a 2.392 GW.

Esto no significa que el trabajo esté hecho, pero sí que la dirección es clara. Reuters recoge que la tasa de crecimiento anual de capacidad renovable en 2025 fue del 15,5%, y que para cumplir el objetivo de “triplicar renovables para 2030” acordado en la COP28 se ha estimado que haría falta alrededor de un 16,6% anual entre 2025 y 2030. Dicho de otra forma, vamos rápido, pero aún habría que apretar un poco más.

¿Y qué tiene que ver esto con tu día a día? Mucho, porque más renovables suelen significar menos dependencia de combustibles caros y volátiles. Es la clase de cambio que puede terminar notándose en la factura de la luz, aunque luego entren en juego redes, almacenamiento y cómo se diseñan los mercados eléctricos.

La movilidad eléctrica se normaliza

En coches eléctricos, el cambio también se mide en millones. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) estima que las ventas mundiales de coches eléctricos superaron los 17 millones en 2024, con más de un 20% de cuota sobre los nuevos coches vendidos. Y para 2025 prevé que superen los 20 millones, lo que equivaldría a más de uno de cada cuatro coches vendidos en el mundo.

En 2026, además, hay señales de acelerón puntual por el precio del combustible. Reuters informó de un marzo récord en Europa con casi 540.000 registros de eléctricos e híbridos enchufables, y más de 1,7 millones a nivel global según datos de Benchmark Mineral Intelligence. Cuando llenar el depósito aprieta, mucha gente vuelve a hacer números.

Eso sí, la movilidad eléctrica no es solo comprar un coche. También va de cargadores, de barrios sin garaje, de ruido y humos en calles estrechas, de cómo se reorganiza el transporte público y de si seguimos atrapados en atascos eternos. La tecnología avanza, pero la ciudad tiene que acompañar.

Envases y residuos con menos excusas

La sostenibilidad no se juega solo en grandes cumbres, también en la bolsa de basura. La Comisión Europea marca objetivos claros en envases. Que todo el embalaje en el mercado de la UE sea reciclable de forma económicamente viable para 2030, aumentar con seguridad el uso de plásticos reciclados en envases y reducir el uso de materiales vírgenes para acercar el sector a la neutralidad climática en 2050.

Este tipo de reglas suelen tener un efecto dominó. Empujan a marcas y distribuidores a rediseñar envases, y también obligan a mejorar sistemas de recogida y reciclaje para que el “reciclable” sea algo real y no solo una etiqueta bonita. En el fondo, la economía circular va de eso, de que el residuo vuelva a ser materia prima.

Adaptarse al cambio sin perder tiempo

Si unimos las piezas, la idea de Hawking vuelve con fuerza. La inteligencia como adaptación no es un eslogan, es un calendario. La propia UE ha fijado por ley una reducción de emisiones netas de al menos el 55% para 2030 y del 90% para 2040, con el objetivo de neutralidad climática en 2050. Es una hoja de ruta legal, no solo un compromiso político.

Y hay herramientas económicas que ya están moviendo dinero. En 2025, los sistemas de comercio de emisiones generaron 79.000 millones de dólares en ingresos a nivel mundial, según ICAP, con 41 sistemas en vigor que cubren en torno al 26% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. No arregla todo, pero cambia incentivos y acelera decisiones.

La foto final tiene dos mensajes a la vez. El calentamiento sigue y el CO2 no da tregua, pero las soluciones también se están desplegando a gran escala. El problema es que el reloj corre más deprisa que la comodidad.

El informe completo “State of the Global Climate 2025” se ha publicado en la web de la Organización Meteorológica Mundial.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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