¿Cómo evitar la evaporación del agua en los embalses ante el calor extremo?

Publicado el: 3 de marzo de 2026 a las 09:44
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Cómo evitar la evaporación del agua en los embalses con paneles solares flotantes

¿Cómo evitar la evaporación del agua en los embalses? Tras un invierno de lluvias y embalses llenos, el verdadero desafío comienza con la subida de temperaturas: hasta un 20 % del agua puede evaporarse en los meses más cálidos.

Expertos en gestión hídrica apuntan a soluciones innovadoras que van desde paneles solares flotantes hasta la recarga estratégica de acuíferos para proteger el recurso frente al calor y el cambio climático.



¿Cómo evitar la evaporación del agua en los embalses con tecnología y gestión estratégica?

Hasta un 20 % del agua almacenada puede perderse en verano, pero existen soluciones innovadoras para conservar cada litro.

Los paneles solares flotantes instalados en embalses se perfilan como una solución dual. Proyectos como la planta del Embalse de Sierra Brava generan electricidad limpia a la vez que proporcionan sombra sobre el agua para frenar la evaporación.

Otro enfoque utiliza «bolas de sombra» de plástico negro distribuidas sobre la superficie de los embalses. Al bloquear la luz solar, reducen la temperatura del agua, la evaporación y el crecimiento de algas que afectan a su calidad.



Paneles solares flotantes: sombra y energía limpia

Tras sucesivas borrascas, España tiene llenos sus embalses, pero el reto con la llegada del buen tiempo es retener el agua. En los meses calurosos puede evaporarse hasta el 20 por ciento, aunque despuntan soluciones innovadoras para mitigar el problema: desde paneles solares flotantes para que la luz no caliente el recurso hasta el vertido masivo de «bolas de sombra».

Así lo explica el ingeniero José Fernando Pérez, profesor de la Escuela de Arquitectura, Ingeniería y Diseño de la Universidad Europea, quien subraya que «uno de los grandes problemas del agua en España es que el sol nos roba el recurso de los embalses sin que nos demos cuenta».

La evaporación transforma millones de litros en vapor de agua, especialmente cuando las temperaturas son elevadas y la lámina de agua expuesta directamente a la atmósfera permanece estacionaria durante largos periodos.

Ante este desafío, la innovación tecnológica ofrece alternativas que, aunque costosas, pueden contribuir a preservar las reservas hídricas tras episodios de lluvias torrenciales y danas cada vez más frecuentes.

Bolas de sombra para reducir temperatura y algas

Una de las soluciones consiste en instalar paneles solares flotantes sobre la superficie de los embalses. Se trata de estructuras similares a las que se colocan en tejados, pero adaptadas con flotadores que permiten su instalación sobre el agua.

«Es un dos por uno. Generamos energía limpia y al mismo tiempo, damos sombra al agua para minimizar la evaporación», resume José Fernando Pérez, doctor en Ingeniería Química y Ambiental además de trabajar en una de las grandes multinacionales de gestión de agua en el país. Estos sistemas no solo reducen la pérdida de agua al limitar la incidencia directa del sol, sino que además evitan ocupar suelo adicional para la producción eléctrica.

En España ya existen experiencias piloto, por ejemplo una planta demostrativa en el embalse de Sierra Brava, que genera electricidad para 1.000 hogares. Y varias empresas se han especializado en el diseño y construcción de estas plataformas flotantes.

También están las llamadas «shadow balls» o bolas de sombra. Son esferas de plástico negro, fabricadas con materiales que no se degradan ni contaminan el agua, que se vierten masivamente sobre la superficie de los embalses.

Como para un parque infantil, camiones enteros descargan pelotas que cubren en este caso el agua e impiden que la radiación solar la caliente directamente. Al reducir la temperatura superficial, disminuye también la evaporación.

Al disminuir además la radiación solar mejora la calidad hídrica. Y se limita la producción de algas, el gran enemigo de las aguas embalsadas y otras reacciones químicas más complejas.

Recarga de acuíferos como hucha hídrica subterránea

Cuando se producen grandes avenidas de agua también existen alternativas para evitar que ese caudal extraordinario se pierda. Una de ellas consiste en redirigir parte del agua hacia zonas de infiltración, terrenos permeables.

Allí, el terreno actúa como un filtro natural y, una vez almacenada el agua a cierta profundidad, la evaporación deja de ser un problema. «Es como guardar los ahorros en una hucha hídrica», explica Pérez. Bajo tierra, la temperatura es mucho más estable y las moléculas de agua no pueden escapar a la atmósfera.

En este contexto, los acuíferos adquieren un papel estratégico. La recarga controlada -ya sea mediante infiltración natural o inyección directa de agua depurada- permite almacenar recursos para los periodos de escasez.

En España se están desarrollando experiencias relevantes, como en la cuenca del Llobregat, donde la recarga de acuíferos se aplica de manera activa. Son proyectos pioneros a nivel mundial, claves para el abastecimiento de Barcelona y zona metropolitana, asegura José Fernando Pérez.

El agua una vez depurada en estaciones de tratamiento, puede recibir un proceso adicional para mejorar su calidad antes de ser inyectada y almacenada como reserva estratégica. Posteriormente, puede recuperarse para abastecimiento en momentos de necesidad.

Fugas en redes: el agua que se pierde antes de llegar

Las presas requieren infraestructuras muy costosas con plazos de ejecución muy largos para su construcción aunque es cierto que además de almacenar agua pueden generar electricidad. Por el contrario, los acuíferos están muchas veces disponibles. En España ha habido «una intensa sobreexplotación» en las últimas décadas, que ha dejado «espacio libre» en esa hucha subterránea susceptible de ser rellenada.

Al igual que se almacenan reservas estratégicas de gas o petróleo, España podría apostar decididamente por almacenar agua en el subsuelo y reducir las pérdidas en superficie. Cada litro cuenta, subraya el ingeniero.

Las redes de distribución constituyen otro punto crítico. En algunos casos más del 50 % del agua bombeada desde embalses o acuíferos se pierde antes de llegar a los hogares debido a fugas y deficiencias en las infraestructuras.

Una red bien gestionada tiene rendimientos de «en torno al 80 por ciento», según explica el ingeniero.

Agricultura eficiente y modernización del riego

El sector agrícola, principal consumidor de agua en España, también ofrece un enorme campo de actuación. La modernización de sistemas de riego, la mejora en la distribución y la aplicación de técnicas más eficientes pueden reducir significativamente el consumo sin mermar la productividad.

El cambio climático obliga a replantear la gestión hídrica con una visión más estratégica. «La clave debería ser dejar de mirar solo al cielo. Porque la lluvia no se puede controlar pero sí la gestión de lo que cae al suelo».

Más allá de los embalses, los expertos destacan la recarga de acuíferos como una herramienta estratégica. En la cuenca del Llobregat por ejemplo, el agua tratada se infiltra en el subsuelo, creando reservas para los periodos seco. Y asegurando el suministro de agua potable a Barcelona.

Los especialistas argumentan que el almacenamiento de agua subterránea puede complementar o incluso rivalizar con las presas, que requieren infraestructuras costosas. Combinado con un riego eficiente y redes de distribución mejoradas, esta constituye una respuesta más amplia al estrés hídrico provocado por el clima. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.

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