El Niño amenaza con aumentar el hambre mundial. Dicho fenómeno meteorológico implicará un durísimo revés para millones de hogares. La falta de comida amenaza con acorralar a familias que ya viven ahogadas por la pobreza, los conflictos violentos y una economía prácticamente rota.
Los expertos del Programa Mundial de Alimentos prevén que el pico más crítico llegará a finales de 2026, pero el golpe en cuanto a los cultivos y la subida del precio de la cesta de la compra se arrastrarán durante todo 2027.
El panorama es desolador: el número de personas atrapadas por el hambre extrema podría pasar de 225 a 274 millones en 45 países, con zonas golpeadas como Centroamérica o el sur de África sufriendo la peor parte del impacto.
Para intentar esquivar el golpe, la ONU ya ha activado ayudas de urgencia y partidas económicas preventivas. La idea es proteger las cosechas y dar liquidez a las familias antes de que las consecuencias del cambio climático destruyan su único sustento.
El Niño amenaza con aumentar el hambre mundial y agravar la crisis alimentaria en decenas de países
El Niño amenaza con aumentar el hambre mundial en un momento en el que millones de familias ya afrontan pobreza, conflictos y crisis económicas. Aunque el fenómeno climático alcance su máxima intensidad a finales de 2026, sus consecuencias podrían prolongarse durante todo 2027, afectando cosechas, encareciendo los alimentos y debilitando los medios de vida de las comunidades más vulnerables.
El nuevo análisis del Programa Mundial de Alimentos (PMA) concluye que el deterioro de la producción agrícola podría elevar hasta 274 millones el número de personas que padecen inseguridad alimentaria aguda en 45 países, frente a los 225 millones actuales.
El Niño amenaza con aumentar el hambre mundial mucho después del fenómeno climático
Los efectos de El Niño no desaparecen cuando terminan las lluvias torrenciales o las sequías. La reducción de las cosechas, la pérdida de ingresos agrícolas y el incremento del precio de los alimentos continúan afectando a millones de personas durante meses.
Según el PMA, el episodio previsto alcanzará su máxima intensidad entre septiembre y diciembre de 2026, aunque las repercusiones sobre la agricultura y la alimentación se extenderán previsiblemente durante gran parte de 2027.
La combinación de fenómenos extremos y economías frágiles puede acelerar el deterioro de comunidades que ya viven al límite de la supervivencia.
La inseguridad alimentaria podría crecer un 22 %
El informe analiza 45 países especialmente expuestos a las alteraciones del régimen de lluvias, las temperaturas extremas y la mayor frecuencia de sequías e inundaciones.
Como consecuencia, el número de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda podría pasar de 225 millones a 274 millones, un incremento cercano al 22 %.
La agencia de Naciones Unidas recuerda que el episodio de El Niño 2015-2016 afectó a entre 60 y 100 millones de personas, demostrando el enorme impacto que puede generar cuando coincide con crisis económicas o conflictos armados.
Centroamérica y África figuran entre las regiones más vulnerables
América Latina y el Caribe concentran uno de los mayores riesgos previstos. Más de 16 millones de personas podrían empeorar su situación alimentaria, mientras Centroamérica registraría el mayor incremento proporcional, con un aumento estimado del 83,1 %.
En África oriental y austral, más de 18 millones de personas adicionales podrían sufrir inseguridad alimentaria, especialmente en regiones donde la agricultura depende casi por completo de las lluvias estacionales.
El informe también identifica importantes riesgos para Asia y el Pacífico, con 8,2 millones de personas adicionales afectadas, y para África occidental y central, donde la cifra podría incrementarse en casi seis millones.
La ONU apuesta por actuar antes de que llegue la emergencia
Ante este escenario, el Programa Mundial de Alimentos está ampliando sus programas de acción anticipatoria en más de 50 países.
Desde mayo de 2026, estos mecanismos ya se han activado en Sudán del Sur, Chad, Mauritania, Uganda, Guatemala y El Salvador, movilizando más de 14 millones de dólares para apoyar a unas 500.000 personas.
Las actuaciones incluyen transferencias económicas, seguros frente a desastres, financiación preventiva y medidas destinadas a reducir los daños antes de que se produzcan inundaciones, sequías o tormentas.
Cada euro invertido antes de la crisis reduce las pérdidas futuras
La experiencia acumulada por el PMA demuestra que anticiparse resulta mucho más eficaz que actuar cuando la emergencia ya está desatada.
Según sus estimaciones, cada dólar invertido en programas de preparación puede evitar entre tres y siete dólares en pérdidas económicas y costes asociados a la ayuda humanitaria posterior.
La organización insiste en que la vulnerabilidad no depende únicamente del clima. Allí donde coinciden pobreza, conflictos, inflación y escasez de recursos, una sola mala cosecha puede desencadenar rápidamente una crisis alimentaria de gran magnitud.
Seguridad alimentaria y clima
El avance de El Niño vuelve a poner de manifiesto la estrecha relación entre el clima y la seguridad alimentaria mundial. Los fenómenos meteorológicos extremos ya no representan únicamente un desafío ambiental, sino también una amenaza directa para millones de personas que dependen de la agricultura para sobrevivir.
El Niño amenaza con aumentar el hambre mundial y, según el Programa Mundial de Alimentos, actuar con rapidez durante los próximos meses será determinante para evitar que millones de familias crucen el umbral de una crisis humanitaria aún más profunda.
El Niño amenaza con aumentar el hambre mundial: te lo contamos en 15 segundos
¿Qué es El Niño y por qué afecta a la alimentación?
Es un fenómeno climático que modifica las temperaturas del océano y los patrones de lluvia, provocando sequías, inundaciones y pérdidas agrícolas que reducen la disponibilidad de alimentos.
¿Cuántas personas podrían verse afectadas por El Niño?
El Programa Mundial de Alimentos estima que hasta 49 millones de personas adicionales podrían sufrir inseguridad alimentaria antes de finales de 2027.
¿Qué regiones correrán mayor riesgo?
Las previsiones sitúan entre las zonas más vulnerables a Centroamérica, África oriental y austral, Asia-Pacífico y parte de África occidental y central.
¿Por qué los efectos duran tanto tiempo?
Porque las pérdidas de cosechas, el aumento del precio de los alimentos y la reducción de ingresos agrícolas continúan afectando a las familias incluso después de que termine el episodio climático.
¿Qué está haciendo la ONU para reducir el impacto?
El PMA está financiando programas de acción anticipatoria, transferencias económicas, seguros frente a desastres y otras medidas preventivas en más de 50 países.



