Groenlandia revela que la huella humana sobre el mercurio comenzó hace 4.000 años mucho antes de la Revolución Industrial

Publicado el: 16 de junio de 2026 a las 12:36
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Groenlandia revela que la huella humana sobre el mercurio comenzó hace 4.000 años

Groenlandia revela que la huella humana sobre el mercurio comenzó hace 4.000 años, una conclusión que obliga a replantear cuándo empezó realmente la contaminación ambiental causada por nuestra especie. Un núcleo de hielo de más de 1.250 metros de profundidad ha conservado durante milenios las señales de este metal tóxico.

La investigación, liderada por científicos del CSIC y publicada en Science Advances, demuestra que la actividad humana ya estaba alterando la atmósfera durante la Edad del Bronce, miles de años antes de la industrialización moderna.



Groenlandia revela que la huella humana sobre el mercurio comenzó hace 4.000 años

Un núcleo de hielo excepcional muestra que las primeras emisiones humanas de mercurio dejaron una huella global mucho antes de lo que imaginaban los científicos.

Una serie de cilindros de hielo extraídos en Groenlandia revelan que la polución tóxica global no comenzó con las fábricas modernas. El análisis químico de este archivo ártico demuestra que la humanidad contamina la atmósfera desde hace cuatro milenios.

La Edad del Bronce y el refinamiento del cinabrio fueron los que iniciaron las primeras emisiones contaminantes. Aquellas civilizaciones antiguas ya liberaban mercurio al aire mediante técnicas mineras rudimentarias mucho antes de la llegada del carbón.



Groenlandia revela que la huella humana sobre el mercurio comenzó hace 4.000 años y no hace unos siglos

Los investigadores analizaron un núcleo glaciar extraído en el este de Groenlandia, considerado uno de los archivos climáticos más completos del planeta. Gracias a este registro natural, pudieron reconstruir la evolución de la contaminación por mercurio durante los últimos 12.000 años.

Los resultados muestran que las emisiones humanas comenzaron aproximadamente hace 4.000 años, durante la Edad del Bronce, desmontando la teoría de que este problema surgió únicamente con la Revolución Industrial.

El hielo conserva la memoria de la contaminación humana durante milenios

El núcleo estudiado alcanza los 1.250 metros de profundidad y contiene capas de hielo acumuladas desde el inicio del Holoceno.

Cada muestra fue dividida en segmentos equivalentes a periodos de cinco años para reconstruir con enorme precisión la evolución de las concentraciones de mercurio presentes en la atmósfera.

Según los autores, se trata de uno de los registros más completos jamás obtenidos para estudiar la contaminación histórica por este metal tóxico.

El uso del cinabrio y la metalurgia pudieron iniciar el problema

Los científicos creen que las primeras emisiones procedían de actividades humanas vinculadas al refinado de cobre y estaño, así como del uso de cinabrio, un mineral rico en mercurio ampliamente utilizado en la antigüedad.

Este material era muy apreciado por numerosas civilizaciones debido a su intenso color rojo y sus supuestas propiedades medicinales.

Las evidencias arqueológicas encontradas en diversos yacimientos de la Península Ibérica ya apuntaban a una exposición significativa al mercurio durante aquel periodo.

La Revolución Industrial multiplicó la contaminación a niveles nunca vistos

Aunque el origen del problema es antiguo, el estudio demuestra que la situación empeoró drásticamente con la industrialización.

Los registros muestran que la acumulación de mercurio aumentó 2,7 veces desde el siglo XIII y llegó a multiplicarse por 7,4 desde 1840, coincidiendo con el auge industrial.

Esta aceleración refleja el impacto creciente de las actividades humanas sobre la atmósfera y los ecosistemas globales.

El mercurio viaja miles de kilómetros y acaba llegando a nuestra mesa

Una de las características más preocupantes del mercurio es su capacidad para desplazarse por la atmósfera antes de depositarse en océanos, glaciares, lagos y suelos.

Posteriormente, entra en la cadena alimentaria marina y se acumula en peces de gran tamaño como el atún, el pez espada o determinados mariscos.

Por ello, la exposición humana al mercurio suele producirse a través de la alimentación, generando riesgos para la salud que incluyen problemas neurológicosdaños cardiovasculares y alteraciones del desarrollo.

El Convenio de Minamata intenta frenar uno de los contaminantes más peligrosos

La preocupación internacional por este metal llevó a la entrada en vigor del Convenio de Minamata en 2017.

Este acuerdo busca limitar el uso del mercurio y reducir sus emisiones globales para proteger tanto la salud humana como el medioambiente.

Los nuevos datos obtenidos en Groenlandia permitirán mejorar los modelos científicos y evaluar con mayor precisión la eficacia de las medidas adoptadas a escala mundial.

La historia del mercurio demuestra que la huella humana es mucho más antigua de lo que pensábamos

El hallazgo aporta una perspectiva completamente nueva sobre la relación entre la humanidad y la contaminación ambiental.

La señal detectada en el hielo demuestra que los impactos humanos comenzaron miles de años antes de las fábricas, los motores o los combustibles fósiles.

Comprender esta evolución histórica permitirá anticipar mejor los efectos futuros de los contaminantes actuales y mejorar las estrategias de protección ambiental.

No obstante, la industrialización decimonónica disparó el problema exponencialmente, multiplicando la presencia del metal por siete. Este contaminante viaja miles de kilómetros por corrientes aéreas hasta depositarse en los océanos, acumulándose en los pescados que consumimos.

La ONU intenta mitigar este peligro de salud pública mediante el Convenio de Minamata para frenar los daños neurológicos que provoca la bioacumulación de este metal. La huella ecológica humana es milenaria y estos datos geológicos permiten perfeccionar las actuales estrategias de descontaminación ambiental.

Groenlandia revela que la huella humana sobre el mercurio comenzó hace 4.000 años: síntesis

La investigación demuestra que Groenlandia revela que la huella humana sobre el mercurio comenzó hace 4.000 años, cambiando profundamente la visión científica sobre el origen de la contaminación ambiental.

El estudio confirma que nuestras actividades llevan dejando señales globales desde hace milenios y que algunos de esos impactos todavía permanecen registrados en los rincones más remotos del planeta. Conocer ese pasado será clave para afrontar los desafíos ambientales del futuro y reducir la presencia de uno de los contaminantes más peligrosos para la salud y los ecosistemas.

Groenlandia revela que la huella humana sobre el mercurio comenzó hace 4.000 años en 15 segundos

¿Qué ha descubierto el estudio realizado en Groenlandia?

Que las emisiones humanas de mercurio comenzaron hace aproximadamente 4.000 años, mucho antes de lo que se pensaba.

¿Por qué es importante el núcleo de hielo analizado?

Porque conserva un registro continuo de la atmósfera durante más de 12.000 años.

¿Qué actividades humanas generaron las primeras emisiones?

Principalmente la metalurgia del cobre y el estaño y el uso de cinabrio.

¿Cómo afecta el mercurio a las personas?

Puede provocar daños neurológicos, cardiovasculares y problemas en el desarrollo infantil.

¿Por qué el mercurio sigue siendo un problema actual?

Porque permanece durante mucho tiempo en el medioambiente y se acumula en la cadena alimentaria marina.

Imagen autor

Imanol R.H.

Especialista en comunicación y creador de contenidos con amplia experiencia en el ámbito del medio ambiente. Como copywriter estratégico, transformo datos técnicos complejos sobre movilidad eléctrica, transición energética o sostenibilidad en artículos basados en la ciencia, con el fin de informar con rigor a nuestros lectores.

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