Los españoles priorizan el coche pese a su conciencia climática aunque crece el vehículo eléctrico

Publicado el: 27 de marzo de 2026 a las 11:51
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Los españoles priorizan el coche pese a su conciencia climática

Los españoles priorizan el coche pese a su conciencia climática, una contradicción que marca el presente de la movilidad en España según el estudio de Ipsos 2026, donde la preocupación ambiental convive con hábitos difíciles de cambiar.

El vehículo privado continúa siendo central en el día a día, aunque empieza a abrirse paso una alternativa: el coche eléctrico, que gana atractivo pero todavía no logra desplazar el modelo tradicional basado en combustibles fósiles.



Según distintos estudios, el 60% de la población utiliza el coche de forma habitual y más de la mitad lo considera imprescindible en su vida diaria.

Esta dependencia se explica, en gran parte, por factores estructurales como la dispersión urbana, la falta de alternativas eficientes en algunas zonas y la comodidad que ofrece el vehículo privado frente al transporte público.



Los españoles priorizan el coche pese a su conciencia climática y frenan el cambio hacia el eléctrico

El coche sigue dominando la movilidad en España mientras el eléctrico gana terreno, pero aún sin romper la inercia.

El dato es contundente. El 83% de la población dispone de coche y un 65% lo utiliza de forma habitual, lo que confirma que el vehículo privado sigue siendo la base de la movilidad cotidiana. Sin embargo, esta realidad convive con una creciente conciencia ambiental que, en teoría, debería impulsar alternativas más sostenibles.

La clave está en que el cambio no es inmediato. Aunque el coche eléctrico empieza a posicionarse como opción futura, el parque actual sigue dominado por motores de combustión, lo que ralentiza la transición.

La elección del coche no responde únicamente a la necesidad, sino a una preferencia consolidada. Casi la mitad de la población lo considera su medio habitual y una parte significativa lo sitúa como su opción favorita.

Incluso cuando se plantea la posibilidad de prescindir del vehículo, muchos reconocen que podrían hacerlo, pero no quieren renunciar a la comodidad que ofrece. Este factor explica por qué el cambio hacia modelos más sostenibles avanza más despacio de lo esperado.

El coche eléctrico gana terreno, pero aún no rompe la inercia

El estudio apunta a un cambio progresivo. Casi la mitad de la población cree que en los próximos cinco años muchos conductores darán el salto al coche eléctrico, lo que refleja una expectativa clara de transformación.

Además, una parte relevante de la ciudadanía considera que estos vehículos tienen un impacto ambiental positivo y los percibe como una opción atractiva. Sin embargo, todavía existe un bloque importante que mantiene dudas, lo que frena una adopción más rápida.

El resultado es un escenario intermedio, donde el coche eléctrico crece en intención, pero no en uso real al mismo ritmo.

Caminar y el transporte público forman parte del día a día de la población, con porcentajes elevados de uso mensual, lo que demuestra que las alternativas existen y están integradas.

Sin embargo, no consiguen superar al coche en frecuencia ni en preferencia. La percepción positiva del transporte público, considerado seguro, accesible y asequible, no es suficiente para desplazar el uso del vehículo privado.

Una parte importante de la ciudadanía respalda medidas para impulsar la movilidad sostenible, como incentivos al coche eléctrico o políticas que penalicen el uso intensivo del vehículo en zonas congestionadas.

Sin embargo, ese apoyo no siempre se traduce en cambios reales en el comportamiento diario, lo que evidencia una brecha clara entre intención y acción.

El futuro apunta a una movilidad más activa y electrificada

Caminar y el transporte público forman parte del día a día de la población, con porcentajes elevados de uso mensual, lo que demuestra que las alternativas existen y están integradas.

La tendencia a medio plazo es clara. La población visualiza un modelo donde caminar, utilizar la bicicleta y recurrir al transporte público tendrán más peso, combinados con una adopción progresiva del coche eléctrico.

Este escenario refleja una transición híbrida, donde el coche seguirá presente, pero evolucionará hacia modelos menos contaminantes, mientras las ciudades se adaptan a nuevas formas de movilidad.

En definitiva, España se encuentra en una fase de transición. Aunque el coche continúa siendo el eje central de la movilidad, el avance del vehículo eléctrico refleja un cambio progresivo hacia modelos más sostenibles. El reto será acelerar esta transformación sin perder de vista las necesidades reales de los ciudadanos.

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