Rainfer el santuario de primates de Madrid al borde de la ruina

“En 1995 se creó un santuario en Madrid para dar la oportunidad a los primates rescatados (lémures, un orangután y chimpancés) de tener una vida digna tras años de sufrimientos. Hoy su futuro peligra por falta de fondos.”

Antecedentes

Una familia puso sus tierras a disposición del Estado hace ya 20 años y se comprometió a montar la infraestructura necesaria para acoger primates incautados, que hubieran sido introducidos de manera ilegal (el comercio de estos animales está prohibido) y/o fueran víctimas de maltratos. Así nació Rainfer, el mayor santuario para primates de España, que hoy da cobijo, protección, cuidados sanitarios y alimento a 135 individuos de 25 especies diferentes.

Hasta ahora el centro ha sobrevivido gracias a los aportes de la familia, que ya ha invertido cuanto podía y más en ellos, a las donaciones, el apadrinamiento y a la irrisoria suma de 20.000 euros anuales que les otorgan desde la Secretaría de Estado de Comercio. La ayuda de innumerables voluntarios que trabajan en el centro no se ve en cifras, pero es invalorable.

Los residentes son básicamente herbívoros por lo que se comen la friolera de 3 toneladas mensuales de verduras y frutas, lo cual representa un gasto fijo de 3000 euros, a ello se le debe sumar las medicinas, los piensos especiales, los complementos nutricionales, el sueldo de una veterinaria fija y los de cuatro empleados para tareas de alimentación, mantenimiento y limpieza.

El coste anual del santuario ronda los 150.000, ya que no solo hay que mantener, alimentar y dotar de cuidados veterinarios a los residentes, sino que en los meses de invierno es necesario tenerlos calefaccionados, de lo contrario pueden perecer de frío y esto implica un costo adicional de 4000 euros por cada mes prácticamente desde octubre a abril (depende del tiempo que toque cada año).

Durante muchos años, este santuario fue prácticamente secreto, ya que la idea era darles un sitio de reposo a estos sufridos animales, pero tras el duro golpe económico que supuso para la familia la crisis del país, hace 4 años no tuvieron otra opción mas que abrir el centro a los visitantes, con el fin de dar a conocer su trabajo y conseguir el apoyo económico de la gente para poder seguir adelante.

Además de intentar conseguir fondos, la intención de Rainfer es educar a las nuevas generaciones y concienciar al público en general, de que los circos con animales, los espectáculos de monitos disfrazados y el tener mascotas exóticas, son las causas principales de que existan estos centros.

Proceso de acogida

Toda la parte edilicia es propiedad de la familia en cuestión, pero los primates pertenecen al Estado. El problema es que legalmente no son considerados seres vivientes, por lo que una vez que se incautan, el Estado les busca un sitio de acogida y se olvida del tema.

Cuando existe una denuncia de maltrato animal en el que esté involucrado un primate, generalmente en un circo, en una casa particular y excepcionalmente en un zoo, el Estado actúa multando fuertemente a los dueños, retirando al animal y enviándolo a uno de los santuarios del país, Rainfer es el mayor de ellos.

De hecho el sitio está en condiciones físicas de albergar más animales, pero les es imposible sostener económicamente a ni uno más. Las consecuencias las están pagando los primates que continúan en cautiverio, dado que el Estado se limita a cobrar la multa y deja con sus dueños al animal, ante la imposibilidad de que Rainfer los acoja, por falta de medios.

Los dueños del Santuario explican que el dinero de las multas de tráfico se reinvierten en infraestructuras viales y que por lógica el que se saca por las que se le imponen a los maltratadores de animales deberían tener un fin similar (como sucede en muchos países), pero aquí no es así y la subvención que les dan es mínima.

El problema básicamente es una cuestión legal, ya que cada animal que se incauta está considerado un objeto, no un ser vivo, por lo que cuando se lo reubica, no hay una previsión para ayudar en el mantenimiento y los cuidados que cada animal requiere. Y ante cada reclamo para que se aumenten las ayudas, los encargados de Rainfer solo han recibido buenas palabras, mil excusas y la sugerencia de que sacrifiquen a algunos para que así les alcance el dinero para cuidar a los demás.

Un futuro incierto

Rainfer ha puesto en marcha una campaña para recaudar fondos para conseguir el dinero que les permita calefaccionar el centro, la cual ha tenido una excelente acogida y al menos en Diciembre está asegurado el confort mínimo de estos animales.

Pero el santuario necesita una suma mínima para sobrevivir y hasta ahora, no tienen una fuente de ingresos segura, que les permita respirar tranquilos y les asegure que sus animales podrán seguir disfrutando de la paz y los cuidados que se merecen.

Esta familia que ha sacrificado los ahorros de toda una vida y que durante veinte años ha luchado por dar a estos primates algo de dignidad y seguridad, tras una vida de maltratos y vejaciones, hoy tiene una preocupación mucho mas grave que el cierre del centro y es que si no pueden continuar, no quieren ni imaginar cuál será el destino de sus amados animales.

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