Posponen la recuperación de las áreas afectadas por el incendio de Sierra de Gádor

Así lo han trasladado a Europa Press fuentes del Gobierno andaluz, quienes han precisado que el motivo por el que estas labores, previstas para principios de diciembre, se han retrasado se debe a que aún no se han completado los trámites administrativos para que la Agencia de Medio Ambiente y Agua (Amaya) se pueda hacer cargo de los mismos.

La Delegación Territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta en Almería ha pospuesto el inicio de los trabajos de restauración previstos en Sierra de Gádor, donde un incendio calcinó unas 2.300 hectáreas de matorral, monte bajo y pinar en 2014, hasta la primera quincena del mes de enero.

Así lo han trasladado a Europa Press fuentes del Gobierno andaluz, quienes han precisado que el motivo por el que estas labores, previstas para principios de diciembre, se han retrasado se debe a que aún no se han completado los trámites administrativos para que la Agencia de Medio Ambiente y Agua (Amaya) se pueda hacer cargo de los mismos.

En concreto, la intervención de la Junta, que va a invertir 150.000 euros en la restauración y repoblación de parte de la Sierra de Gádor, afectará fundamentalmente a unas 34,5 hectáreas de terreno ubicadas en la zona este del pinar de Alhama de Almería; uno de los municipios que más perjudicados se vieron a causa de las llamas.

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La Junta se comprometió así a atender parte de la zona afectada por el incendio, que se propagó durante cinco días en el Paraje de Gatuna en el término de Alhama de Almería, y concentra el grueso de su plan a la restauración de la cubierta arbolada de titularidad pública, que se abordará en función del grado de afección.

En este sentido, el departamento dirigido por el consejero José Fiscal apunta a la existencia de una «regeneración natural en las masas adultas con zonas con grado de afección bajo» una vez pasado el primer año.

No obstante, los efectos del fuego no fueron «uniformes» en toda la superficie de bosque afectado, por lo que en algunos casos las llamas consumieron por completo las copas. Por ello, en función del estado de los árboles dañados, se han proyectado actuaciones de apeo, desrame y tronzado de los pies quemados o soflamados, ya sea total o parcialmente, que puedan facilitar la aparición de plagas de insectos perforadores.

También se prevé la saca de los fustes en las zonas en las que no se incremente el riesgo de erosión y en aquellas otras en las que, por pendiente o tipo de substrato, la saca de la madera incrementara los procesos erosivos.

La madera afectada se utilizará para la construcción de fajinas que reduzcan la velocidad de la escorrentía superficial y faciliten la infiltración del agua de lluvia. Por último se eliminarán mediante desbroce los restos producidos por estas operaciones, restos que a su vez «protegerán el suelo desnudo frente a la erosión».

Aunque la zona a tratar se corresponde con una superficie pública arbolada de pinares de pino carrasco, en estas mismas zonas se potenciará la regeneración natural de especies arbóreo arbustivas que rebrotan de cepa, como acebuches, espino negro o aladierno.

ep

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