Si escucháramos a la naturaleza podríamos prevenir futuros COVID-19

SEO/BirdLife llama a escuchar las señales de alerta de la naturaleza y en particular las que las aves dan ante los impactos potenciales del cambio global en la salud para evitar o prevenir en el futuro futuras pandemias como la generada por el COVID-19.

Con motivo del Día Mundial de la Salud, la ONG insta a los ciudadanos a hacer una reflexión durante el estado de emergencia sobre la relación del ser humano con la naturaleza ya que, según destacaba recientemente el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas entre los factores que aumentan la aparición de zoonosis están los cambios del uso del suelo, la deforestación, la agricultura intensiva o el comercio ilegal de especies así como el cambio climático.

Así, informa también de que la investigación ‘Aves y enfermedades infecciosas emergentes: Impacto de las Especies Exóticas y Migratorias en la transmisión de Malaria aviar y el virus del Nilo Occidental’, realizada por el presidente de SEO/BirdLife y la Universidad de Extremadura, Florentino de Lope Rebollo que identificará los patrones de transmisión de dos patógenos que circulan en las aves de España y que son transmitidos por dos mosquitos: el virus del Nilo Occidental y los parásitos de la malaria aviar.

El trabajo también analizará los factores que determinan el éxito de los patógenos invasores transportados por aves exóticas y migratorias, para examinar el papel de esos dos patógenos en la propagación de las Enfermedades Infecciosas Emergentes (EIE) en el suroeste de España.

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Precisamente, la alteración del hábitat natural, la expansión de la población humana, el cambio climático y la introducción de especies exóticas ha incidido, de manera directa e indirecta, en la distribución de las EIE, especialmente durante las últimas décadas.

SEO/BirdLife recuerda que los patógenos, transportados por especies exóticas y migratorias, pueden infectar a comunidades de animales nativos residentes y provocar efectos devastadores en términos de mortalidad y pérdida de biodiversidad.

La directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz señala que ahora la acción debe centrarse en detener las miles de muertes de personas a causa de un virus que ha llegado «sin aparentemente avisar». Sin embargo, considera que el día después es necesario fijarse en las «señales» que la naturaleza está dando, «especialmente a través de las aves», para advertir de las situaciones que amenazan la salud.

La malaria, causada por varias especies de mosquitos mató solo en 2016 a entre 445.000 y 731.000 personas en todo el mundo. De las más de 3.500 especies de mosquitos de las que 61 están en España, los mosquitos son los principales vectores de enfermedades como el virus del Zika, el Dengue, la fiebre amarilla o la malaria.

En las últimos 60 años, algunos mosquitos han aumentado un 11 por ciento su capacidad vectorial de transmisión de enfermedades, tanto para propagar como para hospedar patógenos. Algunos mosquitos han empezado a aparecer en lugares donde no se los esperaba.

Un artículo del Grupo de Entomología Médica de Departamento de Respuesta a Emergencias de la sanidad pública inglesa en TheLancet, «estos cambios se deben en parte al aumento de la globalización, con vuelos intercontinentales y el transporte marítimo global creando nuevas oportunidades para los vectores invasores y los patógenos que ellos transmiten».

El artículo añade que «las variaciones en la distribución de vectores están siendo impulsadas por cambios climáticos y cambios en el uso del suelo, las infraestructuras y el medio ambiente«.

Para el socio de SEO/BirdLife y profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza Javier Lucientes, uno de los factores principales es el aumento de las temperaturas, que proporciona a los dípteros hematófagos (aquellos que se alimentan de sangre) un ciclo de vida mucho más largo durante el que tienen más oportunidades de actuar y, al mismo tiempo, concede a los propios parásitos más tiempo de transmisión; actualmente estamos viendo que algunas especies ya están volando en meses de invierno y, en el caso de la mosca negra, ya están prácticamente activas durante todo el año».

«Tanto los mosquitos como los parásitos transportados por los mosquitos son organismos de sangre fría, por eso unos y otros podrían estar beneficiándose de ciertos aumentos de la temperatura», advierte.

En cuanto a los casos de zoonosis desde las aves, destacan los virus de la gripe o influenza aviar, que se transmite por vía aerógena y el constituido por los arbovirus (virus transmitidos por picaduras de artrópodos) pertenecientes a las familias Flaviviridae (género Flavivirus) y Togaviridae (género Alphavirus), que engloban patógenos humanos importantes como el virus del Nilo Occidental, el virus de la encefalitis japonesa, el virus Sindbis o el virus de la encefalitis equina del Este.

Muchos de estos virus zoonóticos con reservorio aviar han causado episodios de emergencia recientemente, como el caso de la influenza aviar de los subtipos H5N1 y H7N9, ambos originados en Asia, o el virus del Nilo Occidental.

En definitiva, para Ruiz, las aves «una vez más» están actuando como señales de alerta ante los impactos potenciales del cambio global en la salud. Por ello, considera «imprescindible» contar con al ciencia y la investigación. «Si para algo nos debe servir esta terrible situación que estamos viviendo es para no dudar de las evidencias científicas e invertir en investigación y desarrollo, blindando nuestra seguridad sanitaria contando con la naturaleza como principal aliada«, concluye.

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