Criaturas solares

Publicado el: 21 de abril de 2020 a las 09:23
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Criaturas solares
Hace dos semanas, en plena cuarentena los vecinos de Costa Verde vieron con asombro la llegada de millares de gaviotas como un tapete sobre las playas de la Herradura, antes atestadas de bañistas.

Poco después llegaron a divisar y filmar alegres delfines bordando las aguas azules de nuestro litoral, y como si esto fuera poco, la gente de Chorriillos, hace unos días divisó media docena de tortugas marinas. A este paso nada raro que mañana aparezca el muy-muy correteando por la arena.

Es fácil entonces imaginar que todos nuestros litorales y los del  mundo entero gozan ahora de una primavera càmbrica a despecho de las docenas de ballenas que hasta hace poco llegaban a morir en las playas del norte intoxicadas con plástico y deshechos de la civilización humana, y de las gigantescas islas erguidas sobre toneladas de polietileno flotando sobre  los mares.



El hombre moderno ha sido sacado de sus vertiginosas y deslumbrantes avenidas para ser recluido en sus cuevas de Altamira. Algo andaba mal y el homo sapiens en su carrera enloquecida contra el tiempo, ha tropezado.

Dónde estuvo el error?. Quién lo provocó ?.Cuál es el remedio?…la respuesta inmediata, a flor de piel de los periodistas es Wuhan. La respuesta inmediata a flor de probetas de los laboratorios es una vacuna, pero a largo plazo .Mientras tanto hay  que aislarse y evitar que el virus se siga propagando. Pero quién nos asegura, con las curvas que se aplanan ,que no va a resurgir? .Quién nos asegura que con la vacuna lo habremos confinado olvidando que es capaz de reinventarse y volver con  màs fuerza ?



El tiempo de confinamiento en las cuevas de Altamira que nos retrotraen al Mioceno es un alto decretado por las leyes de la naturaleza para que por el retrovisor de las centurias miremos nuestros pasos como especie del Mesozoico en el que las débiles erupciones de carbono que emanaban los volcanes eran utilizadas por las cianobacterias para seguir inventando la vida con la ayuda de los rayos solares, y que ahora en cambio son asediadas por toneladas de carbono que emiten nuestros automóviles. 

Las plantas no se quejan, este virus no las ataca, pero, la fotosíntesis está en serios aprietos desde que apareció nuestra civilización petrolera, a la que se añade la tala de bosques tropicales que son pulmones para la vida del planeta.     

Los flavonoides de las hojas y las frutas como la luteína que  las protegen de la oxidación, se vuelven cada vez más tenues por la contaminación del medio ambiente, y el hombre los necesita como protección y antioxidantes.

Esta vez con el encierro en Altamira, los automóviles han dejado de circular y el petróleo está en mínimos históricos de $ US18. USA había llegado a ser el primer productor del mundo, superando a Arabia Saudita con el SHALE OIL que es extraído de las lutitas y cuyo procesamiento les costaba a los norteamericanos unos $ US. 25 y que con  los precios actuales han quedado fuera de juego.

Por los mares del mundo deambulan los barcos petroleros con los tanques llenos buscando un comprador. La atmósfera se limpia.

Los seres humanos reaccionamos cuando nos tocan el pellejo y nos colocan de cara a la muerte, pero hemos sido impasibles frente a una flora y fauna que se extinguen a causa de nuestros artificios envenenados.

Esta vez es la naturaleza, es la evolución de la vida la que nos pone contra las cuerdas por medio de los complejos mecanismos de retroalimentación que ella tiene, incluidos los virus para que abramos los ojos y diseñemos un nuevo estilo de desarrollo más limpio e informado.

Todas las especies, y en especial la humana por su inteligencia somos sinergias de la naturaleza que actuamos en una sola dirección: en el sentido ascendente de la vida. El medio ambiente y la especie humana constituyen una unidad indivisible, son partes del juego desatado por el sol.

Un virus es sólo una letra perdida en el alineamiento que el sol ha desatado sobre la geología del planeta .sólo  podrá ser derrotado en el alineamiento del hombre con la naturaleza. Si no es asì, èl volverá.

Cuando cerremos las páginas  negras de esta tragedia escritas en la oscuridad de la cueva de Altamira bajo el candil de la inteligencia, todo habrá cambiado. El Ave Fènix resurgirá de entre sus cenizas para no volver a ellas. El hombre será reinventado una vez más, surgirá más fuerte y precavido, más libre pero respetuoso de la naturaleza, màs visionario pero fraterno.

EL HOMO CREATOR a caballo entre las estrellas del macrocosmos y los quarks del mundo microscópico, deberá empuñar la flecha luminosa y candente del conocimiento  para liderar los pasos de la vida. A sus espaldas ,brillan  montañas de galaxias que derivan por el fuego de sus estrellas, pero se aferra a su balcón de tres dimensiones, frente al cual se abre el abismo insondable  de las partículas elementales que navegan en un océano de incertidumbre y probabilidades.

Donde los electrones giran, pero no en una órbita precisa como las que trazan los planetas del sol, sino que son una madeja de probabilidades, que varían cada vez que se pretenda medirla . Donde los átomos que chocan, crean una nuevo molécula y no como los planetas del sol, que al chocar se destruyen.

En esas profundidades cuánticas, Einstein exclamó una vez: “Dios no juega a los dados”, pero hoy cuanto más se sumerge la ciencia, ella concluye que es todo lo contrario: Dios dejó los dados al azar para que el hombre los ordene. Nada podrá hacer el hombre para que no se apaguen las estrellas que tiene a sus espaldas. Toda su tarea està en el abismo que se abre a sus pies, sumergiéndose en sus aguas profundas como lo hicieron las bacterias  que inventaron la vida en la profundidad de los océanos.

Allí se topará con leyes ininteligibles para su mundo físico y biológico en los predios del sol, pero allí están ocultas, desde el inicio del tiempo las herramientas para derrotar la entropía que aún late en sus entrañas,  para derrotar el tiempo y  el espacio acercándose a la velocidad de la luz.

Desde lo profundo de la intimidad de la materia que nos llega desde el Big Bing, el HOMO CREATOR encontrará las leyes e informaciones, para que emergiendo a su balcón de tres dimensiones pueda gobernar con sabiduría y competencia las leyes de la vida y sus avatares. La biología cuántica tendrá gigantesca importancia para manejar los tejidos de las creaturas solares, desde los tejidos microbianos y celulares hasta los neuronales

Perú.

PROF. EDUARDO PEREZ ALBELA F

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