Un estudio confirma que los bebederos y comederos, dos de las herramientas de gestión más frecuentemente desarrolladas por cazadores y gestores, son utilizadas por las especies no cinegéticas y contribuyen a su conservación.
El estudio ha sido realizado realizado por la Universidad de León, el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) con la colaboración de la Fundación Artemisan, evaluó el uso de bebederos y comederos por parte de especies no cinegéticas en un coto de Valladolid y varios cotos de la provincia de Ciudad Real.
La mayoría de cotos en España destinan tiempo y dinero para garantizar que agua y alimento están disponibles para especies como la perdiz roja, el conejo de monte, la liebre y también para especies migratorias como la tórtola común. En los últimos años se han realizado estudios para determinar los efectos de estas herramientas de gestión sobre las especies cinegéticas y también se ha podido evaluar el uso que perdices y conejos hacen de bebederos y comederos mediante foto-trampeo.
Mediante foto-trampeo y en distintas épocas del año, se evaluó el uso de bebederos y comederos emplazados en lugares «protegidos», cuando existía vegetación arbustiva/forestal alrededor, y «abiertos», cuando no existía dicha vegetación. En total, se analizaron 18.948 fotos durante más de 5.300 días de foto-trampeo, identificándose un total de 75 especies: 54 especies de aves, 14 de mamíferos, 6 reptiles y 1 anfibio. Globalmente, los bebederos y comederos eran visitados tanto por la caza menor –perdices y lagomorfos, 55% de las visitas– como por especies no cinegéticas –45% de las visitas–.
Solo considerando las especies no cinegéticas, casi el 50% de las visitas fueron realizadas por los córvidos (urraca principalmente), seguidos de roedores, aves paseriformes no depredadoras, palomas y otras especies en menores porcentajes. Los resultados mostraron que las visitas a los bebederos eran más frecuentes que a los comederos y las especies no cinegéticas prefirieron los bebederos y comederos situados en emplazamientos «abiertos», a excepción de las aves paseriformes no depredadoras, que se decantaron por los «protegidos».
Dado que anteriores investigaciones han demostrado que conejos y perdices prefieren utilizar bebederos y comederos «protegidos», y este estudio muestra que especies como los córvidos y roedores tienen predilección por los «abiertos», Fundación Artemisán considera que una aplicación práctica puede ser colocar bebederos y comederos en emplazamientos «protegidos» que estén rodeados de cobertura arbustiva y forestal. Además, los autores también apuntan que, por el elevado uso de los bebederos, el agua debe de estar garantizada especialmente cuando se esperan períodos de sequía.














