Como nuevamente están demostrando Trigo, Duna, Vega y Sahel, las amenazas a las que se enfrentan los alimoches y que están diezmando su población en España, no se encuentran en África. Es ahora, al sobrevolar la Península Ibérica de vuelta a sus zonas de nidificación, cuando se ven más expuestos a la presencia de cebos envenenados en el campo, las aspas de los parques eólicos o los tendidos eléctricos mal diseñados en cuanto a localización y señalización.
Se inicia, por lo tanto, una etapa llena de peligros en su viaje migratorio, tal y cómo puso de manifiesto la muerte de Atlas, el primer alimoche marcado con GPS por WWF en 2009, que murió envenenado en una finca de Badajoz en su viaje de retorno.
Con velocidades y tiempos diferentes, los 4 alimoches marcados por WWF comenzaron su viaje de vuelta desde el sur de Mauritania a la Península Ibérica a comienzos de este mes. Tras 6 meses invernando en la franja del Sahel, los alimoches han recorrido en 10 días el desierto del Sáhara, el Atlas Marroquí y el Estrecho de Gibraltar y comenzarán pronto a dejarse ver por la Península Ibérica.















