Los cerdos que quedaron libres tras el accidente nuclear de Fukushima de 2011 se cruzaron con los jabalíes de la zona. Un estudio publicado en enero de 2026 apunta a una explicación sorprendente para la rápida pérdida de parte de aquella herencia doméstica en sus descendientes.
La clave podría estar en el ritmo reproductivo transmitido por las madres. Según los investigadores, tener generaciones más seguidas habría acelerado los cruces con jabalíes y reducido la proporción de ADN procedente de los cerdos. Una ventaja para reproducirse puede acabar diluyendo la propia huella genética.
Lo que ocurrió tras la evacuación
La salida de los vecinos cambió el paisaje alrededor de Fukushima Daiichi. Los campos abandonados y la menor actividad humana facilitaron la expansión de los jabalíes, mientras algunos cerdos escapados de las explotaciones pasaban a vivir en libertad.
El encuentro permitió que animales domésticos y silvestres dejaran descendencia común. Cerdos y jabalíes pertenecen a la misma especie, Sus scrofa, de modo que estos cruces no suponen la aparición de una especie nueva.
Las cifras tienen contexto
El trabajo de 2021 incluyó 243 muestras, pero no todas correspondían a animales que vivían junto a la central después del accidente. Había 191 jabalíes capturados entre 2015 y 2018, otros 42 de poblaciones de referencia anteriores a 2011 y diez cerdos domésticos.
Los investigadores detectaron ascendencia porcina en 31 de aquellos 191 jabalíes, aproximadamente el 16 %. Ese porcentaje describe la muestra estudiada, no un censo de todos los animales de Fukushima.
La distribución también aportó una pista. La proporción estimada de herencia doméstica era mayor cerca de la central y disminuía con la distancia. Los cruces sucesivos con jabalíes ayudaban a explicar el patrón.
Dos pistas dentro del ADN
El estudio de 2026, firmado por Donovan Anderson y sus colaboradores, analizó datos de 191 jabalíes y diez cerdos recogidos entre 2015 y 2018. Comparó el ADN mitocondrial con marcadores del ADN nuclear para estimar las generaciones transcurridas desde los cruces.
La diferencia entre ambos importa. El ADN mitocondrial permite seguir la línea materna, mientras que el nuclear recoge aportaciones de los dos progenitores. Es como consultar el rastro de las madres y, por separado, la mezcla de herencias de la familia.
Así podía aparecer un animal con una antepasada doméstica reconocible por sus mitocondrias y, a la vez, poca ascendencia porcina en los marcadores nucleares. La huella materna seguía ahí, aunque otras señales del cruce se hubieran debilitado.
El reloj de las madres
Los cerdos domésticos pueden reproducirse durante todo el año, mientras que los jabalíes suelen seguir un calendario estacional. El equipo planteó que un ritmo reproductivo más rápido asociado a la línea materna porcina explicaría parte del resultado.
“Planteamos la hipótesis de que el ciclo reproductivo rápido y durante todo el año de los cerdos domésticos podría ser la clave”, explicó Anderson. La propuesta conecta una característica de la cría doméstica con lo que ocurrió después en libertad.
¿Cómo se diluye esa herencia? Si los descendientes vuelven a cruzarse con jabalíes, la aportación doméstica esperada se reduce en cada generación. Con más generaciones dentro del mismo periodo, ese proceso puede avanzar más deprisa.
Lo que muestran los modelos
Los modelos situaron a 21 de los 31 animales con ascendencia mixta más allá de la quinta generación desde la hibridación. Además, los descendientes de líneas maternas domésticas presentaban menos ascendencia porcina nuclear que los híbridos con línea materna de jabalí.
Conviene distinguir el resultado de su explicación. Las generaciones y el ritmo reproductivo se dedujeron mediante modelos genéticos, sin seguir directamente cada parto de las hembras. Los autores también reconocen límites por el tamaño de la muestra y los marcadores utilizados.
Por eso, estos datos no permiten afirmar que toda la herencia doméstica haya desaparecido. Tampoco describen por sí solos la situación de los animales en 2026, porque las muestras proceden de años anteriores.
Por qué importa fuera de Japón
Para quienes gestionan fauna, la diferencia tiene consecuencias prácticas. Una señal genética doméstica pequeña no cuenta por sí sola toda la historia de los cruces ni del crecimiento de una población. El origen materno puede aportar información adicional.
Los investigadores consideran que un mecanismo parecido podría actuar en otros lugares donde se mezclan cerdos asilvestrados y jabalíes. Comprenderlo puede ayudar a evaluar el riesgo de aumento de las poblaciones y orientar su control, aunque habrá que comprobar cómo funciona en cada entorno.
El siguiente paso será ampliar las muestras y comparar distintos momentos para conocer mejor la evolución de esa herencia. El estudio se publicó el 22 de enero de 2026 en Journal of Forest Research.
Imagen: Hiroko Ishiniwa / Mukogawa Women’s University











