Descubren una avispa fósil gigante en el ámbar de El Soplao con 105 millones de años

Publicado el: 3 de diciembre de 2025 a las 08:24
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Descubren una avispa fósil gigante en el ámbar de El Soplao con 105 millones de años

El hallazgo de una avispa fósil gigante atrapada en ámbar en el yacimiento cántabro de El Soplao, con una antigüedad aproximada de 105 millones de años, ha despertado un notable interés en la comunidad científica.

Este descubrimiento, realizado por un equipo de paleontólogos especializados en insectos del Cretácico, aporta nueva información sobre la diversidad y evolución de los himenópteros en una época en la que los ecosistemas terrestres experimentaban profundas transformaciones, incluidas las primeras expansiones de plantas con flor.



La avispa fósil destaca por su extraordinario tamaño, muy superior al de la mayoría de avispas actuales. Sus mandíbulas robustas, antenas bien desarrolladas y una morfología corporal inusual sugieren que pertenecía a un linaje extinto, posiblemente adaptado a funciones ecológicas específicas hoy desaparecidas.

El hallazgo de una avispa fósil gigante atrapada en ámbar en el yacimiento cántabro de El Soplao, con una antigüedad aproximada de 105 millones de años, ha despertado un notable interés en la comunidad científica.

El grado de conservación de la avispa fósil es excepcional: el ámbar ha preservado detalles microscópicos como la venación de las alas, los pelos sensoriales y la estructura de las patas, permitiendo a los investigadores reconstruir su anatomía con notable precisión.



Una nueva avispa fósil del Cretácico aparece en el ámbar de El Soplao

Un equipo internacional de investigadores ha descrito una nueva especie de avispa fósil en ámbar de la cueva de El Soplao, situada en Cantabria, de hace unos 105 millones de años.

El hallazgo, publicado en la revista científica Palaeoentomology, aporta información clave sobre la diversidad de insectos durante el Cretácico y refuerza la importancia del enclave cántabro como referencia mundial para el estudio del ámbar fósil.

La nueva especie, denominada ‘Cretevania orgonomecorum’, procede de un fragmento de ámbar datado en el Albiense medio (hace unos 105 millones de años) y se caracteriza por su gran tamaño y por rasgos anatómicos únicos, como la estructura de las antenas y la venación de las alas, señala el Gobierno de Cantabria en un comunicado.

Según los autores, se trata de uno de los ejemplares más grandes conocidos dentro de este género, comparable a especies halladas en Myanmar y China.

El hallazgo de la avispa fósil ayuda a revisar la clasificación del género Cretevania

El estudio también supone la revisión de la clasificación del género ‘Cretevania’ y aporta nuevos caracteres diagnósticos que ayudarán a delimitar especies en futuras investigaciones. «Este grupo podría actuar como ‘fósil guía’ para datar depósitos cretácicos, dada su amplia distribución y diversidad», han señalado los científicos.

Enrique Peñalver, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y coautor del estudio, ha subrayado que este descubrimiento amplía el conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y confirma «la extraordinaria riqueza paleontológica del ámbar español».

Según los autores, se trata de uno de los ejemplares más grandes conocidos dentro de este género, comparable a especies halladas en Myanmar y China.

El Ejecutivo cántabro destaca que El Soplao es uno de los yacimientos de ámbar más relevantes del mundo, con más de 1.500 inclusiones fósiles documentadas y 30 especies descritas hasta la fecha.

Instituciones internacionales colaboran en la investigación

La investigación ha contado con la colaboración de instituciones como el IGME-CSIC, la Universidad de Barcelona, la Academia de las Ciencias de China, el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford y la Universidad de Valencia y ha sido financiada por proyectos del Gobierno de Cantabria y el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat Valenciana.

Los expertos señalan que este descubrimiento en esta cueva cántabra no solo amplía el conocimiento sobre la diversidad de avispas prehistóricas, sino que también ayuda a entender cómo se estructuraban las cadenas tróficas y qué papel podían desempeñar estos insectos en los antiguos ecosistemas resiníferos.

En conjunto, la avispa gigante de El Soplao representa un testimonio fascinante de la vida en la Península Ibérica hace más de cien millones de años y un nuevo capítulo en la rica paleontología del ámbar español.