Descubren el color original de un cocodrilo del Cretácico que habitó el actual Pirineo catalán hace unos 125 millones de años, un hallazgo excepcional que permite reconstruir detalles inéditos sobre su aspecto y adaptación al entorno.
La investigación, liderada por el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), también ha revelado posibles órganos sensoriales en la piel y evidencias de un avanzado sistema respiratorio comparable al de los cocodrilos modernos.
Descubren el color original de un cocodrilo del Cretácico
La luz ultravioleta revela detalles ocultos en un fósil hallado en Lleida y aporta nuevas claves sobre la evolución de los crocodilomorfos.
Un análisis con luz ultravioleta realizado a un pequeño reptil fósil de 125 millones de años reveló marcas ocultas en su cola. Las franjas claras y oscuras sugieren que el animal usaba algún tipo de ‘camuflaje’ para sobrevivir.
El ejemplar, custodiado en Barcelona, presenta receptores táctiles primitivos en el cuello y las patas. Este hallazgo da pautas de cómo evolucionaron los sentidos de los cocodrilos modernos para percibir vibraciones en el agua.
Descubren el color original de un cocodrilo del Cretácico mediante tecnología ultravioleta
El estudio, publicado en la revista científica Zoological Journal of the Linnean Society, se centra en el análisis de un ejemplar de Montsecosuchus depereti, un pequeño crocodilomorfo de apenas 50 centímetros de longitud que vivió durante el Cretácico inferior.
Los investigadores Óscar Castillo y Jesús Serrano aplicaron técnicas de iluminación con luz ultravioleta (UV) sobre el fósil conservado en el Museu de Ciències Naturals de Barcelona, descubriendo estructuras invisibles bajo condiciones normales de observación.
Las bandas de color pudieron servir como camuflaje hace 125 millones de años
El hallazgo más destacado corresponde a la identificación de bandas claras y oscuras distribuidas transversalmente sobre las escamas de la cola.
Según los autores, estas marcas representarían el patrón de coloración original del animal y habrían funcionado como un sistema de camuflaje disruptivo, una estrategia que ayuda a romper visualmente la silueta del cuerpo frente a posibles depredadores o presas.
Si futuras investigaciones confirman esta interpretación, el fósil se convertiría en el crocodilomorfo más antiguo conocido con restos de coloración preservada.
La piel conserva posibles órganos sensoriales desconocidos hasta ahora
El análisis también permitió identificar una notable diversidad en la forma de las escamas y la posible presencia de órganos sensoriales integrados en la piel.
Estos receptores, relacionados con el tacto y la detección de cambios en la presión del agua, aparecieron únicamente en zonas periféricas del cuerpo, especialmente en el cuello y las extremidades.
Para los investigadores, esta distribución podría indicar que estos sistemas sensoriales evolucionaron inicialmente en regiones concretas antes de extenderse posteriormente a otras partes del cuerpo en especies más avanzadas.
El fósil demuestra una temprana adaptación a la vida semiacuática
La luz ultravioleta también sacó a la luz restos de cartílago conservados en la zona torácica del animal.
Estas estructuras indican que Montsecosuchus depereti ya disponía de un mecanismo respiratorio altamente eficiente, comparable al que presentan actualmente los cocodrilos modernos.
Este descubrimiento refuerza la hipótesis de que estos reptiles habían desarrollado muy pronto adaptaciones específicas para desenvolverse en ambientes semiacuáticos.
Un fósil hallado en Lleida sigue revelando secretos más de un siglo después
El ejemplar procede del yacimiento de la Pedrera de Meià, en la provincia de Lleida, y fue descubierto hace más de cien años.
A pesar del tiempo transcurrido desde su hallazgo, las nuevas tecnologías continúan aportando información inédita sobre este fósil, demostrando el enorme valor científico que conservan las colecciones históricas para comprender la evolución de la vida en la Tierra.
La tecnología también descubrió restos de cartílago torácico que demuestran un sistema de respiración avanzado. Esto confirma que las mencionadas criaturas estaban perfectamente adaptadas a la vida semiacuática desde los inicios de su historia evolutiva.
Encontrado hace más de un siglo en Lleida, el espécimen demuestra la relevancia de revisar las colecciones históricas. Los nuevos métodos científicos logran extraer datos inéditos, donde antes parecía imposible hallar más respuestas.
Descubren el color original de un cocodrilo del Cretácico: conclusiones
El descubrimiento del patrón de coloración original, la posible existencia de órganos sensoriales y la confirmación de un sofisticado sistema respiratorio convierten a Montsecosuchus depereti en una pieza clave para reconstruir la evolución de los crocodilomorfos.
Más de 125 millones de años después de su muerte, este pequeño reptil sigue ofreciendo nuevas respuestas sobre cómo eran y cómo vivían algunos de los habitantes más antiguos del planeta.
Descubren el color original de un cocodrilo del Cretácico en 15 segundos
¿Qué han descubierto los científicos en este fósil?
Han identificado el posible patrón de coloración original del animal, además de órganos sensoriales y estructuras relacionadas con la respiración.
¿Qué especie protagoniza el estudio?
Se trata de Montsecosuchus depereti, un pequeño crocodilomorfo que vivió hace unos 125 millones de años.
¿Dónde fue encontrado el fósil?
En el yacimiento de la Pedrera de Meià, en la provincia de Lleida.
¿Cómo lograron ver detalles ocultos en el fósil?
Utilizando técnicas de luz ultravioleta (UV) que permiten diferenciar tejidos fosilizados invisibles bajo iluminación convencional.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Porque aporta información única sobre la apariencia, comportamiento y evolución de los antiguos crocodilomorfos del Cretácico.












