El Día Internacional del Buitre, que tiene lugar todos los años el día que coincide con el primer sábado de cada mes, pone las miras en estas aves que muchas veces traen consigo un miedo que no es justo; ya que se trata de animales que se necesitan para mantener el equilibrio de nuestros ecosistemas. La misión que cumplen estas aves carroñeras es la de acabar con todos los de animales que hayan muerto y de esta manera se evita que proliferen las enfermedades y bacterias.
Sin embargo, estas aves tienen serias amenazas en cuanto a su supervivencia o bien están en un grave peligro de extinción. El envenenamiento, la caza furtiva, la falta de alimento, los tendidos eléctricos y el consumo de plomo son algunos de los principales riesgos que afrontan estas aves, cuya conservación requiere medidas coordinadas a escala internacional.
Un día para los buitres
El primer sábado del mes de septiembre se celebra el Día Internacional del Buitre con la idea, como se ha venido llevando a cabo otros años, de lanzar un mensaje de sensibilización acerca de la importancia ecológica que tiene estas aves carroñeras. De la misma manera en esta jornada se pretende alertar sobres las graves amenazas a las que se enfrentan estos animales a nivel mundial.
Y es que en numerosas ocasiones se percibe a los buitres con prejuicios debido a su aspecto y sus hábitos alimenticios; pero en realidad esta especie tiene una función ecológica insustituible y muy importante en la cadena: se alimentan de animales muertos, evitando la propagación de enfermedades y actuando como auténticos “sanitarios del ecosistema”.
La población de buitres
Actualmente en todo el mundo hay 23 especies de buitres sobre todo en las zonas de África, Europa, América y Asia y de estas, algo más de la mitad están catalogadas en alguna categoría de amenaza según la Lista Roja de la UICN y unas 9 se encuentran en peligro crítico de extinción. Hablamos de unas cifras que ponen sobre la mesa la realidad de vulnerabilidad de unas aves que, pese a su desempeño e importancia ecológica, se ha visto cómo han sufrido un declive de su población importante en los últimos tiempos.
En el caso de su presencia en países asiáticos, esta crisis de los buitres fue especialmente llamativa en la década de los 90 cuando millones de ellos murieron debido al empleo del diclofenaco, un antiinflamatorio que resultaba mortal ya se ingería por medio de restos de ganado que ellos se comían y había sido tratado con dicho medicamento.
En África, los principales problemas para la supervivencia de los buitres tiene que ver con el envenenamiento intencional y la caza furtiva. En este caso, estas aves son perseguidas para evitar que con su presencia delante la actividad que llevan a cabo cazadores ilegales, o son envenenados accidentalmente al consumir carroñas contaminadas con pesticidas.
En Europa, aunque algunas poblaciones muestran ciertas señales de recuperación gracias a programas de conservación, pero pese a todo los buitres siguen teniendo muchas amenazas como son la escasez de alimento, la electrocución en tendidos eléctricos y la ingestión de plomo proveniente de la munición de caza.
Sin estas aves, los cadáveres de animales permanecen más tiempo en el ambiente, favoreciendo la proliferación de bacterias y patógenos que pueden transmitir enfermedades tanto a la fauna silvestre como al ganado e, incluso, a los seres humanos.
Conservar y proteger a los buitres
Sin estas aves, los cadáveres de animales permanecen más tiempo en el ambiente, favoreciendo la proliferación de bacterias y patógenos que pueden transmitir enfermedades tanto a la fauna silvestre como al ganado e, incluso, a los seres humanos.
Por tanto, la celebración de esta jornada no solo busca alertar sobre este escenario, sino también promover acciones de conservación y protección de los buitres. Diversas organizaciones y reservas naturales organizan en esta fecha actividades como charlas, talleres educativos, observaciones de aves, campañas de divulgación y programas de alimentación suplementaria.
La educación y la sensibilización son aspectos clave de esta jornada. Cambiar la percepción negativa hacia los buitres es fundamental para su conservación. Lejos de ser aves asociadas con la muerte, los buitres son aliados indispensables de la salud ambiental. Al eliminar rápidamente restos animales, mantienen limpios los ecosistemas, reducen los riesgos de enfermedades y desempeñan un papel central en los ciclos naturales de nutrientes.
Se trata de un Día Internacional del Buitre con el que se pretende ahondar en un impulso a la cooperación internacional en estas lides. Su conservación requiere estrategias coordinadas entre países debido a que muchos de estos buitres realizan vuelos de largo alcance o migraciones; por tanto, propuestas como son la creación de áreas protegidas entre fronteras, el control del uso de tóxicos en la ganadería y la promoción de energías renovables respetuosas con la fauna son soluciones importantes para garantizar su futuro.
En conclusión, la cita de hoy 5 de septiembre es más que una fecha para recordar, sino que es un momento ideal para poner en valor a los buitres como animales que tienen un papel esencial en la salud de los ecosistemas y, por tanto, en el bienestar de la humanidad. Así, cuidarlos y protegerlos es hacer lo mismo con los equilibrios ecológicos, así como rebajar costes económicos en lo referente a la gestión de residuos y la salud pública.



