Ecologistas piden suspender la caza alrededor del incendio de la Sierra Oeste para proteger a la fauna. Explican que prohibirla solo sobre las hectáreas calcinadas desprotege a los animales supervivientes en los reductos verdes donde buscan cobijo.
El incendio afectó a setenta y cinco cotos y miles de hectáreas acotadas. Los colectivos conservacionistas remarcan que la fauna desplazada huye despavorida hacia áreas no quemadas para sobrevivir, donde queda completamente expuesta a las batidas de caza.
Para contrarrestar este fenómeno, los ambientalistas proponen acordonar un radio de seguridad de veinte kilómetros sin actividad cinegética. Exigen considerar el ecosistema como un todo interconectado, priorizando la recuperación de la biodiversidad local frente a unas innecesarias actividades cinegéticas.
Esta propuesta busca garantizar alimento y refugio temporal a las especies afectadas sin añadir presión humana adicional. Proteger los corredores de huida resulta indispensable para dar un respiro a la fauna, que ha sido duramente golpeada por los incendios forestales.
Ecologistas piden suspender la caza alrededor del incendio de la Sierra Oeste para proteger a la fauna
Ecologistas piden suspender la caza alrededor del incendio de la Sierra Oeste porque consideran que limitarla únicamente a las superficies quemadas deja sin protección precisamente los refugios hacia los que huirá buena parte de la fauna superviviente. La organización reclama extender la prohibición también a las zonas colindantes.
El incendio ha afectado, según la resolución autonómica, a 75 cotos de caza que suman 19.512 hectáreas, además de dos zonas de caza controlada en San Martín de Valdeiglesias con otras 3.300 hectáreas. El debate se centra ahora en qué ocurre con los animales que abandonan el territorio calcinado.
Ecologistas piden suspender la caza alrededor del incendio de la Sierra Oeste más allá del terreno quemado
La resolución de la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal establece limitaciones cinegéticas en los cotos afectados directamente por el incendio de la Sierra Oeste.
El problema, según Ecologistas en Acción, aparece en las partes de esos mismos cotos que no resultaron quemadas. Allí la actividad podría continuar, pese a que esas superficies pueden convertirse en refugio inmediato para animales desplazados.
La organización reclama por ello una suspensión más amplia: no solo dentro del perímetro afectado, sino también en un radio mínimo de 20 kilómetros alrededor del incendio.
Más de 22.000 hectáreas cinegéticas han quedado afectadas
La dimensión territorial del incendio es considerable. La resolución contabiliza 75 cotos afectados en mayor o menor grado, que en conjunto abarcan unas 19.512 hectáreas.
A ellos se añaden dos zonas de caza controlada dependientes del Ayuntamiento de San Martín de Valdeiglesias, con enclaves como Navapozas, Fuenfría, Valdeyerno, Valcaliente, Nahoncil, Las Cabreras y Valle Lorenzo.
Estas áreas suman otras 3.300 hectáreas afectadas, lo que eleva todavía más la superficie donde fuego, pérdida de hábitat y presión humana pueden interactuar en las semanas y meses posteriores.
La fauna superviviente buscará comida y refugio fuera de las llamas
Tras un gran incendio, el problema para los animales no termina cuando desaparece el fuego. Muchos supervivientes pierden zonas de alimentación, refugios, lugares de cría y cobertura vegetal.
Es previsible que una parte de esa fauna se desplace hacia enclaves cercanos que hayan quedado intactos, concentrándose temporalmente en áreas donde todavía existen agua, alimento y protección.
Ecologistas en Acción sostiene que permitir la caza en esos refugios naturales puede aumentar la vulnerabilidad de animales que ya han sufrido estrés, desplazamiento y pérdida de hábitat.
El mapa administrativo no coincide con el movimiento de los animales
La crítica principal apunta a una cuestión ecológica básica: la fauna no distingue entre la zona quemada y la parte administrativa de un coto que quedó fuera del perímetro del incendio.
Una especie puede desplazarse varios kilómetros buscando condiciones adecuadas, por lo que una protección limitada estrictamente al terreno calcinado puede perder eficacia si alrededor se mantiene la actividad cinegética.
La organización teme incluso que esos movimientos provoquen una concentración anormal de ejemplares en las zonas no quemadas, aumentando su exposición precisamente donde las restricciones desaparecen.
El radio de 20 kilómetros busca crear una zona real de seguridad
La propuesta ecologista introduce una lógica diferente: crear una franja de protección suficientemente amplia para que los animales puedan reorganizarse después del incendio sin una presión cinegética inmediata.
Un radio mínimo de 20 kilómetros permitiría proteger tanto la superficie directamente afectada como buena parte de los territorios utilizados previsiblemente como refugio temporal.
La medida tendría un carácter preventivo y respondería a la idea de que la recuperación de la biodiversidad tras un gran incendio depende no solo de regenerar vegetación, sino también de reducir otras presiones sobre las poblaciones animales supervivientes.
La recuperación de un incendio también pasa por proteger la fauna
Ecologistas piden suspender la caza alrededor del incendio de la Sierra Oeste porque consideran que la restauración ecológica debe contemplar el territorio como un sistema conectado.
La regeneración vegetal suele concentrar gran parte de la atención después de los incendios, pero aves y mamíferos pueden necesitar meses o años para recuperar refugios, alimento y territorios de reproducción.
Reducir temporalmente actividades humanas como la caza puede convertirse, por tanto, en una herramienta complementaria de recuperación, especialmente en las primeras fases posteriores a un fuego de gran extensión.
20 kilómetros es el mínimo para proteger a la castigada fauna
Ecologistas piden suspender la caza alrededor del incendio de la Sierra Oeste porque proteger únicamente lo que ha ardido puede dejar expuesta a la fauna precisamente allí donde intenta sobrevivir.
La discusión plantea una cuestión clave para la gestión postincendio: si la conservación debe seguir el perímetro del fuego o los movimientos reales de los animales. Para Ecologistas en Acción, la respuesta pasa por ampliar la protección a un radio mínimo de 20 kilómetros.
Ecologistas piden suspender la caza alrededor del incendio de la Sierra Oeste: en 15 segundos
¿Está prohibida la caza en la Sierra Oeste después del incendio?
La resolución autonómica limita la actividad cinegética en los terrenos afectados por el incendio, pero no necesariamente en todas las zonas no quemadas de los mismos cotos.
¿Por qué Ecologistas en Acción quiere prohibir la caza en 20 kilómetros alrededor?
Porque muchos animales supervivientes pueden desplazarse fuera del área quemada buscando refugio, agua y alimento, quedando expuestos a la caza en zonas cercanas.
¿Cuántos cotos de caza ha afectado el incendio de la Sierra Oeste?
La resolución señala 75 cotos afectados, con una superficie conjunta aproximada de 19.512 hectáreas.
¿Cuántas hectáreas de zonas de caza controlada se han quemado?
Las dos zonas controladas vinculadas a San Martín de Valdeiglesias suman alrededor de 3.300 hectáreas afectadas.
¿Qué pasa con los animales después de un incendio forestal?
Muchos pierden alimento, refugios y territorio y se desplazan hacia zonas no quemadas cercanas, donde pueden concentrarse temporalmente.
¿Puede la caza dificultar la recuperación de la fauna después de un incendio?
Puede aumentar la presión sobre poblaciones ya debilitadas o desplazadas, especialmente si la actividad continúa en áreas que están funcionando como refugios postincendio.
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