¿Qué pez será el siguiente en atravesar el canal de Suez y encontrar un nuevo hogar en el Mediterráneo? Más de 120 especies ya han recorrido esa ruta desde 1869, y un equipo internacional ha desarrollado un modelo para anticipar cuáles podrían hacerlo después.
Entre los candidatos con mayor potencial aparecen el pez globo estrellado, el salmonete cinabrio y el jurel moteado amarillo. La conclusión más llamativa es otra, los peces menos dependientes de los arrecifes de coral parten con ventaja, aunque estar arriba en la lista no garantiza su llegada.
Un corredor abierto desde 1869
El canal de Suez unió de forma directa el mar Rojo y el Mediterráneo. Sus aguas se encontraron en agosto de 1869 y la inauguración oficial se celebró el 17 de noviembre de ese año, según la Autoridad del Canal de Suez.
La conexión creó una autopista marina entre dos ecosistemas muy distintos. Las corrientes hacia el norte pueden transportar larvas, mientras que el mar Rojo, más cálido, salino y diverso, dificulta el viaje en sentido contrario.
Una especie no autóctona aparece fuera de su área natural. Se considera invasora cuando se establece, se extiende y amenaza la biodiversidad, por lo que una predicción de llegada no equivale automáticamente a un daño demostrado.
Cómo se construyó el modelo
El trabajo fue dirigido por Shahar Chaikin durante su doctorado en la Universidad de Tel Aviv, bajo la supervisión de Jonathan Belmaker. También participaron Tal Gavriel, Avery Deveto y Shahar Malamud, junto con el Museo Steinhardt de Historia Natural y el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC.
El equipo colocó sistemas remotos de vídeo submarino con cebo y dos cámaras entre cinco y 150 metros de profundidad. Tras revisar cientos de horas de grabaciones del golfo de Aqaba y la costa mediterránea de Israel, analizó 179 poblaciones de 170 especies.
Los científicos compararon peces que ya habían llegado al Mediterráneo con parientes que seguían en el mar Rojo. También estudiaron sus cambios de hábitat tras establecerse y combinaron varias pruebas estadísticas para elaborar una lista de riesgo.
El coral funciona como filtro
Los investigadores esperaban que los mejores colonizadores fueran peces generalistas, capaces de vivir casi en cualquier sitio. Pero el indicador más fuerte fue su menor dependencia de los corales, junto con la presencia en aguas someras y una gama amplia de profundidades y hábitats.
“El principal factor que determina la capacidad de un pez para invadir no es ser generalista, sino su capacidad para sobrevivir sin arrecifes de coral”, explica Chaikin. En la práctica, una especie muy ligada a los complejos arrecifes del mar Rojo puede quedarse sin estaciones de servicio durante el trayecto.
El canal de Suez y gran parte del Mediterráneo oriental carecen de arrecifes como los del lugar de origen. Los peces capaces de utilizar otros ambientes disponibles tienen más opciones de completar el paso y mantener una población.
Nuevos mares, nuevos hábitos
Llegar es solo la primera parte. Las especies que consiguieron establecerse no conservaron necesariamente las mismas preferencias del mar Rojo, sino que modificaron su uso del hábitat para aprovechar los recursos del Mediterráneo.
Ese cambio se conoce como plasticidad ecológica, una forma sencilla de decir que el animal ajusta su manera de vivir cuando cambia el entorno. Los peces introducidos terminaron usando espacios muy parecidos a los de las especies nativas, en vez de ocupar solo lugares vacíos.
¿Eso significa que desplazarán a los peces mediterráneos? El estudio no lo demuestra para cada candidato, pero sí apunta a una mayor posibilidad de competencia por alimento, refugio y espacio.
Los tres peces bajo vigilancia
La lista sitúa entre los principales candidatos al pez globo estrellado, Arothron stellatus, al salmonete cinabrio, Parupeneus heptacantha, y al jurel moteado amarillo, Turrum fulvoguttatum. Según el Museo Nacional de Ciencias Naturales, ninguno se ha establecido todavía en el Mediterráneo.
No es una cuenta atrás ni una predicción con fecha. El modelo ordena probabilidades a partir de los rasgos y hábitats observados, por lo que una especie bien situada puede no llegar y otra podría aparecer antes.
Tampoco es una lista negra automática. Para hablar de una invasión dañina habría que confirmar que el pez mantiene una población, se expande y produce efectos negativos, algo que exige datos de campo.
Por qué importa adelantarse
El calentamiento del Mediterráneo puede facilitar que especies tropicales encuentren condiciones más favorables. El IPCC señala que la subida de las temperaturas favorece la entrada por el canal de Suez de especies procedentes del mar Rojo.
Saber qué peces buscar puede ayudar a revisar imágenes, capturas y censos con mayor rapidez. Detectar una llegada cuando todavía hay pocos ejemplares permite estudiar su reproducción y distribución antes de que el cambio resulte difícil de seguir.
Aun así, el modelo no es una bola de cristal. Se basa en observaciones del golfo de Aqaba y la costa israelí, y sirve para priorizar la vigilancia, no para fijar una fecha de llegada.
El estudio oficial se ha publicado en Journal of Animal Ecology.



