Murcia descubre dos rayas marinas inéditas en el Mediterráneo español. Investigadores de las universidades de Murcia y Oviedo confirman el hallazgo histórico de dos especies nunca documentadas en la zona. El descubrimiento subraya el valor ecológico de la región para la conservación de grandes elasmobranquios.
Una hembra joven de manta gigante oceánica fue filmada viva en Cabo Tiñoso, constituyendo el primer registro científico de un ejemplar nadando libre en toda la cuenca. La especie se encuentra en peligro de extinción en la naturaleza.
Paralelamente, el análisis comparativo de fotografías históricas y avistamientos recientes confirmó la presencia del chucho negro en aguas cartageneras. Esta raya tropical ya frecuentaba la costa murciana desde mediados del siglo pasado, según constatan los archivos examinados.
Los científicos atribuyen estas pautas al calentamiento de los mares, fenómeno que altera la distribución de la fauna marina. El hito resalta la necesidad de estrechar la vigilancia biológica frente al impacto del cambio climático en el Mediterráneo.
Murcia descubre dos rayas marinas inéditas en el Mediterráneo español en un hallazgo científico histórico
Murcia descubre dos rayas marinas inéditas en el Mediterráneo español gracias a una investigación desarrollada por científicos de las universidades de Murcia y Oviedo, junto con las asociaciones Catsharks y Tanit. El estudio ha confirmado el primer registro de una manta gigante oceánica viva (Mobula birostris) en el Mediterráneo y ha documentado la presencia del chucho negro (Taeniurops grabatus) en las costas mediterráneas españolas.
Los dos descubrimientos refuerzan la importancia de las aguas murcianas para la conservación de los grandes elasmobranquios, el grupo de peces cartilaginosos que incluye tiburones y rayas, y aportan nuevos datos sobre la biodiversidad marina del Mediterráneo occidental.
La primera manta gigante oceánica viva del Mediterráneo
El hallazgo más destacado corresponde a una hembra joven de manta gigante oceánica, observada en septiembre de 2023 cerca de Cabo Tiñoso por un club de buceo que grabó al animal a poca profundidad.
Tras analizar las imágenes, los investigadores identificaron al ejemplar como una Mobula birostris de unos 2,5 metros de envergadura, convirtiéndose en el primer registro confirmado de un individuo vivo de esta especie en toda la cuenca mediterránea.
Aunque existían referencias antiguas de ejemplares capturados o varados a finales del siglo XIX y principios del XX, esta es la primera evidencia científica de un ejemplar vivo en el Mediterráneo. La especie está catalogada en peligro de extinción y habría accedido desde el Atlántico a través del estrecho de Gibraltar.
El chucho negro llevaba décadas en las costas murcianas
La segunda investigación ha confirmado la presencia del chucho negro (Taeniurops grabatus) en aguas de Cartagena, una raya tropical muy poco frecuente en el Mediterráneo.
Los científicos localizaron una fotografía histórica tomada en Cabo de Palos en 1945, conservada en el Archivo General de la Región de Murcia, que permitió demostrar que la especie ya estaba presente en estas aguas hace al menos 70 años.
El estudio se completa con el avistamiento de otro ejemplar fotografiado en 2018 en la bahía de Portmán, convirtiéndose en los primeros registros documentados de esta especie en el litoral mediterráneo español.
El calentamiento del mar cambia la distribución de las especies
Los investigadores consideran que el aumento de la temperatura del Mediterráneo está modificando la distribución de numerosos animales marinos.
Según Víctor Orenes, de la Universidad de Murcia, estos cambios favorecen la aparición de especies propias de aguas tropicales o subtropicales en zonas donde antes eran muy poco habituales.
Este fenómeno obliga a reforzar el seguimiento científico de la biodiversidad marina para comprender cómo evolucionan los ecosistemas mediterráneos frente al cambio climático.
Todavía quedan muchas especies por descubrir
Los autores del estudio destacan que el Mediterráneo occidental sigue escondiendo importantes sorpresas científicas. Según el investigador de la Universidad de Oviedo y director de Catsharks, Claudio Barría, estos descubrimientos demuestran que todavía queda mucho por conocer sobre los elasmobranquios de esta región.
Las investigaciones han sido desarrolladas por los biólogos Víctor Orenes-Salazar, Juan Antonio Pujol, Claudio Barría y Javier Ferrer, cuyos resultados han sido publicados en las revistas científicas Mediterranean Marine Science y Acta Adriatica.
Los nuevos registros servirán para mejorar el conocimiento y la conservación de especies marinas especialmente vulnerables en el Mediterráneo.
Primer registro de una manta gigante oceánica viva en el Mediterraneo
Murcia descubre dos rayas marinas inéditas en el Mediterráneo español, un avance científico que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad marina y confirma el valor ecológico de las aguas de la Región de Murcia para la conservación de especies amenazadas.
El primer avistamiento de una manta gigante oceánica viva y la confirmación histórica del chucho negro evidencian que el Mediterráneo occidental sigue ofreciendo descubrimientos relevantes, especialmente en un contexto marcado por el cambio climático y la transformación de los ecosistemas marinos.
Murcia descubre dos rayas marinas inéditas en el Mediterráneo español en 15 segundos
¿Murcia descubre dos rayas marinas inéditas en el Mediterráneo español?
Sí. Murcia descubre dos rayas marinas inéditas en el Mediterráneo español al confirmar el primer registro de una manta gigante oceánica viva y documentar la presencia del chucho negro en las costas mediterráneas españolas.
¿Dónde se observó la manta gigante oceánica?
El ejemplar fue grabado cerca de Cabo Tiñoso (Región de Murcia) en septiembre de 2023, constituyendo el primer avistamiento confirmado de un individuo vivo en el Mediterráneo.
¿Qué es el chucho negro?
El chucho negro (Taeniurops grabatus) es una raya de afinidad tropical cuya distribución principal se encuentra en las costas africanas tropicales y subtropicales y cuyos registros en el Mediterráneo son muy escasos.
¿Por qué son importantes estos descubrimientos?
Los hallazgos ayudan a conocer mejor la biodiversidad del Mediterráneo occidental, mejoran la conservación de especies amenazadas y aportan información sobre los efectos del calentamiento del mar en la distribución de la fauna marina.



