El cambio climático está empujando a los ciervos japoneses hacia zonas donde antes no sobrevivían y eso no es lo peor: están acabando con la flora autóctona y multiplicando las plagas de garrapatas

Publicado el 14 de septiembre de 2026 a las 19:59
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Ciervo sika en una zona montañosa de Japón rodeada de vegetación

Muchas de las montañas pierden parte de la vegetación que va sujeta al suelo. Cuando esto ocurre, las consecuencias pueden ser fatales. En el monte Ibuki, entre Shiga y Gifu hubo un derrumbamiento en julio del 2023 de parte de un sendero, y justo un año después, tres corrientes de barro y rocas alcanzaron viviendas y carreteras.

Este deterioro, según el plan oficial de conservación, tiene que ver con los ciervos y el pisoteo, aunque fue la lluvia intensa el detonante para las corrientes. Al haber menos nieve, menos épocas de frío intenso, estos animales no solo sobreviven más, llegan cotas que antes parecían imposibles para ellas. Su expansión también es alarmante, también por las garrapatas y las enfermedades que transmiten, como el síndrome de fiebre grave con trombocitopenia, conocido como SFTS.

Una ladera sin escudo

La vegetación actúa como si fuera una piel que protege el suelo. Las raíces no solo sujetan la vegetación, también le dan firmeza a la tierra, al mismo tiempo que las hojas suponen un freno para el agua. En el momento que hay más ciervos en lugares donde no debería, se comen los brotes, la corteza y las plantas, y además, pisotean las pendiente, lo que permite que, ante episodios de fuerte lluvia, el barro y las piedras se arrastren con más facilidad.

Un estudio de Yoshiharu Ishikawa, profesor emérito de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, confirmó con la pérdida de esta cubierta vegetal hace que el terreno no pueda retener el agua. Han colocado redes, mantas y barreras de sacos, pero es insuficiente para recuperar un ecosistema alpino completo de la noche a la mañana.

La nieve no lo explica todo

Haruka Ohashi lideró una investigación en la que pudo evidenciar que el territorio ocupado por el ciervo sika creció del 27,7 al 47,9% en Japón desde 1978 hasta el 2003. Al mismo tiempo, se han reducido las nevadas y ha crecido el abandono rural, escenario ideal para la expansión de esta especie.

Otro estudio de este mismo año, realizado por Takahiro Morosawa y Hayato Iijima, de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio y el Instituto de Investigación Forestal y de Productos Forestales, llegó a una conclusión clave, que la dispersión natural tiene más peso que el clima. Según sus cálculos, la cosa podría ir a peor porque se calcula que para 2050, los ciervos y también los jabalís, estarán presentes en toda la superficie de Japón.

El riesgo del SFTS

El SFTS es una infección viral que se transmite principalmente por las garrapatas. Los síntomas más habituales son fiebre, cansancio, problemas digestivos y una caída de las plaquetas. Aunque los contagios no se explican solo por los ciervos y los jabalís, su expansión hace que se amplíen las zonas donde es más fácil que convivan personas y garrapatas.

La vigilancia nacional del SFTS lleva contabilizados 1.368 casos en lo que va de año, aunque unos 192 se iniciaron en el 2025. Nunca se había registrado una cifra tan elevada. Hokkaido, Kanagawa, Gifu e Ibaraki, además del oeste de Japón, son las zonas donde hay más registros de infecciones.

Frenar el daño

Para frenar este avance, hace falta controlar la población, vallas, restauración de plantas y vigilancia sanitaria. Se recomienda cubrir la piel y revisar el cuerpo después de caminar entre hierba alta, y acudir a un centro sanitario en caso de localizar una garrapata, pero nunca arrancarla directamente.

El análisis se ha publicado en Sabo Gakkaishi, la revista de la Sociedad Japonesa de Control de la Erosión.

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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