Inspecciones del Seprona en monterías de Cuenca se han intensificado tras la localización en Cañaveras de trofeos de caza mayor y canales cárnicas cuya procedencia legal no pudo ser acreditada.
Los controles, en colaboración con veterinarios de Salud Pública y agentes medioambientales, han detectado diversas irregularidades sanitarias y de seguridad en actividades cinegéticas.
Las inspecciones se han llevado a cabo en colaboración con veterinarios del Servicio de Salud Pública y con agentes medioambientales de la administración autonómica.
Durante los controles, los equipos revisaron las zonas de evisceración —lugares donde se procesan las piezas abatidas— y analizaron las condiciones de manipulación de la carne destinada a su posible comercialización.
Inspecciones del Seprona en monterías de Cuenca refuerzan el control sanitario y de seguridad
La Guardia Civil intensifica los controles tras localizar trofeos y canales sin acreditar su procedencia legal.
La Comandancia de la Guardia Civil de Cuenca, a través de sus patrullas del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), está desarrollando una serie de inspecciones y control sobre diversas modalidades de caza en la provincia tras localizar en Cañaveras trofeos de caza mayor y diversas canales cárnicas, cuya procedencia legal no pudo ser acreditada.
Trofeos y canales sin procedencia acreditada
Las actas y denuncias instruidas han sido remitidas a la Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en Cuenca, cuyas sanciones económicas pueden oscilar entre los 601 a los 6.000 euros.
La Guardia Civil ha informado en una nota de prensa de que estas actuaciones tienen como objetivo principal velar por la seguridad en el desarrollo de las actividades cinegéticas, así como garantizar el control sanitario de las piezas de caza destinadas a comercialización.
A raíz de este hecho, el Seprona, junto con los veterinarios del Servicio de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y Agentes Medioambientales, ha realizado inspecciones en las zonas de evisceración de diversas monterías.
En el transcurso de estos controles, los agentes y técnicos han supervisado el tratamiento de las piezas destinadas a la comercialización, que detectaron una serie de anomalías en materia de sanidad.
Entre los incumplimientos más reseñables han destacado la carencia de personal auxiliar suficiente para el manejo de las canales, la ausencia de un perímetro de seguridad que delimite el área de evisceración, falta de limpieza y desinfección, la falta de contenedores estancos adecuados para el transporte de material de subproductos de origen animal no destinados a consumo humano y deficiencias en la correcta gestión de estos subproductos.
Seguridad en monterías, ganchos y batidas
De forma paralela, las patrullas del Seprona han llevado a cabo numerosos servicios de vigilancia en monterías, ganchos y batidas con el fin de garantizar la seguridad de los cazadores.
Durante estas inspecciones, se han interpuesto denuncias por infracciones que comprometen la seguridad de las personas, tales como el abandono o doblado de puestos, realizar disparos en zonas de seguridad o carecer de las preceptivas prendas reflectantes de alta visibilidad, obligatorias en este tipo de actividades colectivas.
Asimismo, la vigilancia se ha extendido a la caza de aves migratorias, específicamente en la modalidad del zorzal.
En estas actuaciones, los agentes han procedido a la intervención de «una cantidad considerable» de aparatos electrónicos utilizados como reclamo, medios prohibidos para la caza según la legislación vigente en materia de caza.
La Guardia Civil ha recordado a los participantes en actividades cinegéticas la obligatoriedad de respetar las normas de seguridad y el uso de métodos autorizados y han apelado a la responsabilidad para que la actividad se desarrolle de forma segura.
Las actas y denuncias instruidas han sido remitidas a la Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en Cuenca, cuyas sanciones económicas pueden oscilar entre los 601 a los 6.000 euros.
El objetivo de estas actuaciones es reforzar el control de la actividad cinegética y garantizar que la caza se desarrolle dentro de los límites legales y sanitarios establecidos. Las autoridades recuerdan que el cumplimiento de estas normas resulta fundamental tanto para la seguridad alimentaria como para la gestión sostenible de la fauna silvestre. Seguir leyendo en NATURALEZA.



















