La mortalidad de los lobos frena su regreso a la península ibérica, según un estudio del CSIC. Y es que la recuperación de los mismos ha sido un tema de interés y preocupación en los últimos años, tanto por su importancia ecológica como por su impacto en las actividades humanas y las políticas de conservación.
El lobo ibérico (Canis lupus signatus), una subespecie de lobo que históricamente habitó la península, sufrió un notable declive a lo largo del siglo XX debido a la persecución, la pérdida de hábitat y los conflictos con las actividades humanas, especialmente la ganadería. Sin embargo, en las últimas décadas, se han implementado medidas de conservación, protección legal y programas de recuperación que han permitido que las poblaciones de lobos en la península experimenten un proceso de recuperación, aunque todavía se enfrentan a diversos desafíos.
Precisamente, este análisis, llevado a cabo por un equipo multidisciplinar de investigadores especializados en ecología y conservación, analiza en profundidad los factores que limitan la expansión y consolidación del lobo en la región. Uno de los aspectos más relevantes que destacan es la alta tasa de mortalidad de estos animales, que en muchos casos supera los niveles que permitirían un crecimiento sostenido de las poblaciones.
La investigación del CSIC aporta datos valiosos y recomendaciones que pueden orientar las futuras estrategias de conservación, con el objetivo de lograr un equilibrio entre la coexistencia de los lobos y las actividades humanas en la región.
La mortalidad de los lobos frena su regreso a la península ibérica
Una investigación de la Estación Biológica de Doñana-CSIC explica por qué el lobo ibérico apenas ha ampliado su distribución en España y Portugal durante las últimas décadas, pese a disponer de hábitat adecuado y mientras otras poblaciones europeas avanzaban con rapidez.
La mortalidad de los lobos frena su regreso a la península ibérica y ayuda a resolver uno de los grandes enigmas de la conservación del lobo ibérico: por qué la especie no se ha expandido en España y Portugal al mismo ritmo que en otros países europeos, incluso contando con zonas aptas para recolonizar.
El estudio, desarrollado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), apunta a una conclusión clave: reducir apenas un 10 % la mortalidad de los lobos integrados en grupos familiares podría mejorar su estado de conservación, aumentar el éxito reproductor y permitir que su área de distribución llegue a duplicarse en unas tres décadas.
La mortalidad de los lobos frena su regreso a la península ibérica aunque exista hábitat disponible
Durante las últimas décadas, los lobos han recuperado parte de su distribución histórica en países como Alemania, Dinamarca, Países Bajos o Francia, donde han logrado expandirse incluso en territorios muy humanizados.
Sin embargo, esa evolución no se ha producido con la misma fuerza en la península ibérica. Los datos oficiales de Portugal y de las comunidades autónomas españolas donde vive la especie muestran que su distribución apenas ha cambiado entre 1991 y 2021.
Esa estabilidad aparente esconde una realidad preocupante: algunas zonas se colonizan, otras se pierden y poblaciones históricas han desaparecido, como ocurrió con el lobo de Sierra Morena, uno de los símbolos del retroceso de la especie en el sur peninsular.
Un modelo demográfico explica por qué el lobo ibérico no se expande como en el resto de Europa
El equipo científico desarrolló un modelo demográfico capaz de reproducir la evolución del lobo ibérico durante tres décadas, ajustándolo a los datos oficiales de área de distribución y a las estimaciones de tamaño poblacional disponibles.
El objetivo era averiguar qué factor estaba limitando la recuperación de la especie en un territorio donde todavía existen amplias áreas con condiciones adecuadas para su presencia.
La investigación permitió comprobar que el problema no está únicamente en la capacidad de dispersión de los lobos, sino en una mortalidad demasiado elevada que impide consolidar grupos estables y favorecer nuevas colonizaciones.
Reducir un 10 % las muertes dentro de los grupos familiares cambiaría el futuro de la especie
El estudio analizó qué ocurriría si se redujera la mortalidad de distintos tipos de individuos: cachorros, lobos dispersantes y ejemplares integrados en grupos familiares.
Aunque los lobos dispersantes son los que colonizan nuevos territorios, reducir solo su mortalidad apenas modificaba la evolución general de la población. La clave, según el modelo, está en proteger mejor a los individuos que forman parte de los grupos.
Con una reducción de apenas el 10 % en la mortalidad de estos lobos, los grupos familiares se harían más grandes, aumentaría el éxito reproductor y las distancias de dispersión pasarían de unos 32 kilómetros a más de 70 kilómetros en línea recta.
Los grupos de lobo son familias complejas, no simples sumas de individuos
La investigación subraya que los grupos de lobo funcionan como unidades familiares con una estructura social muy organizada. Por eso, la muerte de un ejemplar no equivale solo a perder un individuo aislado.
El impacto puede ser mucho mayor si muere un miembro de la pareja reproductora, ya que esa pérdida puede alterar la reproducción, la cohesión del grupo y la capacidad de los jóvenes para dispersarse con éxito.
El modelo calcula que cada año muere aproximadamente una cuarta parte de los lobos integrados en grupos, más de un tercio de los dispersantes y más de la mitad de los cachorros, cifras que ayudan a entender por qué la población se mantiene estancada.
La conservación del lobo ibérico entra en una fase decisiva en España y Portugal
La investigación subraya que los grupos de lobo funcionan como unidades familiares con una estructura social muy organizada. Por eso, la muerte de un ejemplar no equivale solo a perder un individuo aislado.
Los resultados llegan en un contexto especialmente sensible por los cambios en el estatus de protección del lobo en Europa y España. La especie está clasificada como vulnerable en España y en peligro en Portugal, lo que refuerza la importancia de decisiones basadas en evidencia científica.
El estudio muestra que pequeñas reducciones en la mortalidad pueden generar efectos muy importantes a largo plazo. Menos muertes dentro de los grupos familiares significarían más reproducción, más dispersión, más colonización y una población con mayor capacidad de recuperación.
Para avanzar, los expertos apuntan a medidas que reduzcan la mortalidad no natural, mejoren la coexistencia con la ganadería, protejan las zonas de expansión y eviten que la gestión del lobo ignore su compleja estructura social.
La recuperación del lobo ibérico no depende solo de que haya territorio disponible. También exige que los ejemplares sobrevivan el tiempo suficiente para formar grupos estables, reproducirse y recolonizar nuevas áreas.
La mortalidad de los lobos frena su regreso a la península ibérica, pero el estudio del CSIC demuestra que una reducción relativamente pequeña de las muertes podría cambiar el rumbo de la especie y abrir una nueva etapa para su conservación en España y Portugal.
La mortalidad de los lobos frena su regreso a la península ibérica, según un estudio del CSIC; explicado en 15 segundos
¿Por qué no se expande el lobo ibérico si hay hábitat disponible?
Según el estudio del CSIC, la principal causa es la elevada mortalidad de los lobos, especialmente dentro de los grupos familiares, lo que impide consolidar poblaciones estables y colonizar nuevas zonas.
¿Qué pasaría si murieran un 10 % menos de lobos?
El modelo indica que reducir un 10 % la mortalidad de los lobos que viven en grupos familiares permitiría aumentar el tamaño de los grupos, mejorar la reproducción y duplicar el área de distribución en unas tres décadas.
¿Por qué son tan importantes los grupos familiares de lobos?
Porque los lobos viven en estructuras sociales complejas. Si muere un ejemplar clave, especialmente un reproductor, puede verse afectada toda la dinámica del grupo y su capacidad para sacar adelante cachorros.
¿Cuántos lobos mueren cada año según el estudio?
El modelo estima que muere cada año aproximadamente una cuarta parte de los lobos integrados en grupos, más de un tercio de los dispersantes y más de la mitad de los cachorros.
¿En qué estado de conservación está el lobo ibérico?
El lobo ibérico está considerado vulnerable en España y en peligro en Portugal, lo que hace especialmente relevante reducir la mortalidad y mejorar las estrategias de conservación.
¿Qué diferencia hay entre los lobos dispersantes y los lobos de grupo?
Los dispersantes son ejemplares que abandonan su grupo para buscar nuevos territorios. Los lobos de grupo forman parte de unidades familiares estables y son esenciales para la reproducción y la continuidad de la población.



