La tala que amenaza los últimos árboles del río Severies ha vuelto a situar en el centro del debate la protección de los espacios naturales urbanos en Asturias. La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies ha denunciado una nueva eliminación de árboles de ribera en Posada de Llanera, una actuación que consideran especialmente grave por afectar a una zona protegida vinculada al Dominio Público Hidráulico.
La polémica llega después de que la Confederación Hidrográfica ya sancionara anteriormente al Ayuntamiento de Llanera por actuaciones similares. Los ecologistas alertan ahora de que los pocos ejemplares que aún sobreviven en esta ribera siguen desapareciendo mientras avanzan las obras vinculadas a un aparcamiento comercial.
La movilización ciudadana y la vigilancia activa son fundamentales para frenar la desaparición de estos últimos ejemplares arbóreos y garantizar la conservación de los espacios naturales urbanos.
La tala que amenaza los últimos árboles del río Severies
La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies denuncia nuevos daños en la ribera del río Severies, donde la eliminación de vegetación protegida amenaza un espacio fundamental para la biodiversidad, la calidad del aire, la adaptación climática y el bienestar de los vecinos de Llanera.
La denuncia recuerda que la Confederación Hidrográfica ya sancionó al Ayuntamiento por actuaciones realizadas sin autorización en ambas márgenes del río.
Aquella intervención afectó a una superficie de 7.063 metros cuadrados, dentro de una zona considerada de uso público y protegida por la Ley de Aguas.
Según los ecologistas, el problema no solo persiste, sino que continúa agravándose debido al relleno de terrenos asociados a nuevas obras urbanísticas que están alterando profundamente el entorno natural del cauce.
Los bosques de ribera son aliados esenciales contra el cambio climático
Los árboles que crecen junto a los ríos cumplen funciones ecológicas fundamentales que van mucho más allá de su valor paisajístico.
Estos ecosistemas ayudan a regular la temperatura, mejoran la infiltración del agua y favorecen la conservación de hábitats para numerosas especies animales y vegetales.
Además, cada árbol maduro puede llegar a absorber hasta 150 kilogramos de CO₂ al año, convirtiéndose en una herramienta natural clave para combatir el calentamiento global.
La desaparición de estas masas vegetales supone una pérdida directa de capacidad para capturar carbono y reducir los efectos del cambio climático.
Menos árboles significa más calor en las ciudades
Uno de los beneficios menos visibles de la vegetación de ribera es su capacidad para combatir el conocido efecto de isla de calor urbana.
Diversos estudios muestran que las zonas arboladas pueden reducir la temperatura ambiente entre 2 y 8 grados centígrados respecto a superficies dominadas por asfalto y hormigón.
En municipios con creciente urbanización como Llanera, la conservación de estos corredores verdes adquiere una importancia estratégica para mejorar la calidad de vida de los vecinos.
La sombra generada por los árboles contribuye además a reducir el consumo energético asociado a la climatización de viviendas y edificios.
Un filtro natural contra la contaminación atmosférica
Los árboles actúan como auténticas barreras naturales frente a la contaminación.
Sus hojas y cortezas capturan partículas en suspensión, polvo, humo y diversos contaminantes presentes en el aire urbano.
También absorben gases nocivos como el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, el ozono o los óxidos de azufre, contribuyendo a mejorar significativamente la calidad ambiental.
Para los colectivos ecologistas, eliminar estos ejemplares supone perder uno de los sistemas más eficaces y económicos para proteger la salud pública.
La biodiversidad y el bienestar ciudadano también están en juego
La vegetación de ribera proporciona refugio, alimento y espacios de reproducción para numerosas especies de fauna y flora.
Al mismo tiempo, diferentes investigaciones científicas han demostrado que la proximidad a espacios verdes favorece la salud física y mental de las personas.
Los entornos naturales ayudan a reducir el estrés, mejorar el bienestar psicológico y disminuir factores de riesgo asociados a enfermedades cardiovasculares.
Por ello, los ecologistas sostienen que la conservación de los árboles del río Severies no solo afecta al medio ambiente, sino también a la calidad de vida de toda la comunidad.
Conclusión sobre la tala que amenaza los últimos árboles del río Severies
La vegetación de ribera proporciona refugio, alimento y espacios de reproducción para numerosas especies de fauna y flora.
La nueva denuncia sobre el río Severies reabre el debate sobre la compatibilidad entre desarrollo urbano y conservación ambiental. Para los colectivos ecologistas, la desaparición progresiva de la vegetación de ribera representa una pérdida irreparable para un espacio que cumple funciones esenciales para el clima, la biodiversidad y la salud de los ciudadanos.
Mientras continúan las actuaciones urbanísticas en la zona, la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies reclama una intervención inmediata de las administraciones competentes para frenar nuevos daños y garantizar la recuperación de uno de los últimos corredores verdes que sobreviven en este entorno de Llanera.
La denuncia de la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies es un ejemplo de cómo la sociedad civil puede jugar un papel clave en la protección del medio ambiente.
¿Qué denuncia la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies?
Denuncia nuevas talas y daños sobre los últimos árboles de ribera del río Severies en Posada de Llanera.
¿Ya hubo sanciones anteriores?
Sí. La Confederación Hidrográfica sancionó previamente al Ayuntamiento de Llanera por actuaciones sin autorización sobre la vegetación de ribera.
¿Por qué son importantes los árboles de ribera?
Porque favorecen la biodiversidad, reducen la contaminación, capturan CO₂ y ayudan a disminuir las temperaturas urbanas.
¿Cuánto CO₂ puede absorber un árbol?
Un ejemplar maduro puede llegar a absorber hasta 150 kilos de dióxido de carbono al año.
¿Cómo afectan estos árboles a la salud de las personas?
Mejoran la calidad del aire, reducen el estrés y contribuyen al bienestar físico y mental de la población.











