Hay días en los que no hace falta ni asomarse a la ventana para saber que están ahí. Ese griterío agudo al amanecer y los vuelos en grupo suelen delatar a las cotorras, unas aves verdes muy adaptadas a la vida urbana.
Verlas en tu calle o en tu jardín casi nunca es casualidad. En la práctica, suele significar que en esa zona hay comida, agua y árboles adecuados para criar. Pero el mensaje cambia mucho según el país en el que vivas y eso conviene tenerlo claro.
Por qué aparecen en parques y barrios
La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) es sociable y oportunista en el buen sentido ecológico. Su dieta se basa en semillas, brotes, frutos y flores, algo que en una ciudad con arbolado y jardines resulta relativamente fácil de encontrar.
Además, no suelen ir solas. Es normal verlas volar en pequeños grupos y escucharlas “a coro” cerca de los árboles donde duermen o crían.
Lo que “te dice” tu jardín cuando las ves
Si las cotorras se quedan cerca, lo más probable es que tu entorno les ofrezca tres cosas. Suelen buscar árboles con ramas fuertes para sujetar el nido, comida a mano y rincones tranquilos para pasar la noche.
¿Y qué significa esto en la práctica? Que alrededor de tu casa hay una combinación de verde, refugio y alimento que a muchas especies les cuesta encontrar.
Nidos enormes y un detalle que a veces se pasa por alto
Las cotorras tienen una rareza que las hace inconfundibles. Construyen nidos comunales de palos y ramas, como si fueran bloques de pisos para varias parejas, y esas estructuras pueden llegar a ser muy pesadas.
En Madrid, el Ayuntamiento ha advertido de que algunos nidos pueden superar los 100 kilos y llegar incluso a 200 kilos. No es una cifra anecdótica cuando el nido está justo encima de una acera o un banco.
Por eso, si el nido está en un árbol muy próximo a una zona de paso (un parque infantil, una parada de autobús, una entrada de portal), no se trata de “aguantar el ruido” y ya. Conviene avisar a los servicios municipales para que valoren el caso.
Buena señal en Argentina, debate abierto en España
Aquí está la clave que suele faltar en los titulares rápidos. En gran parte de Sudamérica, la cotorra argentina es una especie nativa, así que verla en un jardín puede interpretarse como fauna local aprovechando un entorno con recursos.
En cambio, en España está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013. En Madrid, por ejemplo, el Ayuntamiento ha hablado de unas 13.000 cotorras en torno a 2019 y de un crecimiento muy rápido en pocos años.
Parte del problema es que, aquí, no llegaron de forma natural. El propio Ayuntamiento explica que se trata de especies importadas como animales de compañía que terminaron estableciéndose tras escapes o sueltas irresponsables.
Qué aportan y qué problemas pueden causar
Como muchas aves, las cotorras interactúan con plantas a diario. Hay investigaciones que han documentado que los loros pueden dispersar semillas que se quedan adheridas al pico o a las plumas, un mecanismo llamado epizoocoria, y en esas observaciones aparece también la cotorra argentina con semillas pegadas tras alimentarse.
Ahora bien, no todo son beneficios. En ciudades, se describen molestias por ruido, suciedad, daños en vegetación y competencia con aves autóctonas, además de la preocupación por seguridad cuando hay nidos grandes en ramas frágiles.
Y en zonas agrícolas de Argentina, la especie se ha asociado a daños en cultivos y a conflictos de gestión. Por eso, hablar de ellas siempre exige mirar el contexto local, no solo el jardín de casa.
Qué puedes hacer si aparecen en tu zona
Si vives en un país donde son nativas y te gusta tenerlas cerca, lo más sensato es favorecer un jardín sano, no una “alimentación artificial” constante. Plantar árboles que den sombra y alimento natural, mantener un punto de agua en verano y reducir pesticidas ayuda a muchas aves, no solo a las cotorras.
Si estás en España, la recomendación cambia. Muchas veces se les acaba dando pan o restos de comida que no aportan los nutrientes que necesitan y pueden perjudicarles, según advierte SEO/BirdLife.
Y en cualquier caso, nunca intentes retirar un nido por tu cuenta. No solo es peligroso por el peso y la altura, también puede ser ilegal según la normativa local y siempre debe hacerlo personal autorizado.
Lo que dice un estudio reciente sobre sus nidos urbanos
Un trabajo publicado en 2023 en la revista El Hornero analizó una población urbana de cotorras en La Plata (Buenos Aires), dentro de su área nativa. Los investigadores inspeccionaron espacios verdes y registraron “671 nidos y 1344 cámaras en 288 árboles”, con preferencia por eucaliptos y cambios claros en el número de nidos a lo largo del tiempo.
Ese dato encaja con lo que muchos vecinos observan a pie de calle. Cuando un parque ofrece árboles altos y material para construir, la colonia se consolida y tiende a crecer, a veces ampliando cámaras en nidos ya existentes.
El estudio ha sido publicado en El Hornero (Aves Argentinas).












