Pérdida de biodiversidad: vuelven lobos y osos, pero desaparece la pequeña fauna

Sandra M.G.
Publicado el 22 de octubre de 2026 a las 10:20
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Insecto sobre una flor, pequeña fauna afectada por la pérdida de biodiversidad.

Un estudio liderado por el IPE-CSIC explica por qué la recuperación de grandes animales convive con una pérdida de biodiversidad entre insectos, anfibios y pequeñas aves.

Ver regresar lobos, osos y grandes rapaces es una buena noticia, pero no basta para conocer la salud de un paisaje. La pérdida de biodiversidad puede continuar entre insectos, anfibios y pequeñas aves mientras se recuperan los grandes vertebrados, advierte un estudio liderado por el IPE-CSIC.

Publicado en Journal of Applied Ecology, el trabajo acerca de la pérdida de biodiversidad conecta ambas tendencias con las transformaciones del mundo rural. El abandono de tierras y la menor persecución favorecen a numerosas especies grandes, mientras la intensificación agrícola, los pesticidas y otras presiones perjudican a la pequeña fauna.

Los investigadores proponen observar ambos procesos conjuntamente. Su planteamiento permite comprender por qué un paisaje con animales emblemáticos puede seguir perdiendo especies y funciones esenciales para su conservación.

Pérdida de biodiversidad: ¿qué está pasando?

La recuperación de animales como lobos, corzos, jabalíes, osos y grandes rapaces en los paisajes rurales convive con un declive de insectos, anfibios y pequeñas aves, una paradoja que, según un estudio liderado por investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), tiene su origen en las transformaciones socioeconómicas del último siglo.

El trabajo, realizado en colaboración con la Universidad Miguel Hernández de Alicante y publicado en la revista ‘Journal of Applied Ecology‘, formula un nuevo marco para comprender los ecosistemas y su conservación a partir de patrones ampliamente estudiados, pero que hasta ahora no se habían conectado.

Así, advierte de que el regreso de las especies más emblemáticas no implica necesariamente una recuperación de los ecosistemas, que pueden estar perdiendo buena parte de su biodiversidad menos visible por el declive de animales «menos llamativos» pero «igualmente fundamentales».

Los investigadores denominan este fenómeno ‘macrorewilding’ y ‘microdefaunation’, dos procesos aparentemente contrapuestos que responden a un mismo origen: los cambios experimentados por el mundo rural desde mediados del siglo XX que derivan en una grave pérdida de biodiversidad.

La acción del ser humano es definitiva

La acción del ser humano durante milenios, con persecución directa de grandes vertebrados, caza de subsistencia, sustitución de herbívoros silvestres por ganado, erradicación de depredadores y expansión de los paisajes agrarios, redujo durante milenios las poblaciones y áreas de distribución de estos grandes animales y provocó esta pérdida de biodiversidad.

Pero el declive rural, que conllevó el abandono de tierras agrícolas y ganaderas y la reducción de la persecución directa de grandes animales, unido a las políticas de conservación, ha favorecido la recuperación de numerosas especies de vertebrados, tanto herbívoros como depredadores.

Sin embargo, la presión humana sobre la fauna no ha desaparecido, sino que se ha transformado y ahora la intensificación agrícola, el uso de pesticidas y medicamentos veterinarios, la simplificación de los paisajes, el cambio climático y la expansión de especies invasoras están afectando especialmente a los animales de menor tamaño y fomentando la pérdida de biodiversidad.

«La evolución de las sociedades agrarias hacia sociedades industriales y tecnológicas ha trasladado la presión humana de la persecución directa de grandes vertebrados a la erosión silenciosa de la fauna de menor tamaño«, explica Mario Gaspar, investigador del IPE-CSIC y autor principal del estudio.

Unos ecosistemas ‘falsamente’ recuperados

Esta situación puede generar una imagen engañosa sobre el estado de conservación de la naturaleza, ya que la presencia creciente de grandes mamíferos y aves rapaces puede hacer pensar que los ecosistemas están recuperando su equilibrio.

«Podemos estar viendo paisajes que experimentan un notable regreso de los grandes vertebrados y que por ello nos parezcan menos alterados. Sin embargo, simultáneamente están sufriendo un empobrecimiento silencioso de otros componentes de la fauna«, advierte José Daniel Anadón, investigador del IPE-CSIC y coautor del trabajo.

Subraya que la recuperación de la gran fauna, aunque es «deseable y necesaria», no implica por sí sola que los ecosistemas hayan recuperado su integridad y se haya superado el problema de la pérdida de biodiversidad.

Los autores destacan además que grandes y pequeños animales mantienen numerosas relaciones ecológicas a través de la depredación, la competencia, la modificación de la vegetación, la carroña, el estiércol o el parasitismo y advierten de que este desequilibrio puede alterar procesos fundamentales para los ecosistemas, como la productividad vegetal, la descomposición de materia orgánica, la dispersión de semillas o la transmisión de enfermedades.

Por todo ello, los investigadores proponen una conservación que mire más allá de las grandes especies y que las dos tendencias se analicen de forma conjunta para combatir la pérdida de biodiversidad. Plantean, así, hacer un seguimiento de la fauna que incluya animales de todos los tamaños y niveles de la cadena alimentaria y usar indicadores que reflejen el estado del ecosistema en su conjunto.

El objetivo es comprender cómo interactúan la recuperación de los grandes vertebrados y el declive de la pequeña fauna para diseñar estrategias de conservación adecuadas y gestionar los paisajes del futuro.

Polinización y fauna ‘poco’ visible

La polinización permite dimensionar la importancia de esa fauna menos visible: según la plataforma científica intergubernamental IPBES, casi el 90 % de las especies de plantas silvestres con flores dependen, al menos parcialmente, de la polinización animal.

Proteger a los insectos que participan en este proceso contribuye, por tanto, a mantener la reproducción de la vegetación que proporciona alimento y refugio a otros animales. Su conservación sostiene la recuperación del conjunto del ecosistema.

Sandra M.G.

Sandra M.G.

Inicie mi trayectoria en ECOticias.com como colaboradora y después desempeñé el puesto de redactora, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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