Por extraño que parezca éste pájaro vuela durante 10 meses seguidos sin descansar ni un solo segundo

Publicado el: 15 de mayo de 2026 a las 08:01
Síguenos
Vencejo común volando en pleno vuelo durante su migración, ave capaz de pasar hasta 10 meses seguidos en el aire.

No es una forma de hablar. El vencejo común (Apus apus), ese pájaro oscuro que en verano cruza las calles como una flecha y llena las tardes de chillidos, puede pasar hasta diez meses en el aire sin posarse. El estudio clave, publicado en Current Biology por investigadores de la Universidad de Lund, mostró que estas aves permanecen volando más del 99% de su periodo no reproductor, y que algunos individuos no aterrizaron ni una sola vez.

La imagen parece imposible. Come en vuelo, bebe en vuelo y, según los investigadores, necesita dormir también en el aire. Pero la noticia importante no es solo el récord, sino la paradoja que esconde. Una de las aves mejor adaptadas al cielo depende, para criar, de pequeños huecos en nuestros edificios. Y ahí empieza el problema.



Un récord en el aire

Hay animales hechos para correr, excavar o nadar. El vencejo común está hecho para volar. La Universidad de Lund explicó que no se conoce otra especie de ave que permanezca tanto tiempo seguida sin tocar tierra.

El profesor Anders Hedenström, del Departamento de Biología de Lund, resumió el hallazgo con una frase muy clara. «Una fase de vuelo de diez meses es la más larga que conocemos en cualquier especie de ave. Es un récord», afirmó. No es poca cosa.



Cómo lo comprobaron

La clave estuvo en unos pequeños registradores colocados en los pájaros. Los investigadores siguieron 13 vencejos, algunos durante dos años, y pudieron saber si estaban en el aire, cómo aceleraban y por dónde se movían. Ya no era una sospecha de naturalistas mirando al cielo. Era una medición directa.

El trabajo usó microdispositivos con acelerómetro para registrar la actividad de vuelo y sensores de luz para estimar la localización. Los datos indicaron que los vencejos comunes estaban en el aire más del 99% del tiempo durante los diez meses fuera de la época de cría. Algunos sí hicieron paradas nocturnas muy cortas, pero otros no se posaron en ningún momento.

No todos vuelan igual

Este matiz es importante. No significa que todos los vencejos del planeta no aterricen jamás. El estudio encontró diferencias entre individuos, y la propia investigación señala que en la mayoría hubo algún episodio ocasional de inactividad de vuelo.

Aun así, incluso los que se posaron durante algún rato pasaron más del 99,5% de su migración y periodo de invernada en el aire, según la Universidad de Lund. Dicho de otra forma, el suelo es casi una excepción en su vida. Para nosotros, aterrizar es descansar. Para ellos, descansar puede ser seguir volando.

Dormir sin caer

¿Cómo duerme un ave que no baja del cielo? La respuesta exacta aún no está completamente cerrada para el vencejo común. El estudio apunta a que sus resultados obligan a entender mejor cómo estas aves soportan periodos tan largos de vuelo, incluida la necesidad de dormir mientras siguen en el aire.

Hedenström planteó que podrían dormir durante descensos planeados, después de subir al amanecer y al atardecer hasta unos dos o tres kilómetros de altitud. Pero fue prudente y añadió que no estaban seguros. En aves como las fragatas sí se ha demostrado con registros cerebrales que pueden dormir durante el vuelo, incluso con un hemisferio del cerebro más activo que el otro.

Un cuerpo para volar

La explicación no es magia, es biología. El vencejo común tiene un cuerpo aerodinámico, alas largas en forma de hoz y una cola ahorquillada que lo hacen muy eficiente en el aire. BirdLife International lo describe como un ave de plumaje oscuro, con una envergadura de 36 a 40 centímetros y una velocidad que puede alcanzar los 111 kilómetros por hora.

Su comida también está en el cielo. SEO/BirdLife explica que captura pequeños insectos voladores, el llamado «aeroplancton», con la boca abierta como si fuera un cazamariposas. Además, bebe en vuelo. Para un vencejo, una nube de insectos puede ser como una despensa suspendida sobre la ciudad.

Solo baja para criar

El gran parón llega con la reproducción. La Universidad de Lund señala que el vencejo común solo aterriza durante unos dos meses al año, cuando cría. El resto del tiempo migra y pasa el invierno al sur del Sahara, prácticamente siempre en el aire.

En España, la mayoría de parejas empiezan a criar en mayo y el periodo se alarga hasta julio, cuando vuelan los pollos. SEO/BirdLife indica que nidifica casi siempre en construcciones humanas, sobre todo en edificios, y que usa huecos en fachadas o tejados para instalar el nido. Es ahí donde el cielo se encuentra con el urbanismo.

La amenaza está en los tejados

El vencejo común parece invencible cuando corta el aire a toda velocidad, pero no lo es. SEO/BirdLife advierte de que en España su población cayó cerca de un 40% entre 1998 y 2018, y que la especie figura como Vulnerable en el Libro Rojo de las Aves. En el Reino Unido, la pérdida supera la mitad de la población en las últimas tres décadas.

El problema es muy cotidiano. Reformas de fachadas, tejados sellados, rehabilitaciones mal planificadas y menos insectos por pesticidas o episodios de calor extremo reducen sus opciones. Ese edificio que gana aislamiento puede perder, sin querer, una colonia entera. Y eso se nota en el cielo de cada verano.

Qué se puede hacer

La solución no pasa por frenar todas las obras, sino por hacerlas mejor. SEO/BirdLife pide proteger los nidos, fomentar nuevos lugares de nidificación e integrar la fauna urbana en la rehabilitación de edificios. En la práctica, esto puede significar revisar los huecos antes de cerrar una fachada, respetar la época de cría e instalar cajas nido o ladrillos adaptados.

También conviene mirar al vencejo de otra manera. No es solo un pájaro que grita al atardecer, sino un aliado contra muchos insectos voladores y un indicador de la calidad ambiental de pueblos y ciudades. Si desaparecen sus chillidos, no solo perdemos un sonido del verano. Perdemos una señal de que algo va mal.

El estudio completo ha sido publicado en la revista Current Biology.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario