Pulpos, tiburones y orcas: así transformó un parque eólico portugués el fondo marino en solo 8 años

Publicado el: 25 de mayo de 2026 a las 18:46
Síguenos
Parque eólico flotante WindFloat Atlantic frente a Portugal en una zona con aumento de vida marina.

Un parque eólico en mitad del Atlántico portugués acaba de dar una pista inesperada sobre cómo puede convivir la energía renovable con la vida marina. WindFloat Atlantic, situado frente a Viana do Castelo, ha registrado más de 270 especies tras ocho años de seguimiento ambiental, con más presencia de pulpos y de varios peces dentro del área del proyecto que en zonas cercanas de control.

El dato llama la atención porque solemos mirar estas instalaciones desde la superficie, con sus palas, sus cables y su promesa de electricidad limpia. Pero debajo, donde no llegan las cámaras del puerto ni el debate de la factura de la luz, las plataformas y la zona sin pesca parecen haber creado un refugio local. No es poca cosa.



Un parque pionero

WindFloat Atlantic tiene 25 MW de potencia instalada y tres turbinas montadas sobre plataformas flotantes semisumergibles. Está a unos 18 kilómetros de la costa de Viana do Castelo y trabaja en aguas de alrededor de 95 a 100 metros de profundidad, una zona donde la eólica fija al fondo marino no tendría el mismo encaje técnico.

El proyecto funciona desde 2020 y Ocean Winds lo presenta como el primer parque eólico marino flotante semisumergible del mundo. En su balance de cinco años, la compañía indicó una producción acumulada de 345 GWh, suficiente para abastecer cada año el equivalente a 25.000 hogares portugueses y evitar unas 33.000 toneladas de CO2 anuales.



El informe de biodiversidad fue presentado en WindEurope 2026, en Madrid. Lo elaboró Blue Grid con la contribución de MARE (Universidad de Lisboa) y del Politécnico de Leiria, comparando el área del parque con zonas de referencia cercanas.

Por qué hay más vida

La explicación principal no está solo en las turbinas. El informe apunta a dos efectos muy concretos, la exclusión pesquera y el llamado efecto arrecife. En la práctica, al no haber pesca comercial dentro de la zona delimitada, algunas especies encuentran más refugio que en áreas vecinas.

Las plataformas también introducen superficies duras en un fondo que era mayoritariamente blando. Primero llegaron organismos como mejillones, percebes y algas, y después se fue formando una pequeña cadena de alimento y refugio para peces, invertebrados y depredadores. Así se entiende mejor lo que ocurre con el pulpo.

Aun así, conviene no venderlo como una receta mágica. El propio resumen técnico indica que el patrón observado parece depender más de la reducción de la presión pesquera que de una simple acumulación de animales alrededor de las estructuras. Es un matiz importante.

Los números del fondo

Los datos son llamativos. En el caso del pulpo, la abundancia máxima medida dentro del área WindFloat Atlantic llegó a 81 individuos por hectárea, frente a 38 en la zona de control. La biomasa también fue más alta dentro del parque, con un máximo de 81,8 kilos por hectárea frente a 35,3 kilos por hectárea fuera.

En los peces ocurrió algo parecido. La abundancia dentro del área del parque osciló entre 46 y 373 individuos por hectárea, mientras que en las zonas de control se movió entre 10 y 282. La biomasa total de peces también fue mayor dentro del parque, con hasta 41,9 kilos por hectárea frente a 19,8 kilos por hectárea en el exterior.

La base de la cadena alimentaria, en cambio, no mostró cambios relevantes. El fitoplancton y el zooplancton no registraron diferencias significativas entre el parque y las zonas de control, algo que los autores atribuyen sobre todo a la variabilidad natural de las estaciones y de cada año.

Delfines, aves y murciélagos

El seguimiento también registró cinco especies de mamíferos marinos. Entre ellas aparecen el delfín común, el delfín mular, la marsopa, el rorcual aliblanco y la orca. El delfín común fue la especie observada con más frecuencia, y las grabaciones acústicas apuntan a más actividad de estos cetáceos dentro del área del parque.

No todos los resultados son iguales. La marsopa mostró más actividad fuera del área de influencia del parque, un dato que los autores relacionan con patrones vistos en otros parques eólicos marinos. ¿Qué significa esto en la práctica? Que no todas las especies responden del mismo modo ante una infraestructura en el mar.

En aves se registraron 33 especies en total, con 17 antes de la instalación y 31 durante la fase operativa. No se detectó mortalidad por colisión, aunque seis especies volaron a alturas asociadas a mayor riesgo con las palas. En murciélagos, la actividad fue baja y vinculada sobre todo a periodos migratorios.

El matiz pesquero

La lectura ecológica no borra el conflicto social. Parte del sector pesquero de Viana do Castelo lleva años avisando de pérdida de espacio de trabajo y de falta de participación en las decisiones sobre eólica marina. En 2023, representantes de asociaciones locales pidieron suspender y revaluar nuevos proyectos, aunque también dejaron claro que no estaban contra las renovables.

Ese punto es clave. Una zona puede tener más peces y, al mismo tiempo, estar cerrada a quienes viven de pescarlos. Para una flota local, perder caladeros tradicionales no se compensa automáticamente con que haya más biomasa dentro de un perímetro al que no puede entrar.

Por eso los investigadores del MARE hablan de compatibilizar tres piezas que no siempre encajan fácil, eólica flotante, conservación de la biodiversidad y actividad pesquera. El reloj de la transición energética corre, pero el mar no es una hoja en blanco.

Qué hay que vigilar

El informe también señala un riesgo que no debe pasar desapercibido. Las estructuras artificiales pueden servir como escalones para especies no nativas, y en WindFloat Atlantic se detectaron siete, entre ellas el alga wakame, cuya cobertura aumentó en los dos últimos años de seguimiento.

De momento no se han observado daños significativos por esa colonización, pero el estudio insiste en mantener la vigilancia. En el fondo, la conclusión no es que cualquier parque eólico marino mejore la biodiversidad por sí solo, sino que un diseño bien seguido, con datos y control ambiental continuo, puede generar beneficios locales y detectar problemas a tiempo.

El informe no técnico «Biodiversity at the WindFloat Atlantic, Viana do Castelo, Portugal» ha sido publicado por WindFloat Atlantic y Ocean Winds.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario