Reciclaje y residuos

Europa obligará a fabricar coches con plástico reciclado

La nueva normativa europea cambiará el diseño y reciclaje de los vehículos: exigirá un 15 % de plástico reciclado a los seis años y elevará el objetivo hasta el 25 % una década después.

Europa obligará a fabricar coches con plástico reciclado

Europa obligará a fabricar coches con plástico reciclado: la Unión Europea activa una ambiciosa estrategia para transformar el destino de los coches antiguos. A partir de ahora, la industria automotriz deberá rediseñar sus modelos pensando en el aprovechamiento de los materiales.

Esta medida busca frenar el desperdicio masivo de los insumos clave en el continente. Cada año, millones de automóviles quedan fuera de circulación, convirtiéndose en una fuente decisiva para recuperar metales y componentes.

El nuevo marco legal fija unas metas muy estrictas, como exigir que en diez años un cuarto del plástico de los turismos provenga del reciclaje. Además, se prohibirá revender o exportar aquellos coches catalogados como residuos.

Europa obligará a fabricar coches con plástico reciclado: el fin de una era

Este jueves comenzó a aplicarse la nueva normativa de circularidad para el diseño y la gestión de los vehículos al final de su vida útil, que incluye porcentajes mínimos de plástico reciclado en los coches y garantiza que se diseñen y produzcan de manera que se facilite la reutilización de materiales.

El reglamento sobre el final de la vida útil de los vehículos, adoptado por la Unión Europea (UE) a finales de junio pasado, establece una serie de requisitos que serán de cumplimiento obligatorio dentro de dos años.

Con estas normas, que afectarán a los entre seis y diez millones de vehículos que cada año llegan al final de su vida útil y pasan a ser residuos en la UE, los Veintisiete aspiran a reforzar la circularidad en el sector automovilístico y apoyar la «autonomía estratégica de Europa», según destacó la Comisión Europea en un comunicado.

Estos vehículos constituyen una «fuente fiable de valiosas materias primas», entre ellas el acero, el aluminio, el cobre y los plásticos, que, si no se gestionan adecuadamente, «pueden causar problemas medioambientales» y además suponen una pérdida neta de millones de toneladas de recursos.

Una vez que un vehículo cumpla los criterios para considerarse un residuo, deberá ser tratado por una instalación autorizada y no podrá exportarse ni revenderse legalmente como vehículo usado.

¿A quién afecta el nuevo reglamento?

El nuevo reglamento se aplicará plenamente a los turismos y furgonetas comerciales ligeras, mientras que los vehículos pesados -por ejemplo, camiones-, las motocicletas y los vehículos de uso especial, tanto ligeros como pesados, estarán sujetos a un conjunto más limitado de requisitos, orientados especialmente a garantizar su tratamiento adecuado.

La industria de fabricación de automóviles es uno de los sectores que más recursos consume en la UE y uno de los mayores consumidores de materias primas vírgenes, pero Bruselas considera que utiliza de forma insuficiente materiales reciclados.

Las normas existentes han permitido mejorar la recogida de vehículos al final de su vida útil y aumentar el reciclaje de estos vehículos hasta alrededor del 85 % de los materiales que contienen, y la nueva normativa está diseñada para complementar esa tarea.

¿Qué pasa con el plástico de los coches?

El reglamento también introduce los primeros objetivos obligatorios en Europa para el contenido de plástico reciclado en los vehículos, con el fin de impulsar la demanda de materiales reciclados.

En concreto, seis años después de la entrada en vigor de las nuevas normas, al menos el 15 % del plástico utilizado para fabricar vehículos nuevos deberá proceder del reciclaje, con el objetivo final de alcanzar un 25 % de plástico reciclado en un plazo de diez años.

Además, al menos el 20 % de ese plástico reciclado deberá recuperarse de vehículos al final de su vida útil.

Un año después de la entrada en vigor del nuevo reglamento, el Ejecutivo comunitario deberá aportar un estudio de viabilidad para introducir futuros objetivos para otros materiales reciclados.

Bruselas evaluará incluir unas cuotas obligatorias para el acero, el aluminio y las materias primas críticas. Con esto, Europa pretende reducir su dependencia exterior y consolidar un modelo industrial sostenible y eficiente.

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