Un estudio confirma la peor noticia: los océanos han dejado de ser naturales y cada gota contiene contaminación química

Publicado el: 7 de abril de 2026 a las 15:32
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Arrecife de coral con peces y una bolsa de plástico flotando, ejemplo de contaminación química en el océano.

Imagínate nadar en un arrecife “perfecto”, de agua cristalina y lejos de todo. Ese tipo de lugar que parece inmune a lo que hacemos en tierra. Pues bien, la ciencia acaba de ponerle letra pequeña a esa imagen, porque incluso allí el mar lleva una firma química humana.

Un análisis global publicado el 16 de marzo de 2026 en Nature Geoscience, liderado por científicos de la Universidad de California, Riverside, revisó 21 conjuntos de datos y 2.315 muestras de agua de mar. El resultado es contundente, en zonas costeras los compuestos fabricados por humanos pueden aportar hasta un 20% de la señal de materia orgánica disuelta, en mar abierto los valores más bajos rondan el 0,5% y, en casos extremos ligados a aguas residuales mal tratadas, se han visto cifras por encima del 50%. Estas proporciones se basan en la señal analítica de la técnica, no en una medida directa en gramos, pero sirven para comparar ecosistemas.



Un mapa global de químicos invisibles

El estudio no se centró en una playa concreta ni en un único contaminante. Lo que hizo fue unir datos de muestreos recogidos durante más de una década en el Pacífico, el Atlántico y el Índico, y analizarlos con espectrometría de masas “no dirigida”, una técnica que permite detectar miles de moléculas sin buscar solo unas pocas de antemano.

El equipo resume su sorpresa con una frase que pesa mucho. “Prácticamente no hubo ningún lugar donde tomamos muestras que no mostrara influencia química humana”, explicó Jarmo Kalinski, uno de los autores del trabajo.



Qué aparece en la sopa del mar

En total se identificaron 248 “xenobióticos”, que es la forma científica de llamar a compuestos orgánicos que no deberían estar ahí de manera natural, porque proceden de la actividad humana. En el patrón general, los pesticidas y algunos fármacos se concentran sobre todo cerca de estuarios y zonas costeras y tienden a bajar cuando te alejas de la orilla. En conjunto, esos compuestos aportaron una mediana cercana al 2% de la señal total detectada por muestra.

Lo más llamativo es quién domina el ruido de fondo. “Los químicos industriales forman la mayor parte de la señal química humana que estamos viendo”, resumió Kalinski, con menciones a sustancias ligadas a plásticos, lubricantes y productos de consumo cotidiano.

Por qué importa aunque no lo veas

La “materia orgánica disuelta” del océano no es un detalle para especialistas. Es una mezcla enorme de moléculas con carbono que alimenta a comunidades microbianas y participa en el ciclo del carbono marino, el mismo que ayuda a que el océano actúe como un gran regulador del clima.

Por eso el hallazgo va más allá del susto. Daniel Petras, coautor del estudio, lo plantea así. “Estos químicos contribuyen de forma sustancial al conjunto de materia orgánica del océano, así que podrían estar jugando un papel poco reconocido en el ciclo del carbono y en el funcionamiento de los ecosistemas”.

La contaminación viaja más de lo que creemos

Una idea práctica para situarlo es pensar en la distancia. No hablamos solo de lo que cae directamente al agua en una ciudad costera, también de lo que baja por ríos, lo que sale de depuradoras y lo que se mueve con las corrientes. Según el análisis, incluso a más de 20 kilómetros mar adentro los compuestos de origen humano representaron alrededor de un 1% de la materia orgánica detectada.

Y ese “1%” no es pequeño cuando lo multiplicas por la escala del océano. “A escala global, es una cantidad enorme de material”, recordó Petras, señalando además que arrecifes de coral remotos, vistos a menudo como prístinos, mostraron huellas químicas asociadas a actividad humana cercana como turismo, agricultura o desarrollo costero.

Qué hay que tener en cuenta desde tierra

Conviene no sacar conclusiones fáciles. El propio equipo insiste en que este trabajo es una gran foto inicial basada en señales químicas y que ahora hace falta cuantificar mejor concentraciones y estudiar efectos a largo plazo en la vida marina, las redes tróficas y la resiliencia de los ecosistemas.

También hay un aviso importante sobre lo que no se ha mirado lo suficiente. Los datos estaban muy concentrados en Norteamérica y Europa, con menos cobertura en el hemisferio sur y casi sin representación de zonas como el sudeste asiático o India, así que “la ausencia de datos no significa que el problema no esté”, subraya Kalinski.

En la práctica, el mensaje es incómodo pero claro. Lo que usamos a diario para limpiar, empaquetar comida o cuidarnos la piel no se esfuma, suele acabar en el desagüe y, tarde o temprano, llega al mar. “Lo que usamos en tierra no desaparece, a menudo termina en el océano, su sumidero final”, resumió Kalinski.

El estudio ha sido publicado en Nature Geoscience.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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