Reciclaje y residuos

Una macrogranja de Ávila se queda a solo seis cerdos del límite que obliga a evaluar su impacto ambiental

Un pueblo de Ávila al borde del colapso por las macrogranjas y la contaminación del agua por nitratos. La Coordinadora Stop Ganadería Industrial se suma a la lucha.

Una macrogranja de Ávila se queda a solo seis cerdos del límite que obliga a evaluar su impacto ambiental

Vaya truco de magia: construir una granja con 1.994 cerdos para esquivar el control ambiental obligado a partir de 2.000. Así tramita La Chiona S.C. su nuevo negocio en El Bohodón, un pueblo de apenas 104 habitantes.

La macrogranja supondría no solo un aumento de casi dos piscinas olímpicas en purines extra, sino que encima se suman a los 8.840 cerdos que ya habitan la comarca. Un número que, desde luego, se aleja de los 100 cerdos por habitante.

Con el agua del pueblo en unos niveles muy superiores de nitratos que violan el límite impuesto en 2016, la salud se ha convertido en el problema más acuciante de la comarca.

Como siempre, todo cae en saco roto, ya que la Junta declaró el área como zona vulnerable y no ha servido para nada, la tramitación de la macrogranja sigue en marcha y la población tiene hasta el 2 de septiembre para frenarla.

Una macrogranja de Ávila se queda a solo seis cerdos del límite

“Hecha la ley, hecha la trampa” parece que es el dicho en el que se ha inspirado la firma La Chiona S.C. para la proyección de su nueva macrogranja en el municipio de El Bohodón, en la provincia de Ávila.

Con una capacidad para 1994 cerdos, esta nueva instalación pone en riesgo la salud ambiental de la provincia. Pero esa cifra no es casualidad; el límite de la normativa de Castilla y León exige 2000 cabezas para someter la explotación a las evaluaciones ambientales más rigurosas. Si no llega al límite, no tiene que pasarlas, un hecho que ha puesto en pie de guerra a la población local, que tiene hasta el 2 de septiembre para presentar alegaciones.

Sin evaluación ambiental, todo es jauja

Con una previsión de mercado de casi 5000 cabezas de ganado porcino, el impacto ambiental es difícil de tapar. A menos de dos kilómetros del casco urbano, que apenas supera los 100 habitantes, la instalación de la nueva macrogranja se sumaría a las ya existentes. Los residuos que genere equivaldrían a dos piscinas olímpicas en purines que, junto a las que ya están operativas, sumarían más de nueve piscinas en un término municipal que ya tiene bastante.

El agua en estado crítico por culpa de la contaminación

A todo lo que el pueblo ya padece hay que sumarle el estado lamentable del agua por culpa de la contaminación por nitratos que arrastra desde 2016. ¿Lo peor? La empresa afirma falsamente que la zona no ha sido declarada como vulnerable.

Los registros del Ministerio de Sanidad (SINAC) confirman que las fuentes de abastecimiento hídrico de El Bohodón superan los límites de 50 mg/L. Esto es un problema gravísimo, ya que las autoridades advierten que el consumo de agua contaminada por nitratos aumenta el riesgo de padecer cáncer.

Próximas actuaciones

Lo de El Bohodón no es un caso aislado. Por toda la región se suceden las macrogranjas “a medida”, es decir, eludir los controles ambientales autonómicos evitando superar el límite de cerdos. En una provincia donde ya hay más de 280.000 cabezas de ganado, instalar otra macrogranja más cerca de una población que ya tiene varias a su alrededor roza la negligencia institucional.

Es por esto que la Coordinadora Stop Ganadería Industrial y los propios vecinos de El Bohodón instan al consistorio a denegar las licencias para la nueva macroinstalación y, de paso, que se pongan las pilas respecto a estas “trampas a la ley” que solo les benefician a ellos.

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