· Apuesta por los Servicios Energéticos para conseguir el ahorro
energético del 9% previsto para 2016.
· La Directiva incluye medidas como la renovación de un 3% de los
edificios públicos al año y la obligatoriedad de auditorías energéticas
cada 3 años en las grandes empresas.
La Unión Europea acaba de publicar la Directiva de Eficiencia Energética para
impulsar la consecución del objetivo Triple 20 fijado en 2008. El texto apuesta por el
desarrollo de los servicios energéticos para reducir tanto los consumos energéticos
del sector de la industria y la edificación y como las emisiones de CO2.
Pese a su voto en contra, España tendrá que transponer esta directiva a mediados de
2014, creando nuevas normas y regulación en materia de eficiencia energética.
Para la Asociación de Empresas de servicios Energéticos, ANESE, nos encontramos
ante una oportunidad única que permitirá crear 300.000 puestos de trabajo que
podrían, además, favorecer el reciclaje de profesionales provenientes de sectores
castigados como la construcción.
Sector en crecimiento
A pesar de una coyuntura económica adversa, los servicios energéticos crecieron en
nuestro país un 10% en 2011 y este año se prevé una cifra de crecimiento en torno al
7%. Según Rafael Herrero, Presidente de ANESE, “se trata de un mercado que tiene
capacidad para luchar contra la crisis y contribuir a la reducción de nuestra
dependencia energética, que en 2012 costará a los españoles 60.000 millones de
euros”.
Además, Herrero ha señalado que “en un momento como éste no podemos permitir
perder 300.000 puestos de trabajo y dejar pasar la oportunidad de impulsar un sector
necesario para mejorar nuestra competitividad, una de las tareas pendientes de la
economía española. Debemos reclamar soluciones capaces de reducir las facturas
del usuario y la factura energética de España y esas soluciones residen en el
ahorro y la eficiencia energética”.
Para ANESE, es vital que España se comprometa con la eficiencia energética, no sólo
por evitar las sanciones europeas sino por la necesidad de desarrollar un mercado con
capacidad para luchar contra la crisis. “Tanto las normativas europeas como nuestra
propia situación económica indican que la ineficiencia energética supone un
sobrecoste para nuestro país, ya que aumenta la dependencia energética y el pago
por emisión de gases. Con la situación económica actual no podemos permitir que
esta situación continúe; la eficiencia energética es el único camino posible para reducir
este gasto”.
La crisis no debe ser la excusa, sino la razón para apostar por la eficiencia como una
herramienta que aumente nuestra competitividad y nos permita reformar nuestro
modelo productivo.
Objetivos concretos
Según la Directiva Europea, a partir de 2014 los estados miembros deberán
comprometerse a renovar cada año el 3% de los edificios de la administración central,
siendo la Comisión Europea la que evalúe los progresos realizados por cada país.
Además, se imponen las auditorías energéticas obligatorias a las grandes empresas y
la promoción de tecnologías eficientes como al cogeneración y las redes de distritrito
de frío y calor.
La Directiva también mira por el usuario demandando una mayor información sobre
sus consumos y facturación. Se persigue que el usuario final tenga instalado su propio
contador inteligente a precios competitivos y se garantice que recibe información en
tiempo real sobre su consumo, con una frecuencia que le premita gestionarlo
directamente o a través de empresas especializadas en gestión energética como las
empresas de servicios energéticos.
Estas medidas contribuirán a concienciar a los ciudadanos y empresarios sobre el
valor de la eficiencia e impulsarán un mercado con un enorme potencial que no
debemos desaprovechar.


















