Manifiesto por la Transición Proteica: un centenar de científicos ‘apuestan’ por una dieta basada en proteínas vegetales

Publicado el: 16 de septiembre de 2025 a las 09:23
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Manifiesto Transición Proteica centenar científicos apuestan dieta basada proteínas vegetales

Adoptar una dieta rica en proteínas vegetales se ha convertido en una opción cada vez más valorada tanto por sus beneficios para la salud como por su contribución al cuidado del medio ambiente. Las proteínas de origen vegetal, presentes en alimentos como las legumbres, los frutos secos, las semillas, los cereales integrales y algunos vegetales, ofrecen todos los aminoácidos esenciales necesarios para el buen funcionamiento del organismo, especialmente si se combinan de forma adecuada.

El impacto ambiental constituye otro de los grandes argumentos a favor. La producción de estas últimas requiere menos agua, menos tierra y genera menores emisiones de gases de efecto invernadero que la ganadería intensiva.



Proteínas vegetales que también ayudan a frenar el cambio climático

Más de 100 investigadores, médicos, nutricionistas y docentes universitarios españoles han declarado “la urgente necesidad de una transición hacia dietas mayoritariamente vegetales” para revitalizar el campo español, afrontar la emergencia climática y frenar la propagación de enfermedades cardiovasculares. En el día de hoy, más de un centenar de académicos y profesionales españoles de la nutrición, ciencias ambientales y relacionadas han publicado el “Manifiesto por la transición proteica”.

Consideran que el fomento de dietas mayoritariamente vegetales es “fundamental para abordar las crisis interconectadas de la emergencia climática, el sufrimiento animal, la pérdida de biodiversidad y la salud pública”. En la actualidad, la producción cárnica emplea el 80% del suelo agrícola y causa el sacrificio de 70.000 millones de animales anualmente, sin contar a los animales acuáticos.



Emite el 37% del metano y el 65% del óxido nitroso a nivel global, dos gases de efecto invernadero con un gran potencial de calentamiento. Las macrogranjas contribuyen a la contaminación del agua por nitratos, afectando ya a más de 220.000 personas y 257 municipios españoles.

Irene Martín, Doctoranda en Biotecnología y firmante del manifiesto, apunta: “Necesitamos un planeta sano no sólo para nuestra supervivencia sino para disfrutar de una calidad de vida para todas las personas por igual. La biodiversidad de nuestros ecosistemas juega un papel fundamental en ello, ya que mantiene los distintos equilibrios entre especies que aseguran que todas tengan un lugar, su nicho ecológico”.

Según los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura,
España lidera el consumo de productos cárnicos en la Unión Europea, con casi 105 kilogramos por persona y año, unos 2 kilogramos por semana. Son 7 veces más que los 300 gramos semanales máximos recomendados por la Comisión EAT Lancet, formada por 40 científicos internacionales.

En España, más de 10 millones de personas sufren enfermedades cardiovasculares y más de 120.000 fallecen cada año por causas relacionadas. El departamento de salud pública de Harvard y la Universidad de Purdue, concluyen que sustituir la carne roja por proteínas vegetales reduce el riesgo de enfermedades cardiacas.

Meir Stampfer, profesor de epidemiología y nutrición y autor del estudio, señaló: “Si sustituimos las hamburguesas por galletas o patatas fritas no estamos más sanos. Pero si sustituyes la carne roja por fuentes saludables de proteínas vegetales, como frutos secos y alubias, obtienes un beneficio para la salud”.

De acuerdo a los nutricionistas Aitor Sánchez y Lucía Martínez: “Actualmente el patrón dietético que más interés tiene para prevenir enfermedades no transmisibles es el de las dietas basadas en vegetales. Estos beneficios no se deben en exclusiva a los compuestos beneficiosos que tienen los productos vegetales frescos, sino a la mejora que observamos al sustituir proteína de origen animal por proteína vegetal (legumbres, frutos secos y cereales integrales). Esta herramienta nos permite no solo prevenir, sino diseñar la dietoterapia de diferentes patologías”.

Soberanía alimentaria en España

El manifiesto aboga por la soberanía alimentaria española: “En España, se importa el 60% de las legumbres que se consumen, mientras que buena parte de l suelo agrícola se destina a cultivos destinados a la ganadería. Apostar por una alimentación más vegetal representa una oportunidad real para revitalizar el campo, diversificar cultivos y construir un sistema alimentario más justo, resiliente y sostenible”.

Los científicos firmantes apuntan al papel de las cadenas de supermercados para que esta transformación sea posible, ya que “son el eslabón con mayor poder económico de la cadena alimentaria, y por tanto con mayor responsabilidad”. El 90% de las emisiones de los supermercados europeos provienen de su cadena de suministro, y la mitad procede n de la carne y los lácteos. La comunidad investigadora firmante solicita a los supermercados “la adopción de planes de acción climática con una estrategia de transición proteica, que debería incluir la
paridad de precios, las promociones y la colocación de productos alternativos junto a los de origen animal”.

Señalan que esta sería la política adecuada para “revertir los impactos negativos del actual sistema alimentario en nuestra salud, el planeta y los animales”. Ajustar la oferta de proteínas para apoyar dietas ricas en vegetales podría ser la forma más efectiva de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector de la distribución alimentaria.

Según el IPCC, este cambio podría reducir las emisiones del sector hasta en un 30%. Es una estrategia de mitigación climática, siguiendo el ejemplo de Países Bajos , que ahorra dinero, ya que los alimentos vegetal es necesitan menos tierra, agua y energía, haciéndolas más asequibles en su producción.

Las proteínas de origen animal tienen una huella ambiental mucho más alta que las proteínas vegetales (eso sin contar el mayor perjuicio para la salud). La expansión ganadera contribuye a la contaminación de suelos y aguas por exceso de nitratos, antibióticos y residuos orgánicos y genera metano (CH₄), un gas de efecto invernadero con un poder de calentamiento 28 veces superior al del CO₂, entre otros efectos nocivos. Por tanto, este manifiesto se antoja más que necesario y urgente. ECOticias.com