Indignada por las carreteras en mitad del Amazonas, una bióloga brasileña instaló 30 puentes aéreos entre las copas de los árboles: ya ha salvado a miles de monos de ser atropellados

Publicado el: 24 de junio de 2026 a las 18:49
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Mono cruzando un puente aéreo sobre una carretera de la Amazonia brasileña para evitar atropellos

Un mono que baja de los árboles para cruzar una carretera no está haciendo una simple travesía. Está entrando en una zona de ruido, velocidad y riesgo, justo en el punto donde la selva se rompe por el asfalto. En la Amazonia brasileña, esa escena se repite con primates, zarigüeyas, ardillas y otros animales que viven casi siempre en las copas.

Por eso el Proyecto Reconecta está probando una solución tan sencilla como potente. Puentes elevados de cuerda, cable y redes para que la fauna arborícola cruce por arriba mientras los coches pasan por abajo. La actualización más reciente del Smithsonian habla de 39 puentes construidos desde 2022, con 32 en una carretera federal entre Roraima y Amazonas y 7 más en Alta Floresta, en Mato Grosso.



Un problema en las copas

Las carreteras acercan pueblos, mercancías y servicios. Pero en una selva tropical también pueden cortar los caminos invisibles que muchos animales usan cada día entre ramas, troncos y lianas. Para una especie arborícola, bajar al suelo no es una anécdota. Puede ser una emergencia.

El efecto no se limita al atropello. Cuando una vía separa dos fragmentos de bosque, algunos animales dejan de cruzar y quedan aislados. En la práctica, eso complica buscar alimento, encontrar pareja y mantener poblaciones sanas. Y ahí empieza un problema silencioso.



La idea de Reconecta

El proyecto está liderado por la bióloga Fernanda Abra, especialista en ecología de carreteras y fellow del Smithsonian. Su trabajo busca reducir muertes de fauna y recuperar la conectividad de bosques fragmentados con soluciones pensadas para la infraestructura amazónica.

Los puentes de dosel funcionan como pasos de fauna en altura. Están hechos con cables de acero, cuerdas y redes de nylon, y se instalan entre postes o árboles para imitar, en lo posible, las ramas que antes conectaban la selva. Cada estructura se vigila con cámaras trampa para saber qué especies se acercan, cuáles cruzan y cuáles todavía la evitan.

Miles de cruces seguros

Los primeros resultados son prometedores, aunque conviene leerlos con calma. En la BR-174, el Smithsonian señala que ya se han registrado cientos de cruces de ocho especies arborícolas, incluido el tamarino de manos doradas. No es poca cosa para una carretera que atraviesa una zona especialmente sensible de la Amazonia.

En Alta Floresta, las siete estructuras urbanas han dado un salto todavía más visible. En marzo de 2025 ya sumaban casi 2000 cruces de seis especies, según la actualización firmada por Fernanda Abra en el Smithsonian. En junio de 2026, 3 Biomas recogió que el seguimiento de 15 meses rondaba ya las 15.000 travesías, con primates y otros mamíferos usando estos pasos de forma habitual.

Los monos que más lo necesitan

Alta Floresta es un punto clave porque concentra una gran riqueza de primates. El Smithsonian indica que allí viven 12 especies de primates, seis de ellas en zonas urbanas. Entre ellas están el zogue-zogue de Alta Floresta (Plecturocebus grovesi), descrito por la ciencia en 2019 y en peligro crítico, y el mico de Schneider (Mico schneideri), una especie amenazada descrita en 2021.

¿Qué significa esto para el lector? Que no hablamos solo de evitar un atropello aislado. Hablamos de mantener conectados pequeños grupos de animales que ya viven en un paisaje dividido por calles, avenidas, fincas y carreteras. Si la conexión se corta, la población se debilita poco a poco.

El papel indígena

Una de las claves del proyecto no está solo en la ingeniería, sino en quién conoce el territorio. En la BR-174, el Proyecto Reconecta trabajó con el pueblo indígena Waimiri-Atroari, la Universidad Federal de Amazonas, el Gobierno brasileño y otros socios. Esa colaboración ayudó a decidir dónde colocar las estructuras y cómo seguir el movimiento de los animales.

El propio Proyecto Reconecta explica que su objetivo es unir tecnología, investigación científica y conocimiento tradicional indígena para reducir los impactos de la expansión de carreteras en la Amazonia. Dicho de forma más simple, se trata de construir mejor donde antes solo se abría paso.

No todo está resuelto

El éxito de los puentes no significa que el problema haya desaparecido. En junio de 2026, 3 Biomas informó del atropello de un zogue-zogue de Alta Floresta y recordó que los accidentes siguen siendo un desafío para investigadores, vecinos y autoridades. La misma información señala que hay nuevas estructuras previstas en zonas donde todavía se registran atropellos.

También aparece otro reto muy cotidiano, pero peligroso. Las líneas eléctricas. El equipo del Smithsonian explica que algunos animales usan cables cuando no hay ramas y pueden electrocutarse, por lo que la siguiente fase incluye aislamiento, rebaja de tendidos y barreras para evitar saltos desde los puentes a la red eléctrica.

Una carretera menos dura

El Reconecta ha recibido el Premio Whitley 2024 por su trabajo con puentes de bajo coste para proteger mamíferos arborícolas de los impactos de la BR-174. El reconocimiento no es solo simbólico. También ayuda a ampliar una idea que puede repetirse en otros puntos de Brasil y de otros países tropicales.

El Departamento Nacional de Infraestructura de Transportes de Brasil también ha presentado el proyecto como una vía para una infraestructura más sostenible. En palabras de Fernanda Abra, recogidas por el propio organismo, «desarrollamos un modelo estándar industrial de puente de dosel con un equipo de ingenieros y podrá replicarse en otras carreteras».

Un modelo para copiar

La imagen final es sencilla. Un coche circula por debajo y un mono cruza por arriba, sin tocar el asfalto. Pero detrás hay cámaras, datos, comunidades locales, permisos, mantenimiento y una pregunta de fondo. ¿Podemos construir carreteras sin convertirlas en una trampa para la vida silvestre?

La respuesta, al menos en estos tramos de la Amazonia, empieza a ser más clara. Los puentes de dosel no sustituyen a la conservación del bosque, ni resuelven por sí solos la pérdida de hábitat. Pero ayudan justo donde el daño ya existe. Y eso se nota.

La actualización oficial del Proyecto Reconecta ha sido publicada por el Smithsonian’s National Zoo and Conservation Biology Institute, donde Fernanda Abra explica los avances de estos puentes de dosel en Brasil.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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