Naturgy ha puesto en marcha el Bosque Naturgy en Ladrillar, en Cáceres, para recuperar una zona forestal dañada por el incendio que golpeó Las Hurdes en el verano de 2022. La actuación cubre unas 10 hectáreas y combina restauración ecológica, captura de CO₂ y empleo local, tres piezas que muchas veces se anuncian por separado, pero que aquí van de la mano.
La compañía estima que este nuevo bosque podrá absorber alrededor de 3500 toneladas de CO₂ durante un periodo de permanencia de 50 años. No es una cifra para resolver por sí sola el problema climático, claro, pero sí una señal importante en un territorio que sufrió pérdida de biodiversidad, degradación del suelo y más riesgo de erosión tras las llamas.
Qué se va a recuperar
El proyecto se ubica en Ladrillar, dentro de la comarca cacereña de Las Hurdes. La zona quedó marcada por un incendio forestal que afectó a miles de hectáreas y dejó consecuencias ambientales, sociales y económicas.
En la práctica, lo que se busca es que el suelo vuelva a sujetarse, que el agua se infiltre mejor y que la vegetación recupere poco a poco su papel en el ecosistema. Después de un gran incendio, el problema no termina cuando se apagan las llamas. Empieza otra carrera más silenciosa, la de evitar que la tierra se empobrezca.
La intervención forma parte de la iniciativa corporativa «Energía con vida», con la que Naturgy quiere integrar la biodiversidad en su actividad y restaurar entornos naturales vinculados a sus proyectos.
Árboles para sujetar el suelo
La actuación contempla la plantación de especies forestales autóctonas adaptadas al entorno. Entre ellas figuran el pino resinero, el roble melojo, la encina, el madroño y el peral silvestre.
La elección no es decorativa. Estas especies ayudan a estabilizar el terreno, favorecen la infiltración de agua y contribuyen a que el monte recupere estructura. En un paisaje quemado, cada raíz cuenta.
También hay un punto clave que no siempre se ve en una foto de reforestación. No basta con plantar árboles. Hace falta escoger especies que encajen con el clima, el suelo y la biodiversidad local, porque un bosque mal diseñado puede acabar siendo frágil frente a sequías, plagas o nuevos incendios.
Flores para atraer vida
El Bosque Naturgy no se apoya solo en árboles. El proyecto incorpora plantas aromáticas y melíferas como lavanda, romero y tomillo, que pueden atraer polinizadores y reforzar los servicios naturales del territorio.
¿Qué significa esto en el día a día? Que una ladera restaurada puede convertirse también en un pequeño refugio para abejas, mariposas y otros insectos. Y eso se nota. Sin polinizadores, muchos ecosistemas pierden una parte esencial de su equilibrio.
Además, estas especies abren la puerta a actividades rurales vinculadas a la apicultura, los aceites esenciales o el agroturismo. No se trata solo de cubrir de verde una parcela, sino de recuperar funciones ecológicas y, en buena parte, oportunidades para quienes viven cerca.
Un enclave protegido
El proyecto se desarrolla con la colaboración de Grupo Sylvestris en el Monte de Utilidad Pública número 8 «Comunal del Valle de Riomalo». La zona forma parte de la Red Natura 2000 y se encuentra en la ZEC «Las Hurdes» y la ZEPA «Hurdes».
Estos espacios tienen un valor ambiental especial porque albergan especies protegidas y hábitats de interés comunitario. Entre las especies citadas en la nota oficial figuran el buitre negro, la cigüeña negra y el halcón abejero.
Nieves Cifuentes, responsable corporativa de Medio ambiente de Naturgy, ha resumido el sentido del proyecto con una idea sencilla. «Proyectos como este reflejan nuestra voluntad de contribuir activamente a la recuperación de los ecosistemas y al bienestar de las comunidades locales».
CO₂ durante 50 años
La absorción prevista ronda las 3500 toneladas de CO₂ en 50 años. Esta estimación depende de la evolución del bosque, de su mantenimiento y de que el proyecto conserve su permanencia en el tiempo.
Aquí conviene poner el dato en contexto. Una plantación no compensa de inmediato el daño de un incendio ni borra las emisiones ya liberadas. Pero sí puede actuar como una herramienta más dentro de la restauración del paisaje, sobre todo si va acompañada de seguimiento, diversidad de especies y gestión del riesgo.
Naturgy prevé registrar el proyecto en la Oficina Española de Cambio Climático. Ese paso lo vincula con los objetivos nacionales de descarbonización y neutralidad climática, aunque el verdadero examen se medirá sobre el terreno, año tras año.
Empleo verde en Las Hurdes
El proyecto también tiene una parte social. Según la información oficial, la actuación prioriza la contratación de personas en situación de vulnerabilidad y promueve acciones de formación y capacitación.
Hasta abril de 2026, la obra en la que se integra el Bosque Naturgy había involucrado a 44 trabajadores y acumulado 88 horas de formación. Puede parecer una cifra modesta, pero en zonas rurales cada empleo cercano pesa más que en una gran ciudad.
Más del 70 por ciento de la inversión asociada a la actuación permanece en el ámbito local. Eso significa apoyo a empresas y servicios de la zona, y también un pequeño impulso al empleo verde. No es poca cosa en comarcas donde fijar población sigue siendo uno de los grandes retos.
El reto empieza ahora
Restaurar un bosque no termina el día de la plantación. Los primeros años serán decisivos para comprobar si los árboles arraigan, si las especies aromáticas prosperan y si el suelo empieza a recuperar estabilidad.
El cambio climático añade presión, con veranos cada vez más duros, más calor y un riesgo de incendio que preocupa especialmente en zonas mediterráneas. Por eso, el éxito del proyecto dependerá tanto de lo que se planta como de cómo se cuida después.
El comunicado oficial ha sido publicado por Naturgy.











