Batteryfly impulsa el reciclaje de baterías eléctricas en Zaragoza con una inversión de 6 millones de euros para construir una planta industrial clave en la gestión sostenible de residuos tecnológicos.
El proyecto permitirá recuperar materiales críticos y dar una segunda vida a baterías de vehículos eléctricos, reforzando la economía circular y la autonomía industrial en el sector energético europeo.
La nueva planta estará equipada con tecnología de última generación que permitirá el procesamiento eficiente y seguro de baterías de diferentes tipos y tamaños.
La operación de esta planta contribuirá a la economía local, generando empleos y fomentando el desarrollo industrial en la región.
Batteryfly impulsa el reciclaje de baterías eléctricas en Zaragoza
La nueva planta permitirá reciclar y reutilizar baterías, recuperar metales críticos y desarrollar almacenamiento energético.
La instalación proyectada en el Parque Tecnológico del Reciclado de Zaragoza representa un paso estratégico en la transición energética, ya que permitirá gestionar residuos derivados del crecimiento de la movilidad eléctrica y convertirlos en recursos reutilizables. Con una superficie de 12.000 metros cuadrados, la planta integrará procesos de reciclaje, reparación y reutilización de baterías, consolidando un modelo industrial basado en la economía circular.
Este enfoque es clave en un contexto en el que el aumento del uso de vehículos eléctricos genera un volumen creciente de baterías al final de su vida útil, lo que exige soluciones industriales capaces de cerrar el ciclo de los materiales y reducir la dependencia de recursos externos.
La recuperación de metales críticos es clave para la autonomía industrial europea
Uno de los elementos más relevantes del proyecto es la producción de «black mass», un material que contiene metales estratégicos como litio, cobalto, níquel y manganeso, esenciales para la fabricación de nuevas baterías. Estos recursos están catalogados como críticos por la Comisión Europea debido a su importancia y a la dependencia de importaciones.
El reciclaje de estos materiales permite reducir la presión sobre la extracción minera, disminuir el impacto ambiental y garantizar el suministro para la industria tecnológica y energética, lo que convierte a este tipo de instalaciones en piezas clave dentro de la estrategia europea de sostenibilidad y soberanía industrial.
La capacidad de reciclaje crecerá hasta decenas de miles de toneladas
La planta contará inicialmente con una capacidad superior a 1.000 toneladas anuales, aunque el proyecto contempla una ampliación progresiva que podría alcanzar las 75.000 toneladas en el medio plazo. Este crecimiento responde a la previsión de aumento del volumen de baterías procedentes de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.
Además, la instalación integrará áreas de desmontaje, testing, reparación y ensamblaje, lo que permitirá no solo reciclar baterías, sino también darles una segunda vida en aplicaciones como el almacenamiento energético, mejorando la eficiencia de los recursos y prolongando su uso.
La innovación tecnológica permitirá mejorar el ciclo de vida de las baterías
El proyecto incluye un centro de investigación y desarrollo que trabajará en la mejora de procesos industriales y en el diseño de nuevos componentes. Este enfoque permitirá optimizar la reutilización de baterías, mejorar su rendimiento y desarrollar soluciones avanzadas de almacenamiento energético, un elemento clave para la integración de energías renovables.
Asimismo, la certificación de sistemas y el desarrollo de nuevas aplicaciones posicionan la planta como un nodo tecnológico relevante dentro del sector, contribuyendo a impulsar la innovación en la gestión del ciclo de vida de las baterías.
La inversión y las ayudas públicas impulsan la transición energética
La nueva planta estará equipada con tecnología de última generación que permitirá el procesamiento eficiente y seguro de baterías de diferentes tipos y tamaños.
El proyecto forma parte del programa RENOCICLA gestionado por el IDAE y cuenta con financiación procedente de fondos europeos NextGenEU, lo que refleja el interés institucional por impulsar infraestructuras clave para la transición energética y la descarbonización de la economía.
Con una ayuda de 1,8 millones de euros, la iniciativa se sitúa entre las mejor valoradas a nivel nacional en su categoría, lo que refuerza su relevancia estratégica. Este tipo de inversiones permiten acelerar la transformación del modelo productivo hacia uno más sostenible, innovador y resiliente.
Este proyecto se enmarca dentro de las políticas europeas y españolas que buscan promover la economía circular y la gestión responsable de residuos electrónicos.
Batteryfly impulsa el reciclaje de baterías eléctricas en Zaragoza como parte de una estrategia más amplia para transformar los residuos en recursos y fortalecer la economía circular.
La combinación de innovación tecnológica, recuperación de materiales críticos y apoyo institucional demuestra que el reciclaje de baterías será un elemento clave para garantizar el futuro sostenible de la movilidad eléctrica y la transición energética.












