En algunos supermercados Mercadona de Portugal ya puedes devolver latas y botellas de plástico vacías y recuperar dinero. El sistema funciona con un depósito de 0,10 euros por envase que se paga al comprar la bebida y se devuelve cuando el envase regresa a un punto de retorno.
En España, el tema vuelve con fuerza por un dato oficial. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico calculó que en 2023 la recogida separada de botellas de plástico de un solo uso para bebidas se quedó en el 41,3%, lejos del objetivo legal, y eso activa la obligación de implantar un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR). La norma apunta a un plazo de dos años y la fecha que todos miran es noviembre de 2026.
Qué es el SDDR y por qué es diferente
El SDDR es un sistema de reciclaje con “recompensa” incorporada. Pagas un pequeño depósito al comprar la bebida y lo recuperas cuando devuelves el envase vacío. ¿El efecto inmediato? A ese envase le pones cara de “moneda”, no de residuo.
En países donde lleva años funcionando, la devolución se convierte en una rutina. Alemania, por ejemplo, presenta su sistema de depósito de envases de un solo uso con tasas de retorno de más del 98% y con miles de millones de envases recogidos cada año.
Portugal ya lo ha puesto en marcha con Volta
Portugal arrancó su sistema el 10 de abril de 2026 y lo ha bautizado como Volta. Incluye envases de bebidas de un solo uso de metal y plástico (PET) de hasta 3 litros, con un depósito de 10 céntimos por unidad. El reembolso puede llegar como cupón para cobrar en caja, vale de descuento o devolución digital.
Lo interesante es que han ido por fases para que el consumidor no se pierda. Hasta el 9 de agosto de 2026 se aceptan sobre todo los envases identificados con el logotipo Volta, y desde el 10 de agosto la integración se amplía al conjunto de estos envases. Es un detalle pequeño, pero evita mucha confusión en el día a día.
El 41,3% que ha encendido la mecha en España
El informe oficial, fechado en noviembre de 2024, lo resume sin rodeos. En 2023 solo se recogió separadamente el 41,3% en peso de estas botellas, cuando el objetivo para ese año era del 70%. Ese incumplimiento es el que hace saltar la obligación de implantar un SDDR a nivel nacional.
Las cifras ayudan a entender la escala. El documento estima 214.039 toneladas de botellas puestas en el mercado en 2023 y unas 88.499 toneladas recogidas separadamente sumando la vía de entidades locales y recogidas privadas o complementarias. Con esa diferencia, el salto hasta el 70% no se logra solo con campañas.
Lo que dice la ley sobre envases y depósito mínimo
El Real Decreto 1055/2022 detalla cómo debe activarse el sistema. Cuando se confirma el incumplimiento, el Ministerio lo comunica y los productores disponen de seis meses para tramitar la autorización del sistema y de dos años para ponerlo en funcionamiento. Ahí es donde aparece el horizonte de noviembre de 2026.
También aclara qué envases entrarían. La obligación nace por las botellas de plástico de bebidas de hasta 3 litros, pero el propio texto añade que, para asegurar la viabilidad, se incluirán además las latas y los envases de cartón para bebidas de esos mismos productos.
Y hay un punto clave para el bolsillo. El depósito se fija en una cuantía igual o superior a 10 céntimos por unidad, se traslada hasta el consumidor final y se recupera al devolver el envase en los puntos que defina el sistema. Dicho de otra manera, pagarás un extra, pero solo si no lo devuelves.
Por qué noviembre de 2026 se ve muy justo
Montar un SDDR nacional no es solo colocar máquinas. Hace falta logística, sistemas antifraude, cambios de etiquetado y una red de devolución que funcione igual en una gran ciudad que en un pueblo turístico en verano. Y eso, como pasa con tantas cosas, se nota cuando lo intentas bajar a la calle.
En ese contexto, el sector ya se está organizando. El País ha informado de la existencia de una asociación creada por representantes de la distribución y fabricantes de bebidas para impulsar el sistema, y su portavoz, Antonio Romero, ha insistido en que debe coordinarse con Portugal porque “hay efectos fronterizos”. También ha defendido que el modelo debería parecerse al portugués en la parte que vive el consumidor, porque es ahí donde se juega el éxito.
Qué cambiará para ti y qué se busca conseguir
Para el ciudadano, la escena será muy cotidiana. Compras una lata o una botella, pagas el depósito y, cuando te venga bien, la devuelves para recuperar ese dinero. Si alguna vez se te han acumulado envases en casa “para el amarillo”, el gesto se parecerá, solo que con incentivo directo.
El objetivo ambiental es claro, más retorno significa menos envases perdidos y un material más limpio y separado, que suele reciclarse mejor. Los países con tasas de retorno muy altas muestran que el depósito empuja a devolver, incluso cuando hay prisa o cuando el contenedor está lejos. No es poca cosa.
Si el calendario se mantiene, el depósito en las bebidas podría ser una de las grandes novedades en la compra diaria a partir de 2026.
El informe oficial sobre la recogida separada de botellas de plástico de un solo uso para bebidas en 2023 se ha publicado en la web del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.













