Descubren una especie de abejas híbridas capaz de acabar con el parásito que está destruyendo el 62% de las colonias y el hallazgo da esperanza a la agricultura

Publicado el: 25 de abril de 2026 a las 12:48
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Abejas híbridas entrando en colmena resistentes al ácaro varroa en estudio científico.

Cada vez que llega la floración, la apicultura se juega mucho más que la miel. Sin colmenas sanas, parte de la polinización de frutales, hortalizas y cultivos industriales se complica, y eso termina entrando por la puerta del supermercado. ¿Y si una de las pistas para resistir estuviera ya en una abeja que lleva años sobreviviendo “a su manera”?

Un equipo de la Universidad de California en Riverside ha estudiado una población híbrida de abejas melíferas del sur de California y ha encontrado algo poco habitual. El trabajo, publicado el 27 de marzo de 2026 en Scientific Reports, muestra cargas más bajas del ácaro Varroa destructor y una diferencia que aparece incluso en la fase larvaria.



Unas pérdidas que ya afectan a la comida

El dato más directo llega de los grandes sondeos de apicultura en Estados Unidos. En el informe anual 2024-2025, que cubre del 1 de abril de 2024 al 1 de abril de 2025, los apicultores estimaron una pérdida del 55,6% de sus colonias gestionadas, la cifra más alta desde que se registran estas encuestas. Es el tipo de número que explica por qué el sector habla de crisis sin matices.

Cuando se mira a las explotaciones más grandes, la situación puede ser todavía más dura. La Honey Bee Health Coalition, con datos administrados por Project Apis m., informa de una pérdida media del 62% en apicultura comercial y estima el impacto económico en más de 600 millones de dólares entre ingresos perdidos y costes de reposición. No es poca cosa, porque un país con menos colmenas también tiene menos margen para polinizar y producir. 



El ácaro varroa, pequeño pero letal

Varroa destructor no mata de golpe, pero desgasta a la colmena desde dentro. Se alimenta del “cuerpo graso” de la abeja, un tejido clave para almacenar energía y sostener su sistema inmune, con funciones comparables en parte a las de un hígado. Con ese daño, las abejas adelgazan, enferman más y viven menos.

El ácaro también actúa como vía de entrada de virus. Entre los más citados están el virus de las alas deformes y el virus de la parálisis aguda, que acortan la vida de las obreras y reducen la capacidad de la colonia para recuperarse. Por eso los apicultores recurren a tratamientos químicos, aunque su eficacia puede bajar con el tiempo y el manejo se vuelve una carrera constante.

La abeja híbrida que aguanta mejor

En el sur de California existe una población de Apis mellifera que no encaja en el molde de la apicultura comercial. En buena parte procede de colonias ferales que viven en árboles y se ha descrito como muy extendida, desde San Diego hasta Fresno. Además, su ADN refleja una mezcla de linajes europeos occidentales, europeos orientales, de Oriente Medio y con cierta ascendencia africana.

Para comprobar si esa “resistencia” era real, el equipo monitorizó 236 colonias durante cuatro años, entre 2019 y 2022, y comparó colmenas con reinas híbridas locales frente a colmenas con reinas comerciales. En el artículo científico se señala además el umbral de referencia en campo, 3 ácaros por cada 100 abejas obreras, a partir del cual suele recomendarse tratar.

Los resultados son una ventaja clara, pero no una inmunidad. Las colonias con reinas híbridas locales tuvieron de media un 68% menos de ácaros y fueron más de cinco veces menos propensas a superar el umbral que obliga a intervenir con químicos. En otras palabras, el parásito sigue ahí, pero la colmena aguanta con menos “presión” y menos tratamientos.

La defensa empieza antes de volar

Varroa necesita entrar en las celdas de cría para reproducirse, así que el equipo llevó la pregunta al laboratorio. Hicieron ensayos de elección con larvas en desarrollo y comprobaron si los ácaros se sentían igual de atraídos por la cría de las abejas híbridas que por la de las comerciales. No lo estaban, y la diferencia fue especialmente marcada en larvas de unos siete días.

La autora principal, Genesis Chong-Echavez, lo resumió así, “What surprised me most was the differences showed up even at the larval stage”. La frase importa porque sugiere un mecanismo que no depende solo de comportamientos de las obreras adultas, como limpiar o retirar cría. Podría haber señales químicas o rasgos genéticos que hacen que la larva resulte menos “atractiva” para el ácaro.

Qué puede cambiar a partir de ahora

Este hallazgo no invita a bajar la guardia, más bien a afinar la estrategia. Las abejas estudiadas no están libres de varroa y el control del ácaro sigue siendo necesario, sobre todo en sistemas de polinización intensiva. Lo valioso es que se demuestra de forma consistente que una población local puede mantener cargas más bajas en condiciones reales.

También deja una lección sobre cómo se construye una solución. Boris Baer, coautor del trabajo, recuerda que “This question did not start in the lab. It started in conversations with beekeepers”, una pista de que el campo llevaba tiempo viendo algo distinto. Ahora toca identificar qué genes o señales químicas están detrás y estudiar si se pueden incorporar a programas de cría sin perder productividad.

Para el lector, hay un recordatorio simple. Las abejas lo tienen más fácil cuando hay flores variadas, agua y menos pesticidas en jardines y campos, y eso se puede favorecer desde lo cotidiano, aunque sea en una terraza o en un huerto urbano. 

El estudio completo se ha publicado en Scientific Reports y puede consultarse en la página oficial de Nature.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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