Los toros embolaos en Vejer vuelven a situarse en el centro de la polémica tras la negativa del Ayuntamiento a incrementar este festejo. Desde ENEBRO–Ecologistas en Acción denuncian que se trata de maltrato animal subvencionado con dinero público. Y defienden que esta práctica no representa a la mayoría de la sociedad vejeriega.
Toros embolaos en Vejer: rechazo al maltrato animal
Ecologistas en Acción apoya al Ayuntamiento de Vejer. Y denuncia que incrementar los toros embolaos supone más maltrato animal y no representa a la mayoría social.
Las encuestas muestran que la mayoría de los españoles no asisten ni apoyan las corridas de toros ni la tauromaquia. Esto desmiente las afirmaciones de que los grupos pro taurinos representan a comunidades enteras que se oponen a las restricciones de estas prácticas.
Los datos indican que estas asociaciones no representan la voluntad colectiva de pueblos como Vejer. Ni reflejan tradiciones arraigadas, que en este caso se remontan a décadas recientes.
Ecologistas apoyan la decisión del Ayuntamiento
El espectáculo de la tortura animal solo puede hacernos una sociedad más insensible y bárbara. Nunca el sufrimiento o la muerte puede ser una diversión. Y pensamos que en ENEBRO no están solos observando la evolución de la sociedad española mediante la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España del Ministerio de Cultura, 2018-2019.
La misma indicaba que tan solo el 8% de la población acudió a algún festejo taurino durante 2018. Y solo el 5,8% asistió a un festejo en plaza. El Estudio de la Fundación BBVA ‘Visión y Actitudes hacia los Animales en la Sociedad Española’ en 2022 explica que casi 8 de cada 10 personas se manifiestan contra el uso de animales en la tauromaquia.
Por otro lado, el perfil de personas que van a una corrida es el de un varón mayor de 50 años. Este es realmente un perfil segmentado y residual.
La tauromaquia no representa a la mayoría social
Por eso no resulta creíble la manifestación de la Peña Toro Embolao de Vejer cuando se autoadjudica la representación de todo el pueblo en su lamento por negárseles torturar a un animal más, “un NO a los aficionados de esta fiesta, un NO a una tradición que nuestros antepasados levantaron y que hoy día seguimos sus pasos, en definitiva un NO a Vejer”.
Los datos no dicen que ellos sean la representación de Vejer; ellos solos no son el pueblo. Y tampoco son muy creíbles con eso de “nuestros antepasados”, cuando su supuesta tradición solo tiene 50 años, según ellos mismos han explicado.
Querer justificar un acto de maltrato animal con el supuesto beneficio económico a la hostelería local supone, además del nuevo tópico cansino, es la clara manifestación de una escasa sensibilidad y una carencia absoluta de empatía animal.
Toros embolaos en Vejer: tradición reciente y legitimidad cuestionada
Y Vejer no necesita incultura y sufrimiento para ser visitada. Por suerte ofrece muchos otros valores: historia, arquitectura, arqueología, gastronomía, tipología urbana de pueblo blanco andaluz…
Desde el punto de vista de la protección animal, aunque en España tenemos una reciente ley de Protección de los Derechos y el Bienestar de los Animales (Ley 7/2023, de 28 de marzo), se excluye de la protección a los toros, vaquillas y novillos usados en festejos taurinos.
De esta manera, nuestro país se sigue acogiendo a una ley redactada hace 33 años (Ley 10/1991 de espectáculos taurinos), entorpeciendo la evolución social y el avance de la empatía con los animales. Por suerte, hay muchas personas que han decidido avanzar en la Historia y no quedarse estancadas en una Ley del siglo pasado.
Creemos que a este tipo de personas pertenecen la mayoría de las gentes de Vejer. ¡Que nadie hable en su nombre!
Cultura, turismo y bienestar animal
En la actualidad, en una sociedad que trata de avanzar en derechos sociales (incluyendo los derechos de los animales), es inconcebible que este tipo de festejos se sigan considerando algo normal, y más inconcebible aún, que sean considerados hechos culturales.
Los argumentos económicos vinculados a la hospitalidad local se consideran ampliamente como justificaciones débiles para el maltrato animal, revelando una empatía limitada e ignorando el atractivo cultural e histórico más amplio de la ciudad.
A pesar de los avances sociales en materia de bienestar animal, una legislación obsoleta aún protege las festividades taurinas, una situación cada vez más cuestionada por los ciudadanos que abogan por normas éticas acordes con los valores contemporáneos. Seguir leyendo en NATURALEZA.


















