Cómo comenzaron a volar los murciélagos: un asunto de gran interés en el campo militar y de la ingeniería

Publicado el 29 de abril de 2024 a las 19:38
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Murciélagos volar

El origen de las extraordinarias características aerodinámicas de vuelo de las especies en la naturaleza todavía es un misterio que ayudaría a mejorar, por ejemplo, a los actuales drones. Hay mucho interés desde el campo militar, de la ingeniería y de un sinfín de aplicaciones prácticas más, por entender por ejemplo el vuelo de los murciélagos, para fabricar maquinas que se les parezcan explica Norberto Giannini, científico del CONICET en la Unidad Ejecutora Lillo (UEL, CONICET-Fundación Miguel Lillo), que acaba de publicar un estudio en la revista internacional Communications Biology, del grupo Nature, en el que desveló junto a un equipo internacional cómo fue que comenzaron a volar los murciélagos en la era primitiva, una incógnita que permanecía sin respuesta y que podría abrir la puerta para desarrollos de ingenios y drones mucho más sofisticados.

Los murciélagos son un modelo de estudio perfecto en ese sentido: los únicos mamíferos voladores y uno de los tres ejemplos que ofrece la naturaleza de evolución del vuelo propulsado. “Pterosaurios, aves y murciélagos son los únicos vertebrados con la capacidad de vuelo con batido de alas -explica Giannini- y comparados con los insectos, son mucho más grandes. Pero los murciélagos tienen un vuelo muy sofisticado, porque su aparato alar está muy evolucionado y tienen muchísimos detalles de funcionamiento. Nosotros buscamos el murciélago fósil más antiguo que se descubrió, para ver cómo fue que se inició en el vuelo. Cómo fue que hizo esa primera transición del planeo al vuelo”.

Los murciélagos han pasado de planear a volar en el aire

En 1859, Charles Darwin ya había postulado teóricamente, en su libro El origen de las especies, que los murciélagos habían pasado de planear a volar en el aire. Hoy se sabe que esto pudo haber sido posible gracias a mutaciones de la mano que la convirtieron en palmeada y alargada y se integró en un bauplan (plan corporal) planeador preexistente.

El equipo de Giannini logró por primera vez comprobar esa teoría conjugando tres avances científicos: por un lado, tener un modelo computacional lo suficientemente apto para simular el vuelo de los murciélagos primitivos. Por otro lado, contar con el fósil de murciélagos más antiguo del que se tenga registro: Onychonycteris finneyi.

Un animal que vivió hace 52 millones de años, en el Eoceno temprano, de los que se hallaron dos fósiles en 2008 y están conservados en Canadá y Nueva York. En tercer lugar, emular la atmósfera de esa época, con el fin de establecer los mecanismos implicados en la evolución del vuelo propulsado en los mamíferos en el medio que les tocó para evolucionar, que era mucho más densa que la actual.

Aves y mamíferos vuelan aleteando, moviendo sus alas, se propulsan en el aire. En contraste a otras especies que hacen planeo, como la ardilla voladora, los murciélagos utilizan su fuerza muscular y sus alas. Esa transición es biomecánicamente muy demandante, es difícil”, explica Giannini. “Los desafíos en el medio aéreo para volar son muchos desde el punto de vista biomecánico. El animal tiene que superar la gravedad, los riesgos de chocar, caerse. Además, el aire es un fluido poco denso comparado con el agua, entonces es difícil usarlo para desplazarse. Volar significa pasarle energía al aire en una forma específica. Lo mismo pasa con un pez que está aleteando dentro del agua, pero el medio fluido es más fácil de operar desde el punto de vista de la fuerza que el animal puede ejercer sobre el medio.


La aleta de un pez puede ser muy chiquita, mientras que el ala de un mamífero comparativamente es muy grande. Se necesita una estructura anatómica muy grande. Llegar evolutivamente a ese punto es muy difícil. Es uno de los problemas que se le planteó Darwin, que hablaba de lo dificultoso de esa transición, y que logramos comprobar. Nosotros mostramos que el murciélago fósil clave, Onychonycteris finneyi, era capaz de planear y aletear. Una característica que respalda la actual hipótesis del planeo sobre los orígenes del vuelo de los mamíferos por motivos aerodinámicos”, señala Giannini.

“Se puede apuntar a una validación de la teoría darwiniana de que el origen del vuelo era desde un planeador hacia un volador”, asegura el científico. “Eso significa que resultan debilitadas otras teorías, que postulaban que el origen del vuelo en murciélagos podría ser desde el suelo, que postula que los animales corrían rápido hasta adquirir velocidad y eventualmente elevarse y volar como se acepta hoy para aves. En murciélagos esto es muy poco probable, porque sus miembros son estructuralmente distintos y no pueden correr. Se necesita que el aire circule por las alas. Las alas son las que hacen esa diferencia de presión que produce la sustentación. La energía para mover las alas se origina en los propios músculos batiendo el aire. El aire pasa a través de las alas y ahí se produce la sustentación, la fuerza aerodinámica que lo mantiene en ese vuelo nivelado. Demostramos que la fuerza muscular estimada para el fósil es suficiente para esa anatomía, tanto en condiciones normales como hiperdensas. Y también puede planear, eso es lo que une a los dos sistemas”, dice Giannini.

A través de sus inferencias, los científicos también observaron que “la transición del planeo al vuelo incluso podría haber ocurrido antes. Si bien descubrimos que en una atmósfera hiperdensa ya podían sustentar el vuelo, se puede ver que la transición habría ocurrido en una estructura aún más primitiva de la que estamos observando en el fósil. Es decir que anteriormente a este fósil podría haber venido un animal planeador, más primitivo, que transicionó al vuelo”, advierte Giannini, y apunta, por último, al paso siguiente de esta investigación: “Lo que ahora queremos es poner a prueba estos resultados con una versión robótica real, no de modelo computacional. Queremos comprobar en la realidad física esto que vimos teóricamente”, concluye el científico.

Jordi Company

Jordi Company es bien conocido en el ambiente editorial catalán, precursor del concepto 'free press', y una amplia experiencia de 40 años en TV, radio y prensa ha destacado por 'emprender' y 'fundar' diversos Grupos de Comunicación. Actualmente, está al frente de ECOticias.com, un medio que es visitado en castellano e inglés por lectores de medio mundo y líder en audiencia desde 2004. Company es miembro de la 'Red Internacional de Escritores por la Tierra' (RIET) entre otros.

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