Altos de Ninhue, una zona de colinas secas de Ñuble, en Chile, supera ya los 300 árboles plantados para recuperar su bosque nativo. El último empujón llegó el martes 27 de octubre en el Fundo Curahuén. Allí, alumnos de la rama forestal del Liceo Bicentenario Arturo Prat Chacón plantaron unos 120 ejemplares, según el Ministerio del Medio Ambiente chileno.
Lejos de ser una plantación suelta, se trata del cuarto ciclo de voluntariado del Proyecto GEF Restauración de Paisajes. Busca devolver la vida a terrenos degradados en una comuna con poca agua y mucho riesgo de fuego. Y los árboles elegidos tienen nombres que suenan raros fuera de Chile.
Espino, litre, quillay y peumo
Los chavales cursan primero y segundo medio (el arranque de la secundaria chilena). Plantaron espino, corcolén, litre, huingán, quillay y peumo. Son especies del bosque esclerófilo del secano interior de Ñuble, es decir, árboles y arbustos de hoja dura que aguantan veranos largos y con poca lluvia.
¿Por qué estas y no otras? Porque son las típicas de este rincón del secano chileno, las que el paisaje reconoce como suyas. Según el ministerio, la idea es enriquecer la vegetación de las zonas dañadas para que se recuperen.
Este bosque sufre desde hace años, como ya contamos al hablar del bosque esclerófilo chileno y su lucha contra la sequía. Los plantones los donó la ONG Núcleo Nativo. El terreno es de la Fundación Santuario Curahuén.
Cuatro ciclos en el mismo predio
Esos más de 300 árboles se han ido sumando en varias mañanas de trabajo. El 5 de septiembre, una jornada comunitaria con vecinos y voluntarios dejó cerca de 120 ejemplares en el mismo predio.
El 13 de octubre llegaron alumnos de tercero y cuarto medio de un liceo de la vecina Quirihue, el Carlos Montané Castro. Plantaron otros 120 árboles en el tercer ciclo de voluntariado y recibieron un certificado por su trabajo.

Tras la jornada del 27 de octubre, el ministerio cuenta ya más de 300 árboles en el sector. Las tres jornadas con cifra pública rondaron los 120 ejemplares cada una. Poco a poco, la ladera cambia de color.
Una comuna con poca agua
Ninhue no es un sitio cualquiera para plantar. María Soledad Ruiz Pinto, administradora municipal, acudió en nombre del alcalde y lo resumió sin rodeos. «Ninhue enfrenta una escasez hídrica crítica y riesgos como los incendios forestales y las remociones en masa», explicó.
Chile sabe bien lo que significa eso tras la catástrofe de los incendios forestales de este año. Por eso el ministerio insiste en el bosque nativo. Protege el suelo, regula el ciclo del agua y ayuda a aguantar la sequía y otros episodios extremos.
La seremi (delegada regional) de Medio Ambiente de Ñuble, Angélica Cuevas Palominos, también puso el foco en el clima. Para ella, «recuperar nuestra vegetación nativa es fundamental para fortalecer la biodiversidad» en una región tan expuesta como Ñuble.
Alumnos con pala y guantes
La jornada tuvo algo de clase al aire libre. María de los Ángeles Tapia Romero lleva el taller de Ecología del liceo. Según contó, «los chiquillos se van súper orgullosos de lo que hicieron».
Para Cuevas, la restauración «requiere continuidad y, sobre todo, la participación de las comunidades». En la práctica, un bosque no vuelve con la foto de un día, sino con años de cuidados. Algo parecido se ha visto en Argentina, donde 20.000 árboles nativos están volviendo a Chubut.
Un proyecto hasta 2028
Detrás de estas jornadas hay un proyecto internacional mucho más grande. Lo paga el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y lo implementa la FAO, junto al ministerio y la CONAF. Va de febrero de 2023 a febrero de 2028, con siete paisajes piloto en la zona mediterránea de Chile.
Dos de esos paisajes están en Ñuble. Uno es Altos de Ninhue, con Ninhue, Quirihue, San Nicolás y San Carlos, y el otro Cayumanque, con Quillón, Ránquil y Florida (esta ya en el Biobío). En los dos se preparan con los vecinos planes locales de restauración.
Cuántos árboles sobrevivirán
Queda una pregunta que la nota oficial no responde. No dice cuántos árboles siguen vivos ni cuántas hectáreas se han restaurado. Y en un secano, los primeros veranos son los más duros para un plantón.
La nota tampoco aclara cuántas jornadas faltan este año. Lo que sí deja claro es que esto va para largo. Se trata de devolver al paisaje sus funciones ecológicas con ayuda de quienes viven allí.
El comunicado oficial sobre la plantación ha sido publicado en la web del Ministerio del Medio Ambiente de Chile.
Foto: Ministerio del Medio Ambiente de Chile













