Las renovables ganan relevancia ante los combustibles fósiles con récords de instalación, ahorro de importaciones y nuevas mayorías eléctricas: los avances demuestran que acelerar la transición es una decisión política e industrial.
Las renovables ganan terreno a los combustibles fósiles
Las renovables ganan terreno a los combustibles fósiles y aportan resultados que desmontan el discurso de los negacionistas. La transición energética reduce importaciones y evita emisiones mientras el calentamiento exige acelerar.
La COP31 de Antalya en Turquía comienza con compromisos insuficientes, pero también con tecnologías verdes capaces de transformar el sistema energético mundial. Los ‘brotes verdes’ merecen tanta atención como los incumplimientos.
Estos datos muestran lo conseguido sin caer en la complacencia, aún queda muchísimo por hacer. Las emisiones mundiales todavía deben son inaceptables: el progreso debe servir para exigir más, no para justificar la inacción.
Las renovables ganan terreno a los combustibles fósiles en la generación eléctrica
Récord renovable de nueva potencia. El mundo implemento unos 800 GW renovables en 2025, con la solar concentrando alrededor de tres cuartas partes. Es capacidad instalada: su aportación eléctrica depende de factores como la producción efectiva, las redes y la integración.
China reduce paulatinamente sus emisiones energéticas. Aproximadamente un 0,5 % en 2025, según la AIE, por el despliegue de generación baja en emisiones y cambios industriales en línea con el Acuerdo de París. No es una caída idéntica de todos los gases y sectores.
Hito europeo. La eólica y la solar produjeron juntas el 30,1 % de la electricidad de la UE, frente al 29 % fósil. Superaron a esas fuentes en 14 Estados miembros: una transformación medible del suministro.
Coches eléctricos y baterías refuerzan una transformación que ya funciona
Uno de cada cuatro vehículos nuevos son cero emisiones. Las ventas mundiales de coches eléctricos e híbridos enchufables superaron los 20 millones en 2025. Con tecnologías diferentes y combinadas: los híbridos enchufables también utilizan combustible y sus beneficios dependen del uso y la recarga.
Emisiones evitadas. La energía solar, eólica, nuclear, coches eléctricos y bombas de calor desplegados desde 2019 evitaron unos 3.000 millones de toneladas de CO₂ en 2025, según la AIE. El cálculo incluye nuclear, que es baja en carbono, pero no evidentemente no es renovable por mucho que erróneamente la califiquen de no contaminante, al olvidar susnefastos residuos.
Baterías en plena expansión. Se incorporaron unos 108 GW de potencia en 2025, un 40 % más interanual. El crecimiento acumulado multiplica exponencialmente las posibilidades de desplazar electricidad entre horas; los GW no indican por sí solos cuánta energía almacenan.
Las renovables ganan terreno a los combustibles fósiles gracias también a las baterías. Los países deben acompañarlas con redes, almacenamiento y electrificación, en lugar de convertir dificultades resolubles en excusas permanentes.
América Latina y la inversión muestran que el cambio puede ganar escala
América Latina y el Caribe. Las fuentes limpias aportaron aproximadamente el 65 % de su electricidad en 2025, incluyendo renovables y nuclear.
Uruguay un caso de éxito. Ya dispone de un 98 % de electricidad renovable, combinando hidráulica, eólica, biomasa y solar. Este porcentaje se refiere al ámbito eléctrico, no a toda la energía consumida.
Brasil. Generó aproximadamente el 87 % de su electricidad con renovables. Su escala demuestra que el avance puede extenderse a sistemas grandes y demandas elevadas.
Inversión mundial. La AIE estima para 2026 2,2 billones de dólares destinados a renovables, nuclear, redes y almacenamiento, frente a 1,2 billones fósiles. El capital está cambiando de prioridades, aunque persisten fuertes desigualdades de acceso.
Las renovables ganan terreno a los combustibles fósiles: las tecnologías verdes desplegadas desde 2019 evitaron en 2025 una demanda fósil equivalente a más de 35 exajulios, alrededor del 7 % del consumo fósil mundial. Esto solo es una estimación frente a un escenario sin ese despliegue, no una caída absoluta del consumo. Las soluciones ya desplazan combustibles: la responsabilidad política es multiplicar ese resultado hasta reducir las emisiones totales.









