Protección de áreas marinas en Canarias en riesgo por falta de gestión eficaz

Publicado el: 17 de abril de 2026 a las 08:17
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protección de áreas marinas en Canarias

La protección de áreas marinas en Canarias alcanza actualmente el 21,7 % del espacio marino, pero solo una pequeña parte cuenta con medidas efectivas de conservación.

Un estudio en el que participa la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria advierte de que sin gestión activa, la protección legal resulta insuficiente para frenar la pérdida de biodiversidad.



Protección de áreas marinas en Canarias: más superficie, pero poca gestión real

Un estudio advierte de que ampliar la superficie protegida no garantiza la conservación sin una gestión efectiva.

Canarias se enfrenta al desafío de blindar el 30 % de sus aguas antes de 2030, tal y como exige Europa. Los proyectos en El Hierro y Gran Canaria son piezas clave para alcanzar esta ambiciosa meta ambiental.

Los expertos explican que no basta con trazar líneas en el mapa, por lo que exigen una vigilancia constante y leyes eficaces. Sin una administración activa que evalúe los resultados, la protección del mar corre el riesgo de ser solo simbólica.



Amplia superficie protegida pero con escasa gestión efectiva

La protección de áreas marinas en Canarias ha avanzado en cobertura, especialmente a través de la Red Natura 2000, que constituye el principal instrumento de conservación en el archipiélago.

Sin embargo, el informe revela que solo el 11 % de estas zonas dispone de gestión activa, y apenas el 1 % cuenta con protección estricta, lo que limita su eficacia real.

El reto de cumplir los objetivos europeos para 2030

La Unión Europea exige que al menos el 30 % de los espacios marinos esté protegido antes de 2030. Canarias se encuentra aún por debajo de ese objetivo, aunque existen propuestas para ampliar la superficie protegida. Entre ellas destacan el Parque Nacional Marino del Mar de Las Calmas, en El Hierro, y el proyecto de Guguy en Gran Canaria.

La gestión, clave para una conservación real

Los expertos subrayan que la protección de áreas marinas en Canarias no depende solo de aumentar la superficie protegida, sino de garantizar una gestión eficaz. El seguimiento continuo, la evaluación de medidas y la adaptación de las políticas son esenciales para lograr resultados reales en la conservación de los ecosistemas.

Presiones crecientes sobre los ecosistemas marinos

Las aguas canarias se enfrentan a múltiples amenazas que ponen en riesgo su biodiversidad. Entre ellas destacan la urbanización costera, la contaminación, la sobrepesca, la introducción de especies exóticas y el turismo intensivo, factores que afectan directamente a la salud de los ecosistemas. Por ello e vital la protección de áreas marinas en Canarias.

Un punto clave de biodiversidad en el Atlántico

Canarias es uno de los grandes puntos calientes de biodiversidad marina del Atlántico nororiental. El archipiélago alberga al menos 30 especies de cetáceos, cinco de las ocho especies mundiales de tortugas marinas y el principal refugio global del angelote, una especie en peligro crítico.

El desafío de pasar de la protección a la acción

El informe concluye que el verdadero reto no es solo ampliar la protección de áreas marinas en Canarias (ZEC), sino garantizar que estas áreas funcionen como herramientas efectivas de conservación.

Sin una gestión adecuada, el incremento de superficie protegida puede quedarse en una medida simbólica sin impacto real.

A día de hoy, amenazas como el turismo masivo, la polución y la sobrepesca asfixian la biodiversidad isleña. Estos factores externos degradan rápidamente la salud de un entorno único, que necesita medidas de choque inmediatas.

El archipiélago es un refugio vital para tortugas y cetáceos del Atlántico norte. Salvar a estas especies depende de transformar los discursos políticos en acciones reales que garanticen la supervivencia de sus ecosistemas.

La protección de áreas marinas en Canarias se enfrenta a un desafío clave: pasar de la protección legal a la gestión efectiva. Cumplir los objetivos europeos y preservar uno de los ecosistemas más ricos del Atlántico dependerá de la capacidad de aplicar medidas reales que frenen la degradación ambiental.

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